Panoramas

Mamá, ¿hagamos las maletas?

¿Nunca se te ocurrió regalarle un viaje? Una travesía madre e hija puede ser la experiencia que necesitan para fortalecer sus lazos. Para que sea realmente inolvidable aquí hay 10 destinos perfectos que pueden descubrir juntas.

  • María Paz Maldonado

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Viaje místico a Marruecos

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Intensas jornadas de regateos en sus mercados, un inolvidable paseo en dromedario por el Sahara -el desierto más grande del mundo-, una noche bajo su imponente cielo estrellado y sabores y aromas intensos, son algunos de los ingredientes que harán de este viaje una de las experiencias más inolvidables para disfrutar con tu mamá o hija. Ciudades como Marrakech, Fez, Tánger o Tetuán conquistan por su arquitectura y misticismo, e invitan a perderse en sus medinas y a cautivarse con sus mezquitas ancestrales. Eso sí, al ser un país musulmán, es importante que las mujeres procuren cubrirse los hombros y piernas para evitar miradas incómodas, y les recomendamos que eviten viajar los meses de julio y agosto, cuando las temperaturas suelen subir demasiado. Con estas precauciones, la puerta de entrada norte al continente africano será un destino inolvidable.

Adictas a la moda en Milán, Italia

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Si la debilidad que las une como madre e hija es la moda, entonces Milán es su lugar. Esta glamorosa ciudad italiana derrocha elegancia en cada esquina, y deleitarse con el estilo de sus habitantes ya es un panorama en sí mismo. Vale la pena sentarse en alguna de sus terrazas a disfrutar de su característico aperitivo, y arreglar el mundo con una copa de Aperol o vino Prosecco en la mano; y si es de cara a alguno de sus monumentos más emblemáticos como Il Duomo o la Catedral, tanto mejor, porque Milán, además de moda, tiene una patrimonio arquitectónico y artístico de impacto. Para las jornadas de shopping serán infaltables una visita al ‘quadrilatero d’oro’, donde están todas las tiendas de lujo, y los múltiples outlets, también en el centro. Para las más busquillas, no dejen de visitar la calle Gian Giacomo Mora, donde abundan las tiendas de ropa de segunda mano. Siempre en clave lujo, claro.

Aventura salvaje por el Amazonas

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La esencia del río más imponente de América del Sur, y el más grande del mundo, con 6.800 km de largo, se dibuja sobre una selva frondosa, humedales eternos y bosques tropicales a lo largo de Perú, Colombia y Brasil. Desafiante en medio del continente, su caudal representa una quinta parte del caudal de todos los ríos del mundo (¡!), y su título como una de las siete maravillas naturales del mundo le dan currículo de sobra para calificar como destino para las mamás e hijas más aventureras. Al momento de elegir qué lugar de la selva (también la más grande del mundo) visitar, abundan las opciones entre parques naturales y reservas nacionales. Algunas de las alternativas más populares son el Parque Nacional de Jaú en Brasil, visitar la ciudad de Iquitos en Perú o el Parque Nacional Amacayacu en Colombia. Una auténtica escapada into the wild al pulmón del mundo.

Arte y bohemia en Barcelona, España

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La capital de espíritu independentista de Cataluña es un destino con panoramas y actividades para todos los gustos. De ahí que se haya convertido en un fetiche de viajeros jóvenes, recién casados, familias y, por supuesto, madres e hijas. En Barcelona el arte, la arquitectura, el diseño y la auténtica cocina catalana se encuentran en cada rincón. La ciudad es ideal para recorrerla caminando; el barrio el Raval limita con el Gótico, que a su vez limita con el Born, bordeado por el Parque de la Ciudadela y la emblemática Sagrada Familia de Gaudí como telón de fondo. Caminar o recorrer en bicicleta es la norma, y si se sienten cansadas siempre habrá un bar o taberna donde hacer una pausa con una copa de vino o vermut, y unas tapas como papas bravas o pan con tomate. Con las montañas de fondo y el Mediterráneo de portada, quien pise Barcelona entenderá por qué es un destino europeo imprescindible y una ciudad a la que todos quieren volver.

Roadtrip por la ruta 66, EE.UU.

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Tal cual lo hicieron Thelma y Louise en la emblemática película de 1991, la ruta 66 que va desde Chicago hasta Los Ángeles es el plan perfecto para compartir entre madre e hija al volante y con buena música de fondo para cantar a todo pulmón. Conocida como “The Mother Road of America” (La Ruta Madre de América), y la primera carretera asfaltada de EE.UU., esta ruta se extiende por 4.000 kilómetros, así que lo recomendable es arrendar un auto y hacerlo con tiempo, o planear previamente qué trayecto planean abarcar. Las opciones van desde los extensos bosques del norte, las playas de California, el impresionante desierto de Arizona -con tramos rectos que aparentan no tener fin- y, por supuesto, el icónico Gran Cañón, que implica un pequeño desvío, pero que vale absolutamente la pena. Los restaurantes en la ruta, muchos de ellos inspirados en antiguos locales de los años 50, serán una parada obligada para sentirse en una escena de película.

