Moda

Azzedine Alaïa, anarquista de la moda

Tímido, hermético y de un talento prodigioso para la costura, la carrera del diseñador tunecino se paseó entre su bajo perfil y el dramatismo de sus vestidos. La muestra póstuma “Azzedine Alaïa: The Couturier”, que se inauguró el 10 de mayo en el Museo del Diseño de Londres, demuestra por qué la industria lo bautizó como el gran escultor de la silueta femenina.

  • María Paz Maldonado

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Fotos: gentileza Museo del Diseño de Londres

En 1992, cuando las semanas de la moda agarraban vuelo como escaparate de tendencias y la industria invertía cada vez más millones en montar increíbles pasarelas, Azzedine Alaïa (1940-2017) decidió retirarse. Lo suyo nunca fueron los compromisos, la agenda mediática, ni mucho menos las presiones; él quería ser un diseñador libre, y así lo fue hasta su muerte, en noviembre del año pasado producto de una desafortunada caída.

“El tiempo es muy importante. Por eso, si una colección no está terminada, sencillamente aplazo la presentación. No quiero ser esclavo del sistema, ¡jamás lo seré! Es una decisión personal, he elegido ser libre. Lo que no significa que no trabaje, todo lo contrario, me esmero de sol a sombra. Pero en mi corazón sé que nadie me obliga”, dijo en una entrevista a la revista S Moda del diario El País (España) algunos meses antes de morir.

Alaïa lleva en brazos a sus dos perros yorkshire por París, Patapouf y Wabo, mientras camina con la modelo Frederique, quien viste una de sus creaciones, un vestido cruzado de cuero.
Alaïa lleva en brazos a sus dos perros yorkshire por París, Patapouf y Wabo, mientras camina con la modelo Frederique, quien viste una de sus creaciones, un vestido cruzado de cuero.

Greta Garbo, Grace Jones, Michelle Obama, Victoria Beckham, Lady Gaga, Rihanna y Naomi Campbell -su musa y protegida- son algunas de las celebridades que sucumbieron ante la maestría con que Alaïa sacaba partido a la silueta femenina. Trabajando directamente sobre el cuerpo, y con un increíble dominio de la aguja e hilo, el diseñador de estatura pequeña construía vestidos eternos en su mítico taller de la Rue de Moussy de París.

‘Christy Turlington en Azzedine Alaïa’, fotografía de Arthur Elgort (1987).
‘Christy Turlington en Azzedine Alaïa’, fotografía de Arthur Elgort (1987).

“Creo que el mejor tributo hacia él es lo brillante de sus diseños, que son a la vez absolutamente modernos y de alguna manera atemporales. Él era probablemente el único diseñador capaz de coser meticulosamente un vestido de principio a fin. Todos lo vimos hacerlo, cosiendo en su atelier hasta altas horas de la madrugada, con tanta dedicación”, comentó Grace Coddington, ex directora creativa de Vogue EE.UU., tras revelarse la noticia de su muerte. Halago que se suma al de una lista interminable de personajes de la industria, entre ellos del diseñador y su amigo Jean-Paul Gaultier: “¡Un gran maestro! Combinaba brillantemente la técnica, el know-how de la costura, la tradición y la modernidad”.

Naomi Campbell y Azzedine Alaïa fotografiados por Arthur Elgort (1987).
Naomi Campbell y Azzedine Alaïa fotografiados por Arthur Elgort (1987).

Modisto inmortal

Esculpidos a punta de hilo y aguja por él mismo, los vestidos de Alaïa califican de sobra como piezas de museo, verdaderas esculturas del cuerpo femenino. No por nada sus creaciones han protagonizado exposiciones en el Museo Guggenheim de Nueva York, el Palazzo Corsini de Florencia, el Museo de Arte Moderno, el Palais Galiera de París y en la Galleria Borghese de Roma.

A&V, Alaïa Galleria Borghese, Roma.
A&V, Alaïa Galleria Borghese, Roma.

Ahora es el turno de su primera gran muestra póstuma, Azzedine Alaïa: The Couturier. Concebida y co-curada por Mark Wilson (comisario jefe del Museo Groninger de los Países Bajos) y el propio Alaïa antes de su muerte, se trata de un recorrido que celebra el meticuloso proceso creativo de sus diseños, la resistencia que mantuvo ante la vorágine de la industria y su influencia sobre la moda de las últimas décadas.

“Más que una retrospectiva, el show vincula las historias de su vida y carrera junto a atuendos seleccionados personalmente, en un rango que va desde lo inédito hasta lo icónico, abarcando los inicios de los 80 hasta su colección más reciente, en 2017”, explicó el museo en su comunicado oficial.

A&V, Alaïa Galleria Borghese, Roma.
A&V, Alaïa Galleria Borghese, Roma.

Junto a las creaciones del diseñador -más de 60 atuendos-, el museo presentará una selección de piezas arquitectónicas encargadas especialmente a diferentes artistas que comparten la visión creativa de Alaïa, entre ellos Ronan & Erwan Bouroullec, Konstantin Grcic, Marc Newson, Kris Ruhs y Tatiana Trouvé.

“Celebrado por su maestría de corte, calce y confección, por la innovación en formas y materiales, Alaïa diseñaba usando el drapeado y esculpiendo directamente sobre la figura humana. También cortaba meticulosamente todos sus patrones, algo virtualmente sin equivalentes en las cada vez más despersonalizadas casas de moda. Azzedine Alaïa, un perfeccionista evidente, podía trabajar en un mismo modelo durante años si era necesario antes de presentarlo al público. Su forma de trabajo se mantendrá como una ley fundamental para la artesanía más exigente”, describió el museo.

A&V, Alaïa Galleria Borghese, Roma.
A&V, Alaïa Galleria Borghese, Roma.

De espíritu libre, meticuloso, reacio a la farándula y a la prensa, y dueño de una personalidad que a más distancia resultaba más atractiva, Alaïa fue sin duda uno de los grandes modistos de la industria. Un diseñador que mantuvo hasta su último día la postura de hacer de la moda un arte, construyendo así una carrera que está lejos de morir con su partida.

Tati, colección primavera-verano 1991, Azzedine Alaïa. Fotografías de Ellen von Unwerth.
Tati, colección primavera-verano 1991, Azzedine Alaïa. Fotografías de Ellen von Unwerth.

Azzedine Alaïa: The Couturier.

  • Desde el 10 de mayo hasta el 7 de octubre de 2018.
  • Entrada: £ $16.00 (CLP $13.500 aprox.)
  • 224-238 Kensignton High, Kensington, Londres.
  • Más información en www.designmuseum.org