Vida Sana

Endulzantes, ¿cuáles necesitamos?

En realidad, ninguno. Sin embargo, dado que nos gusta agregar notas de dulzura a nuestros postres y bebidas, les pedimos a expertas en alimentación saludable detallar qué aporta cada uno.

  • Angélica Lamarca

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Endulzantes artificiales

La nutricionista integrativa Paulina González explica que si bien todos los endulzantes enumerados a continuación parecen ser una buena opción de reemplazo al azúcar, no recomienda ninguno. ¿Por qué? Aquí sus razones:

  • Sacarina de sodio: Su sabor dulce (300 veces mayor al del azúcar) podría ocasionar que el cuerpo libere insulina. Numerosos estudios han demostrado que puede aumentar la intolerancia a la glucosa, afectar negativamente las bacterias intestinales y, al ser un compuesto sintético, puede generar reacciones alérgicas en algunas personas.
  • Aspartame: Es 200 veces más dulce que el azúcar, por lo que se utiliza en poca cantidad, haciendo que sus calorías sean insignificantes. Sin embargo, el cuerpo no es capaz de eliminarlo a través de los residuos normales de filtración hechos por el hígado y riñones.
  • Sucralosa: Es un químico sintético elaborado a partir del azúcar pero 600 veces más dulce que esta. Se ha estudiado que puede tener efectos adversos en los niveles de azúcar en la sangre.
  • Maltitol: Es un alcohol de azúcar producido artificialmente. Tiene el mismo volumen que la sacarosa (o azúcar común) pero aporta la mitad de sus calorías. Las personas que lo usan de manera regular deben considerar que puede tener efectos secundarios negativos como flatulencias, dolor estomacal, diarrea, etc.
  • Ciclamato: Se utiliza mezclado con la sacarina para mejorar el sabor. Hay estudios realizados en animales donde se observó riesgo de ser causante de cáncer, por esta razón está prohibido en algunos países.

Buenas opciones

La nutricionista Paulina González recomienda estos productos para endulzar:

  • Stevia 100% natural: ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, reduce los niveles de glucosa en la sangre y la presión arterial, entre otras.
  • Miel: posee antioxidantes naturales, enzimas, aminoácidos, vitaminas y minerales. Tiene un alto contenido de fructosa, por lo que máximo consumir 1 o 2 cdtas. al día, y hay que asegurarse de que sea miel de abejas sin procesar.
  • Xilitol: es un alcohol de azúcar, un tipo de carbohidrato presente de manera natural en plantas y frutas. Pasa por nuestro organismo con mínima absorción, por lo que no dispara los niveles de azúcar en la sangre, pero sí aporta algunas calorías.

La nutricionista Constanza Jiménez añade alternativas:

  • Azúcar de coco: tiene un índice glicémico muy bajo (35) y tiene una composición equilibrada de azúcares junto con enzimas que reducen su velocidad de asimilación.
  • Dátiles: contienen una gran cantidad de fibra dietética que ayuda a enlentecer la absorción de azúcar. Son ricos en antioxidantes, hierro, minerales y taninos.

Los más ‘engañadores’

Los tres endulzantes nombrados a continuación parecieran ser los más naturales y saludables. Sin embargo, la nutricionista con posgrado en medicina biorreguladora Constanza Jiménez recomienda evitarlos.

  • Stevia (procesada): La dulzura de la stevia deriva de las hojas de una planta llamada Stevia rebaudiana, y la mayoría de las veces se promociona como “edulcorante natural”, sin embargo, lo que la mayoría de las personas usa es la stevia refinada y comercializada en forma líquida o en polvo. Aquí no viene pura y se encuentra mezclada la mayoría de las veces con otros edulcorantes artificiales como sucralosa, sacarina, etc.
  • Jarabe de maíz: su materia prima es el maíz, el cual usualmente es modificado genéticamente. Este jarabe consiste casi totalmente en glucosa y para hacerlo más dulce y parecido al sabor del azúcar común, parte de esta glucosa es convertida en fructosa utilizando enzimas. Su índice glicémico es muy alto, lo que eleva el azúcar en la sangre, genera ansiedad y se le conoce como un generador de obesidad mundial.
  • Fructosa: Es una forma de azúcar presente en las plantas, frutas y miel. Suele aparecer junto a la glucosa, pero se puede separar de ella para obtener fructosa pura, usada durante años como edulcorante para diabéticos. Engorda igual que el azúcar y termina convirtiéndose en grasa corporal. No sacia el hambre, tiene altas probabilidades de convertirse en producto de glicación, lo que causa estrés oxidativo e inflamación y provoca sobrepeso. Más información en www.constanzanutricion.cl /IG: @constanzanutricion).

¿Qué aportan?

La nutricionista Constanza Jiménez explica que los endulzantes no son indispensables para nuestra vida. El azúcar está presente en casi todos los alimentos procesados, y la mayoría de las veces en las etiquetas aparece con otro nombre, pero no deja de ser azúcar. Nuestro cuerpo es incapaz de digerir estos alimentos procesados de manera correcta. Todo esto afecta el tracto intestinal, su flora, causa disfunciones metabólicas y promueve problemas de peso y obesidad.