La Comensala

Liguria Lastarria

Siempre hay un sello, ese estilo en la atención del equipo de garzones, además de la carta, que sigue siendo la misma de los demás locales.

  • Pilar Hurtado (miembro del Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile)

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Qué lindo quedó el esperado Liguria abierto hace unos meses en el barrio Lastarria, dentro de un edificio patrimonial completamente recuperado y con varios ambientes. Personalmente solo había visto fotos en redes sociales y en prensa, pero aún no lo visitaba.

Aproveché la llegada de un colega peruano para ir juntos a almorzar a este restaurante, mucho menos chascón que todos los otros Liguria, porque este hasta manteles blancos tiene en vez de los rojos cuadrillé clásicos de Manuel Montt. Pero siempre hay un sello, ese estilo en la atención del equipo de garzones, además de la carta, que sigue siendo la misma de los demás locales (de hecho, amigos míos, ligurianos de corazón, comentan que hubieran esperado carta o platos nuevos para esta sucursal).

Con Jorge nos sentamos en el segundo piso -nos dijeron que a esa hora de almuerzo solo estaban habilitados el primero y el segundo, pero hay también un tercero-, al lado de la enorme barra y vitrina con botellas. De pronto, mientras nos traían la panera (sin sopaipillas) y el pebre, hubo un temblor flash, violento pero muy breve, que nos llevó a pensar que las botellas podrían aterrizar en nuestras cabezas. Afortunadamente no fue así, y seguimos disfrutando de nuestro vino, yo una copa de sauvignon blanc de Veramonte y mi amigo, un carmenere Toro de Piedra, los vinos de la casa ese día.

Compartimos un plato de pan atomatado con anchoas, con tantas porciones que no lo terminamos (ese es el rico rasgo de bar que tiene el Liguria, que de hecho se presenta más como bar que como restaurante; esos platos para compartir bebiendo y baños lindos y limpios, porque uno en un bar se queda mucho más rato que en un local donde solo se va a comer, ¿verdad?). Bueno, como fondos, ambos pedimos pescado frito con ensalada chilena, tremendos platos con un crujiente y bien aliñado batido, que a mi amigo le encantó. La chilena en esta época no es como la del verano eso sí, tomates más bien palidones, pero bue…

El garzón estuvo muy atento a nosotros todo el rato, cosa que siempre se agradece. Terminamos con papayas con helado y pera al vino tinto, ambos también tremendas porciones, como para picotear al menos de a dos. ¿Raya para la suma? Vaya, se maravillará con el lugar y se sentirá como en casa, como siempre en Liguria.

Nota: 6.7

Consumo: todo lo descrito + 1 botella de agua mineral: $52.200.

Merced 298, Santiago. Teléfono +56232634340