Belleza

Fotografía de parto, otra forma de dar a luz

Los fotógrafos que están presentes en el momento en que llega un hijo al mundo hacen una labor silenciosa, respetuosa del momento. Gracias a ello quedan registrados con calidad profesional instantes preciosos en la vida de cualquier madre, de todo padre también. En estas páginas Carlos Chow Ho, quien lleva cerca de tres años desarrollando este trabajo, habla de su experiencia.

  • Macarena Anrique

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El día en que por primera vez el fotógrafo Carlos Chow Ho (49) capturó con su cámara las imágenes de un parto natural, después de casi 12 horas junto a los padres y al equipo médico, llegó a su casa extenuado, pero, sobre todo, muy emocionado, casi como si él mismo hubiera vuelto a ser padre.

“Solo había una luz tenue y tuve que lidiar con eso para hacer las fotos. La madre era primeriza y se preparó para ese momento, incluso con trabajo de kinesiología. Cuando ella pujaba, el padre pujaba, el doctor pujaba y yo también; cuando el papá tomaba la mano de la mamá, yo apretaba la cámara… Escuchaba que venía la guagua, luego que no, después otra vez que sí”, recuerda.

La fotografía de parto se desarrolla en situaciones así de intensas y, en general, contempla el registro del proceso previo, el nacimiento mismo, el apego con la madre y también con el padre, los momentos en que este acompaña a la guagua en la sala donde se le examina y el primer encuentro con los abuelos y los hermanos.

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De las 200 o 300 fotos que suele hacer en cada sesión, Carlos Chow Ho selecciona alrededor de 40 para transformarlas en una especie de reportaje gráfico en formato digital que entrega para atesorar en familia. Son imágenes de escenas potentes, de cuidada estética y delicado trabajo de luces, muchas en blanco y negro, siempre respetando lo solicitado por los padres.

En Chile Carlos es el único miembro premium de la Asociación Internacional de Fotógrafos de Parto, IAPBP (ver recuadro) y ha fotografíado unos 160 alumbramientos de mujeres con historias muy distintas entre sí. Con lo que llega a su retina y a través del lente de su cámara, el fotógrafo busca, especialmente, capturar las sutilezas de la expresión de la guagua, de los padres y el entorno más cercano.

¿Labor poco usual?

Así parece ser, al menos en Chile. Sin embargo, en Arica, la ciudad donde vive, su trabajo ya es conocido, especialmente en el Hospital Regional de Arica Doctor Juan Noé Crevani y en la Clínica San José, de la misma ciudad.

¿Cómo llegó a esta actividad? Fue pura pasión. De profesión biólogo marino, combina su tiempo entre la atención de la ferretería que tiene hace 14 años y la fotografía, actividad que desarrolla hace siete. Completamente autodidacta, al comienzo lo suyo fue un hobby. Buscando algo más, supo de la fotografía de partos, investigó y descubrió que no era un área desarrollada en Chile.

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Solo encontró el trabajo de Juan ‘Foto’ Cortés, quien hoy vive en México. “Él lleva bastantes años trabajando y más de 400 partos. Lo contacté, conversamos, me contó cómo lo hacía y así me inspiré”, recuerda. Por entonces, en el curso de uno de sus hijos una mamá estaba embarazada y entre los otros apoderados estaban su ginecólogo y la matrona. “Les planteé la idea de hacer fotos de ese parto. Les encantó. Después hubo que hablar con la mamá, la fotografié con su embarazo, le mostré algunas fotografías de parto que encontré en internet y le gustó, pero no se decidía. Lo hizo recién el mismo día en que iba a tener la guagua. Así comenzó todo”.

Buscando la luz

Las embarazadas son quienes suelen contactarse con Carlos y, usualmente, la fórmula es reunirse una vez y mantener contacto previo al parto. En ese tiempo también hay comunicación con el médico o la matrona, primero, para pedir permiso de ingreso al pabellón. “Cada médico tiene un equipo y uno ha llegado a ser parte de ese grupo. Algunos han sido un poco reacios, pero me han aceptado con la experiencia que han transmitido otros obstetras”.

El fotógrafo cuenta que previo al nacimiento se comunica principalmente con la matrona. “Cuando la mujer entra en trabajo de parto, ella es quien me avisa cuando debo partir a la clínica”. Carlos sabe que en esto no tiene horarios. Si el parto es a las tres de la mañana, a esa hora va. Dentro del pabellón debe seguir el protocolo de higiene y permanecer en uno o dos lugares.

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En esta instancia, la fotografía se vale de las luces que brinde la sala. A veces el pabellón está completamente iluminado y en otras, en penumbra. No es fácil, dice, pero es parte de las particularidades de cada nacimiento y ha aprendido a manejarlo. “El equipo médico trabaja como si yo no estuviera, pero saben que estoy ahí a petición de los padres, me dan el espacio y tiempo para que pueda hacer las fotos”, cuenta. En algunos aprontes para desarrollar esta actividad en otros lugares del país, su experiencia no ha sido buena.

Fue el caso del nacimiento de sus sobrinas. Cuando se preguntó si podía fotografiar el parto, la respuesta del médico fue un no rotundo. Falta, a juicio del fotógrafo, desarrollar más el parto humanizado, respetar la voluntad de la mujer. “La idea también es dejar que los padres vivan el momento, sientan cada instante que pasa en el parto, que lo disfruten ciento por ciento, sin estar preocupados de hacer fotos”.

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Registro mundial

La fotografía de parto es una actividad consolidada en distintos países. En España, la fotógrafa Eva Gascón preside la AEPIN (Asociación Española de Profesionales de la Imagen del Nacimiento), entre cuyos propósitos está informar a hospitales y médicos acerca de la disciplina y crear una red profesional de fotógrafos con conocimiento de los procesos del parto y mismo código ético. A nivel global, la International Association of Professional Birth Photographers (IAPBP), agrupa a más de 1.200 profesionales dedicados a esta labor. Cada mes de enero organiza la Competencia IAPBP de la Imagen del Año para compartir la belleza que existe en el nacimiento.

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