Vida Sana

Tratamientos kinesiológicos posparto

Después del parto la mayoría de las mujeres recuperan, de a poco, el cuerpo que tenían antes de estar embarazadas. Muchas vuelven a su rutina normal, incluso agregando actividad física de manera paulatina, hasta que todo se siente y se ve como antes. Pero después de dar a luz, un cuarto de las mujeres se enfrenta a problemas físicos, como dolores en la zona lumbar y pélvica, que necesitan tratamiento kinésico para ser sobrellevados.

  • Andrea Hartung

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40 semanas de transformaciones

Un abdomen que crece día a día es la manifestación más evidente del embarazo. Al ser un cambio gradual, pareciera que el ‘equipaje extra’ se llevara sin mayor dificultad, pero a partir de la semana 20 aproximadamente el peso comienza a provocar cambios a nivel muscular y esquelético, que se traducen en una modificación de la postura -es normal ver a mujeres embarazadas con la espalda arqueada, llevando el abdomen hacia adelante y apoyando la columna con una mano- que, a la larga, podría traer dolores lumbares y en la zona del piso pélvico.

Todos estos cambios que se experimentan a lo largo de los nueve meses de gestación hacen que el cuerpo se enfrente abruptamente a su nueva realidad después del parto. “En el proceso de readaptación se pierde el peso que había hacia adelante, los músculos de la espalda quedan más apretados mientras que los que estuvieron estirados en la zona abdominal quedan más laxos, y todo esto puede producir dolores”, explica Lorenzo Pérez, kinesiólogo de Kinésique  y especifica que si bien es molesto, solo le ocurre al 25% de las mujeres durante el posparto.

Las probabilidades de experimentar estas molestias están relacionadas con distintos factores, como tener una historia de dolor lumbar anterior, haber tenido más de un hijo y presentar dolores lumbares durante la menstruación.

Volver a la normalidad toma al cuerpo alrededor de seis semanas, pero en los casos en que se necesita un tratamiento, este se debe mantener por al menos tres meses. “No significa que haya que pasar tres meses con un especialista, esto solo es al principio, luego las mujeres deben hacer el trabajo por su cuenta, como tarea para la casa”, agrega el especialista.

Además de los factores biomecánicos existe una probabilidad de sufrir coxigodinia, que es una inflamación en las articulaciones de la zona del coxis. Esto, porque durante el parto el canal pélvico tiende a abrirse mucho para que el bebé pueda salir, por lo que el coxis se comprime.

“Básicamente la mujer que experimente esta condición va a sentir dolor cada vez que se siente, que se recline hacia atrás, al defecar o incluso al tener relaciones sexuales”, explica la kinesióloga de Kinésique Constanza Castillo, a lo que Pérez agrega: “Cuando hay alteración en el coxis los músculos no funcionan bien, y eso puede generar incontinencia urinaria o distintas molestias a nivel sexual”. Estos problemas se presentan en alrededor del 5% de las mujeres en el período posparto.

Las soluciones

Además de los problemas lumbares y pélvicos a los que una mujer se puede enfrentar en el posparto, está el abultamiento del abdomen generado por la separación de los músculos rectos abdominales, que de a poco vuelven a su lugar, aunque no siempre lo logran por completo sin ayuda.

También hay cambios que al ser más graduales no implican dolores, pero que están ocurriendo en el cuerpo, por lo que siempre es recomendable buscar apoyo kinésico una vez terminado el período de cuarentena o recibida el alta médica. “Ojalá todas las mujeres pudieran hacer un tratamiento posparto, porque esto ayuda a retomar el cuerpo que tenían antes y a estabilizar la zona abdominal y lumbopélvica”, explica la fundadora y directora de Mamá Activa, Constanza Szalay.

Lo que hacen los centros de tratamientos de este tipo, con ayuda de kinesiólogos expertos en posparto, es apoyar la recuperación del cuerpo, prevenir y solucionar disfunciones del piso pélvico, dolores de espalda y aparición de hernias. “Puede que hayas tenido un parto excelente y aun así tengas disfunciones del piso pélvico, como desgarros, o que te hayan realizado una episiotomía, lo que provoca un corte en la musculatura que rodea la vagina, y eso podría implicar una difícil recuperación”, asegura Szalay.