Intensidad y contrastes en el norte de la india

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Así se podría definir este país que conforma todo un mundo en sí mismo. Ruidos, colores, aromas, caos, bosques, tribus nómadas, selva, edificaciones majestuosas, religiones, todo confluye en este país que, según dicen, se ama o se odia. Para conocer en profundidad parte del misticismo indio, les recomendamos enfocarse en su extremo norte, donde se concentran algunos de sus tesoros más emblemáticos. La ciudad rosada de Jaipur, el majestuoso Taj Mahal en Agra, los templos de Khajuraho y la colorida cultura de Nueva Delhi son algunos de los escenarios que harán de este viaje una experiencia que seguramente cambiará la forma en que ambas ven el mundo.

La energía en Isla de Pascua, Chile

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Chilena por definición, pero con espíritu polinesio y una indiscutida identidad rapa nui, es la isla habitada más alejada de cualquier continente, y de los pocos lugares del mundo que preservan tal misticismo. Quienes la han visitado dicen que tiene una energía especial, y qué mejor que descubrirla en un viaje madre-hija. Si deciden visitarla deben hacerlo por lo menos cuatro o cinco días, porque a pesar de que su largo máximo mide 24 km y en total tiene solo 180 km², “Te-pito-o-te-henua (el ombligo del mundo)”, como la llamaban sus antepasados, tiene atractivos de sobra. Deslumbrarse con sus impresionantes moáis alineados sobre la costa, explorar su arqueología, practicar surf, buceo o esnórquel, recorrer la isla de punta a punta a pie, en bicicleta o a caballo, y disfrutar de la gastronomía marina en Hanga Roa, su único poblado, prometen hacer de este viaje un regalo para los sentidos.

Las sorpresas de Tokio, Japón

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Es el destino asiático de moda, y probablemente una de las capitales mundiales más sorprendentes por visitar, con 38 millones de habitantes. Moda, gastronomía, diseño, arte, tradición, Tokio lo tiene todo, y precisamente esa versatilidad lo hacen un destino perfecto para madre e hija. Prepárense para sorprenderse con la tranquilidad de su gente y el orden de la ciudad versus la vorágine de tecnología y ruidos en barrios como Shinyuku, Shibuya y Harajuku, donde la extravagancia y lo insólito son la norma. Además, si con tu mamá o hija son sibaritas, estarán en el lugar correcto para sentarse y deleitarse con deliciosos platos (solo en Tokio hay casi 300 estrellas Michelin), liderados por su tradicionales ramen, yakisoba y shabu-shabu, una exquisita preparación para compartir de a dos.

Viaje gourmet a la provenza francesa

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Extensos campos de lavanda florecida (generalmente de junio a agosto), cultivos de girasol y pueblos medievales como sacados de la serie “Game of Thrones” conforman el paisaje ícono de esta región al sur de Francia. Famosa además por la fabricación de productos de cosmética natural como jabones y sales de baño, este romántico rincón francés invita a relajarse y dejarse conquistar por sus aromas, la paz de su entorno, la vida tranquila de sus pueblos y, por supuesto, la deliciosa gastronomía local, con deliciosos vinos y quesos locales. Acá no son validas las dietas ni las restricciones, a la Provenza se llega para disfrutar y dejarse querer. Paradas obligadas: los pueblos de Aviñon, Aix-en-Provence, Gordes, St-Rémy y la Abadía de Sénanque.

Las ‘otras’ islas griegas

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Con 227 islas repartidas en dos mares, el Jónico y el Egeo, Grecia tiene muchísimo más que ofrecer que las clásicas Mikonos o Santorini. Mientras el turismo se empecina con los mismos destinos, persisten paraísos naturales y menos colapsados, como Skópelos, en el archipiélago de las Espóradas -que fue además el escenario de la película Mamma Mia! (2008)-, y que invita a perderse entre bosques de pino, pueblos blancos y playas recónditas como Castri, Limonari o Panormos. Y ojo para las más osadas, que acá el nudismo es casi la regla. Otro excelente destino griego ‘alternativo’ es Folégandros, en el archipiélago de las Cícladas, una pequeña isla de 600 habitantes donde encontrar paz y relajo es la premisa. Vale la pena perderse entre sus islas y cuevas secretas. Lo mejor, todo es caminable.