Vida Sana

Un vínculo en imágenes

No hay dos experiencias de la maternidad idénticas, y al mismo tiempo nada es tan universal. En todas las épocas, en todas las civilizaciones y en todos los estratos de cada cultura el lazo que une a una madre con su hijo es profundo, indestructible, sagrado. El libro “Mother & child”, de la fotógrafa estadounidense Claiborne Swanson Frank, pone esta verdad en imágenes.

  • Florencia Sañudo

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El amor maternal, instintivo y poderoso, atraviesa todas las barreras sociales. Y si algo comparten una reina y la mujer más humilde, es ese sentimiento que, para la gran mayoría de las mujeres, surge como una marea invencible y asombrosa en el momento en que posa los ojos por primera vez sobre su hijo recién nacido.

Es este amor incondicional que la fotógrafa estadounidense Claiborne Swanson Frank quiso poner en evidencia en su libro “Mother & child”, recientemente publicado por la editorial Assouline.

Ella misma, como confiesa en sus palabras introductorias, es la primera asombrada por la fuerza de ese sentimiento: “La maternidad cambió mi vida. En cierta manera, antes de tener a mi hijos yo era una niña. Después que mi primer hijo nació, no volví a ser la misma. La maternidad me hizo reconsiderar mis prioridades y valores de una manera que nunca lo había hecho antes”. Esta conciencia la llevó a preguntarse ¿a todas las mujeres les sucede lo mismo? Para saberlo se lanzó en su encuesta fotográfica.

Swanson Frank no pretendió hacer un amplio estudio que abarcara todos los estratos de la sociedad y se concentró en un grupo social -el mundo WASP y privilegiado al que ella pertenece-, solicitando a setenta hermosas mujeres que posaran con sus hijos y compartieran sus sentimientos acerca de la maternidad.

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La autora, Claiborne Swanson Frank con sus hijos Hunter y Wilder.

Las entrevistadas posan en sus residencias de verano en Newport, Easthampton o el Caribe, y una luz de plácido confort veraniego ilumina todas las imágenes. Pero detrás de esta vitrina de perfección, lo que ella busca es saber cómo la maternidad afectó a estas mujeres -empresarias, diseñadoras, herederas, influencers, exmodelos- acostumbradas a la independencia y al privilegio y convulsionó sus vidas y sus prioridades.

A todas las madres fotografiadas y entrevistadas les presentó un mismo cuestionario, que incluía, por ejemplo, estas preguntas: ¿Qué lecciones le enseñaron sus hijos? ¿Cuál es su recuerdo más imborrable del parto? ¿De qué se arrepiente como madre? ¿Cuáles son los valores que quiere transmitir a sus hijos? ¿Cómo quisiera que sus hijos la recuerden? Las respuestas revelan diferencias, pero sobre todo similitudes: las inseguridades que experimenta toda madre, los deseos para sus hijos, la responsabilidad de formar a un individuo y de transmitir un principio de espiritualidad, el indescriptible placer que provoca una risa o una mirada de un hijo.

Ricas, bellas… madres

Por ejemplo, India Hicks, exmodelo, nieta de lord Mountbatten y prima segunda del príncipe Carlos, afirma que desde que tuvo sus cuatro hijos siente que ha evolucionado para mejor, “ya no tengo tiempo de pensar en mí misma: solo pienso en ellos”. Amanda Brooks, exdirectora de la tienda Barneys de Nueva York, dejó su puesto y su vida en Manhattan para instalarse en una casa de campo con su marido inglés, en el Oxfordshire. Para ella sus hijos le han enseñado “a no tomarme demasiado en serio”.

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India Hicks con tres de sus cinco hijos: Conrad, Domino y Wesley.

Para la española Maria Dueñas Jacobs, directora de un sitio de estilismo personalizado, lo más sorprendente de ser madre es “lo mucho que puedes amar. Es inmensurable e impensable antes de haberlo experimentado por ti misma”. Delfina Blaquier Figueras, la esposa del guapísimo polista argentino Nacho Figueras (imagen de las fragancias Ralph Lauren), recuerda la sensación, tras cada uno de sus cuatro partos, “cuando te encuentras con tu hijo o hija por primera vez y ese enorme amor se instala inmediatamente en ti. En cada ocasión pensé ¿cómo es posible que recién nos conocimos y ya te amo tanto?”.

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María Dueñas Jacobs con Luna, Isa y Silvi. Abajo, la portada del libro “Mother & child”, Ed. Assouline.

Patti Hansen fue fotografiada en un bote con sus hijas Teodora y Alexandra, fruto de su unión con el rolling stone Keith Richard. Ella tiene 62 años y sus hijas no son niñas, pero las tres comparten un vínculo inquebrantable. Con su marido a menudo fuera del hogar, Patti asumió prácticamente sola su crianza y hoy afirma que su más grande orgullo “es que mis hijas sean respetadas por todas las personas que las conocen”.