Hay que tener en cuenta que no es llegar y aventurarse a un tratamiento kinésico o de actividad física, incluso una vez que se tenga el alta médica. Lo primero es someterse a una evaluación, para identificar las posibles disfunciones o patologías. “Llegan muchas pacientes que dicen que ya están de alta, y creen que pueden hacer de todo, pero no es así”, insiste Szalay. Y agrega: “Todo depende de la patología y de su magnitud. A veces uno queda con mucha inestabilidad de la pelvis, lo que provoca pubalgia o sacroileitis, que es una inflamación de las articulaciones del sacro, entonces necesitamos solucionar estos problemas antes de comenzar con la actividad física”.

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Para María Esperanza Rivera, kinesióloga de Provitalis, un factor que condiciona el estado de la mujer después del parto es la prevención durante el embarazo. “Hay pacientes que se prepararon mucho, por lo que el trabajo de rehabilitación va a ser bastante similar a lo que ya llevaban haciendo”, explica Rivera. Para esto se realizan distintos tratamientos, entre los que destacan los ejercicios hipopresivos, drenajes linfáticos y sesiones de fortalecimiento muscular. “Los primeros se enfocan en el fortalecimiento de la musculatura abdominal y trabajan el diafragma en la espiración. Buscan mejorar el tono muscular abdominal y, en algunos casos, disminuir el perímetro de la cintura. Su finalidad es fortalecer la faja abdominal que se ve afectada por el crecimiento del útero”, explica la experta.

En cuanto al drenaje linfático, destaca su importancia en las primeras semanas posparto, pues los cambios hormonales pueden provocar retención de líquido. Por otro lado, los ejercicios fortalecedores del abdomen, del transverso abdominal, del glúteo medio y del glúteo mayor ayudan a recuperar la estabilidad que se perdió durante la gestación.

María Esperanza coincide con Constanza Szalay en cuanto a que estos tratamientos deberían ser aprovechados por todas las mujeres luego del parto, y no solo por quienes presenten molestias. “Hay que prepararse para el futuro. La incontinencia urinaria es una de las alteraciones más comunes en el posparto y es superimportante fortalecer el piso pélvico y retomar las actividades normales, porque eso también ayudará a la mujer a mejorar su ánimo”, asegura.

Existen dolores asociados a la manipulación del bebé, que pueden aparecer debido a los cambios corporales que acarrean el embarazo y el parto: “Incluso la lactancia podría generar alteraciones musculoesqueléticas, como una tendinitis causada por una mala higiene postural”, explica Rivera. Para evitar este problema, la madre se puede sentar con la espalda derecha y completamente apoyada en una superficie cómoda, si es necesario se pueden acomodar cojines en la zona baja de la espalda. Además se recomienda apoyar al bebé con la ayuda de cojines o almohadas, para evitar que la postura sea agachada o encorvada.

Tips

Para fortalecer el piso pélvico y la musculatura en general existen rutinas que se pueden realizar en casa sin ayuda de especialistas. María Esperanza Rivera nos indica tres:

  1. Durante los primeros días posparto es importante activar la musculatura. Para esto hay que recostarse con las rodillas flexionadas y trabajar en forma consciente la contracción del piso pélvico. “Hay que contraer como si se quisiera aguantar un gas”, explica María Esperanza, y luego relajar. Esto se debe hacer tantas veces como el tiempo lo permita.
  2. Activar el músculo transverso sirve para evitar daños en el piso pélvico. Para esto, cada vez que te agaches tienes que contraer el abdomen y flexionar las rodillas.
  3. Evitar maniobras de presión abdominal. Esto se logra cuando al reír, toser o estornudar nos preocupamos de contraer el piso pélvico y ponemos atención en cada uno de nuestros movimientos abdominales.