Belleza

Mi mamá me lo advirtió

Quizás por ansiedad, ignorancia o rebeldía, en más de una ocasión ignoramos los consejos de nuestras madres y ¿qué logramos? Metidas de pata -en este caso estéticas- que nos llevaron a pasar más de una vergüenza, incomodidades y, a veces, un ‘te lo dije’ para arrepentirse toda la vida. Menos mal existen soluciones para (casi) todo.

  • Francisca Colussa

Compartir vía email

“No te cortes la chasquilla, que te va a quedar chueca (¡o, peor!, muy corta)”

“Cuando está mal cortado es muy difícil de corregir sin cambiar el estilo. Para enderezarlo solo sirve cortarlo hasta que quede parejo, y si queda más corto de lo deseado debes engrosarlo tomando un cadejo de cabello del grueso de un dedo y transformarlo en chasquilla”, explica la estilista de Peluquería Condell Javiera Escárate.

“Una técnica para disimular un flequillo mal cortado es texturizarlo, es decir provocar distintos niveles en el largo, o desmecharlo. Esto debería hacerlo un peluquero, ya que tendrá la técnica y herramientas adecuadas. (También) puedes usar un cintillo o algunos pinches con estilo, pero lo mejor es la actitud”, complementa Mauricio Jiranek, de la peluquería del mismo nombre.

“No te saques tanto las cejas, que nunca más te volverán a salir”

Esta es una historia que todas hemos escuchado o vivido, y ocurre porque muchas veces al depilarse (sobre todo con pinzas) se daña la raíz del folículo, dejando espacios calvos que evidencian cejas muy finas, espacio entre cejas muy ancho o ‘vacíos’ que no se ven bien. Para potenciar el crecimiento de las cejas, el doctor Juan Honeyman recomienda aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitaminas A, C y E; aplicar aceite de ricino, vaselina o de coco en las cejas para estimular el crecimiento de vellos nuevos y mantenerse bien hidratado, tomando de 8 a 10 vasos de agua durante el día.

También existen alternativas médicas como medicamentos o trasplante de pelo en cejas, que deberán ser consultados con el dermatólogo y su efectividad dependerá de cuán dañada esté la raíz. El microblading (técnica manual con bisturí, con el que se hacen pequeños cortes superficiales, donde se introduce tinta semipermanente para simular vellos) y la micropigmentación (más parecido a un tatuaje) son también alternativas con resultados semidefinitivos para poblar o definir cejas.

¿Medidas inmediatas? El maquillaje no falla. “Para mí la mejor manera es hacerlo con un pincel pequeño, plano y con corte diagonal con sombra para ojos lo más parecida al color de las cejas. No recomendaría colores como negro o café porque pueden dejar las cejas con un color diferente al color del cabello, prefiero un beige que tenga un poco de gris para ‘neutralizar’ bien las diferencias de color de las cejas y que se vean más naturales. Aplico la sombra solo en las zonas donde veo que falta densidad o cantidad de cejas para poder rellenar y visualmente lograr armonía”, recomienda el maquillador Marcelo Bhanu.

“No te rompas la cara, que te quedará marcada para siempre”

¡Toda la razón! El problema es que en plena pubertad (e incluso ahora) la mayoría de nosotras prefiere una herida a un grano o un punto negro. “Extraerlos no hace que desaparezca el problema, sino todo lo contrario, pues por lo general se agrava, y puede provocar una infección y/o dejar cicatrices (…) Hay personas que hacen queloides en cualquier herida y las cicatrices serán importantes y permanentes”, explica el reconocido dermatólogo Juan Honeyman. Por eso la recomendación es que la extracción las haga un profesional, como una cosmetóloga, y que utilice instrumentos especiales y estériles; luego se debe limpiar la zona con alcohol.

También ayuda usar exfoliantes con agentes antibacterianos como ácido salicílico, peróxido de benzoilo y retinol. Si tienes marcas de acné, una base más gruesa servirá para disimular las diferencias de volúmenes, pero si las cicatrices están rojas, necesitarás un corrector de color para neutralizarlas -en este caso uno verde o, si se ha pigmentado más oscura, anaranjado-, que deberás aplicar antes de la base, con golpecitos solo en la zona en cuestión.

“Ay… ese tatuaje” 

Un tatuaje que odias, por la razón que sea, no te va a salir barato de remediar. Si quieres eliminarlo, lo más efectivo en la actualidad es la tecnología láser, como el Q-Switched o el IR láser, que trabajan con diferentes longitudes de onda, según el resultado que se pretenda obtener. La cantidad de sesiones necesarias dependerá del grosor, tamaño y profundidad del tattoo. También debes considerar que aquellos negros o de colores oscuros son los que mejor responden a este tratamiento, mientras que los tonos mixtos son los más difíciles de eliminar. “El tatuaje profesional requiere un mayor número de sesiones, de 8 a 15, debido a la gran permanencia de los pigmentos empleados, la mayor densidad y profundidad.

El tatuaje aficionado se realiza con tintas más inestables, por lo que la cantidad de pigmento es menor y suele ser más superficial. Precisa una media de 8 sesiones para su eliminación, aunque en ocasiones son profundos y necesitarán el mismo número de sesiones que un tatuaje profesional. Se aconseja dejar pasar por lo menos 6 semanas entre cada sesión para que el organismo pueda eliminar el pigmento y la piel se recupere.

Al finalizar la sesión se aplica una crema antibiótica para ayudar a la dermis y luego de una semana la piel debe cubrirse y evitar la exposición al sol. No deben pasar más de 8 semanas entre sesión y sesión, ya que hay estudios que demuestran que el proceso de eliminación de tatuajes se ralentiza”, explica el Dr. Honeyman. Otra opción es cubrir el tatuaje con uno nuevo, y para ello es mejor hacerlo “cuando la tinta se ha desvanecido y sus colores no están tan vívidos como recién hecho (…) una cobertura no va a funcionar si quieres cubrir, por ejemplo, con colores pastel una base de tonos oscuros, o usar colores en una base negra que no se ha desvanecido.

Si no se realiza el nuevo tatuaje en óptimas condiciones y el (nuevo) diseño no cubre bien el fondo del diseño anterior, tiene posibilidades de verse”, detalla la tatuadora Isidora Morales.