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Patti Hansen y sus hijas Theodora y Alexandra.

Lauren Santo Domingo, cuya boda en 2008 en Cartagena, Colombia, con el riquísimo Andrés Santo Domingo fue calificada por la revista Vogue como “la boda del año”, es, según el New York Observer, “una de las neoyorquinas más influyentes de los últimos 25 años”. Fundadora de la tienda de lujo online Moda Operandi, reconoce que el trabajo es parte incondicional de su vida. “Soy una persona con mi propia identidad, mi negocio y mi familia, nunca quise ser solamente esposa o madre” dice, y lo hace sin culpa, pues considera que “para los hijos es importante que su madre se sienta plena y lograda”.

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Lauren Santo Domingo con Beatrice y Nicolás.

Dee Ocleppo Hilfiger es la segunda esposa del diseñador Tommy Hilfiger, y él es su segundo marido. Ella llegó al matrimonio con dos hijos y un tercero, Sebastian, nació en 2009. Exitosa empresaria, como muchas otras mujeres en este libro recurre a las enseñanzas de su propia madre a la hora de criar a sus hijos. “El mejor consejo que me dio mi madre es confiar en mi instinto, y tenía razón, pues en general mis tripas me llevan por la buena dirección”, dice.

Las hijas de Carolina Herrera -quien aportó unas palabras al libro- son conscientes de la importancia de su madre en su vida y en la de sus hijos. Patricia Herrera Lansing comenta divertida que como abuela la diseñadora “deja hacer a mis hijos todo lo que yo no podía hacer: tomar Coca-Cola, comer dulces y helado y mirar televisión sin límite”. Carolina Herrera Báez admite también que sus hijos adoran estar junto a ella, “probarse su ropa, sus zapatos, desayunar en la cama con ella”.

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Carolina Herrrea con Olimpia, Miguel y Atalanta.

Como lo confirma la mayoría de los testimonios, su propia maternidad la acercó más aun a su madre: “Realmente la entiendo cada día más”, dice. En efecto, para todas la proximidad con su propia madre se acentuó con su propia maternidad.

La modelo australiana Elise Taylor se dice feliz que la suya se haya instalado en Nueva York, a su lado. “El nacimiento de mi hija nos unió aun más”, dice. ¿Cuál es el consejo más importante que le dio su madre? “Uno que nunca olvido: ‘vive un día a la vez y mantente siempre abierta al cambio’”.

Jenna Bush Hager, una de las mellizas de Laura y George W. Bush, es hoy madre de dos niñas, Mila y Poppy. Atrás quedaron las irreverencias adolescentes de las célebres mellizas, hoy es la larga tradición de mujeres fuertes que ella reivindica. Para la foto se reunieron cuatro generaciones de mujeres Bush, probablemente una de las últimas apariciones de Barbara, 92 años, también ex primera dama y ya entonces gravemente enferma (falleció el 17 de abril). “Vengo de una larga línea de mujeres fuertes, inteligentes e independientes. Nuestra madre y nuestras abuelas nos enseñaron a mi hermana y a mí la importancia de hacer oír nuestras voces”, dice Jenna.

Por cierto, uno de los testimonios más conmovedores es el de la bella modelo Amanda Booth, cuya cuenta de Instagram sobre su experiencia como madre cuenta con noventa mil seguidores. La llegada de Micah -que tiene síndrome de Down- fue el más grande aprendizaje de su vida. “Él me enseñó a ir más despacio, literalmente a detenerme y oler las rosas”.

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Pero no solo eso, nada la había preparado a tener un hijo con dificultades, y hoy dice: “Creo que ser madre es una de las maneras más rápidas de descubrir la generosidad, a salir de uno y descubrir lo que el otro necesita. Ahora me siento tan fuerte que puedo enfrentar cualquier cosa que el mundo me tenga reservado. Porque debo hacerlo. Por él”.

Así habla una madre.

¿Somos iguales?

Diferentes lugares, diferentes situaciones; sin embargo, algunas de las frases que se desgranan en el texto nos suenan familiares. ¿O no?:

  • “Mi tiempo ahora es más limitado, por eso soy más cuidadosa de cómo lo uso. Ser madre me ha forzado a cortar muchas tonterías en mi vida”.
  • “Como madre, pienso que mi trabajo más importante es permitir a mis hijos ser ellos mismos”.
  • “Mis momentos de mayor felicidad son cuando mis hijos están medio dormidos y acurrucados o escucharlos reírse entre ellos”.
  • “No hay una receta perfecta, debes actuar de manera que te sientas en acuerdo con tu interior; si no tienes ese sentimiento, debes cambiar”.
  • “Lo que más lamento es no haber disfrutado más cada momento, los buenos y los malos; todo pasa demasiado rápido y me encuentro deseando volver atrás y volver a vivir cada momento más profunda e intensamente”.
  • “Espero que mis hijos me recuerden como la primera persona que los amó con cada fibra de su cuerpo”.