Vida Sana

Un mundo sin azúcar

Cuando la psicóloga Lita Donoso descubrió que el azúcar, y no las grasas, era el principal factor de riesgo de problemas al corazón, su vida dio un vuelco. Cambió sus hábitos y bajó 10 kilos de sobrepeso. Hoy comparte su método en un programa llamado “Yo amo comer y no engordar” y en un libro del mismo nombre que lanzará el 12 de abril, con el que asegura el éxito siempre y cuando las personas se comprometan a dejar de comer azúcar. ¿Es posible?

  • Andrea Hartung

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La psicóloga de la Universidad de Chile Lita Donoso es una de las pioneras de la psicología transpersonal en el país; ha publicado media docena de libros relacionados a la autosanación, la felicidad y los cambios espirituales. Y ahora comparte el resultado de sus investigaciones más recientes, donde une sus métodos Alkymia y Souling en la búsqueda de un cuerpo armonioso, para lo que asegura es indispensable dejar de consumir azúcar y harina.

Se trata de un libro que puede llamar la atención, entre otras cosas, por su apoyo al controvertido Método Grez, de su amigo Pedro Grez, quien hace un par de años generó críticas entre los nutricionistas por recomendar una dieta alta en grasas y proteínas.

El libro se llama “Yo amo comer y no engordar”, nombre que comparte con el tratamiento creado por Lita, que se imparte de forma presencial u online y en el que al paciente se le apoya con una dietista y una médico para lograr dejar atrás su adicción al azúcar.

¿Qué son los métodos Alkymia y Souling? Soy creadora de estos dos métodos que aunque son complementarios son bien distintos. Alkymia está basado en la activación interna de la glándula pineal. Las personas que practican el método Alkymia logran sanación espiritual, felicidad, un montón de cosas. Sin embargo, no es algo que a todo el mundo le interese. Así que me puse a analizar otro tema muy importante para nosotros, que es que la felicidad hoy en día está considerada como un bien y como un derecho. Entonces hice otra investigación que tiene mucho que ver con áreas energéticas de nuestro cuerpo como el corazón, que se activa hacia experiencias que responden a nuestra creatividad natural.

Se ha demostrado el poder de la intención, que ocurre en nuestras células cuando le damos órdenes. Me fundamenté en esto y en el conocimiento que he ido recogiendo durante toda mi vida -yo empecé a los 17 investigando el mundo espiritual-, y es de ahí que nace el método Souling, que es muy complementario para que la persona pueda reeducar la forma de comer, porque la forma de comer, cuando nos trae una enfermedad, tiene que ver con una insatisfacción personal. Cuando una persona se enferma porque no sabe comer, quiere decir que ciertas funciones dentro de ella tampoco están funcionando a nivel sicológico.

¿Cómo empezó tu interés por la vida saludable? El año 2013 estaba participando de una investigación relacionada al método Alkymia, que llevo difundiendo hace muchos años, estudiando a personas con cardiopatías y otros problemas al corazón, cuando una cardióloga con la que colaboro comenta que lo que produce el ataque al corazón es el excesivo consumo de azúcar y no de grasas.

Para mí fue una sorpresa, pues hace cinco años nadie hablaba de esto. Además coincidió con que en esa época yo tenía 10 kilos de sobrepeso. Para mí la salud de la persona va más allá de tener bien el cuerpo, está encadenada a nuestra espiritualidad, entonces para mí estas dos vertientes, la científica y la espiritual, van muy unidas. Ahí me hice un método para mí y me funcionó, y eso es lo que les quiero contar a las personas.

En tu libro postulas que el Souling busca armonía y no bajar de peso para ser flacos, ¿a qué te refieres con esta armonía? Nosotros abordamos al paciente durante seis meses, luego de los cuales sale de esa adicción y, además, ha bajado de talla, ha armonizado su figura. Lo que se hace es un cambio de alimentación y no una dieta. Me explico, todos tenemos gustos, por ejemplo yo soy más salada, pero la persona que apetece dulces va a tener un recetario con hasta chocolates que puede comer y que no la van a engordar. Lo mismo con las personas saladas, hay una guía que te ayuda a no sentirte ni con hambre ni fuera de la sociedad. Porque una persona a dieta, cuando la invitan a un cumpleaños se pone pálida y dice ‘no voy’. La vida social es lo más difícil en la dieta. Pero aquí siempre hay algo que puedes comer.

¿Qué es lo que dictamina lo que se puede comer y lo que no? La persona, en conjunto con la dietista, ven qué es lo que le gusta y de eso qué se debe sacar y qué se puede seguir comiendo. Entonces hay opciones saludables para todas las personas, ya sean vegetarianas, dulceras, saladas, etcétera. La idea es no sufrir y poder ir a todas partes tranquilo.

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Portada del libro “Amo comer y no engordar”, Editorial Aguilar, 2018.

Cambio de hábito

¿Qué diferencia este libro de otras propuestas para cambiar los hábitos alimentarios? Aquí se aborda el tema como una adicción. No hay estudios que demuestren que el azúcar y la harina son adictivos. Hay solo investigaciones en ratones. Esta es la primera propuesta que conozco en que un sicólogo hace un análisis en paralelo de la conducta de una persona adicta al alcohol con la de alguien adicto al azúcar. Por otro lado, está el cómo transitar la adicción, porque para superar las adicciones tiene que haber un acompañamiento y, en este caso, fórmulas relacionadas con la visualización y con la intención que hacen que la persona pueda entrar en un estado afectivo de alta frecuencia que le hace sentir bien, feliz, sentir que puede llegar a la meta.

¿Cuesta que las personas se reconozcan como adictas a la comida? Fíjate que nadie lo niega. Es distinto al alcoholismo, que está asociado a un tabú y a una profunda deficiencia emocional. Pero en este caso nunca he visto una persona que me diga que no tiene adicción a alguno de estos alimentos.

¿Pero entonces no podemos comer nada de azúcar, nunca más? Nosotros necesitamos comer azúcar, pero nos hemos desbordado en su consumo por ignorancia. Lo que planteo es que las personas pueden dominar la adicción y empezar con el tiempo a incorporar frutas, por ejemplo. El tema acá es que a la larga cambiamos la ingesta; yo ya no puedo comer como comía antes y no es que se me haya achicado el estómago, es que simplemente el input que les empiezas a dar a tus células es de cuidado, armonía, restricciones sanas, y así empiezas a autocuidarte de forma natural, entonces empiezas a desear menos los alimentos dañinos.

En tu libro comentas que, al dejar ciertas frutas, legumbres y otros alimentos que contienen algún nivel de azúcar, tuviste que optar por suplementos alimentarios. ¿Consideras realmente que esa alternativa es más sana que simplemente comer la comida que trae estas vitaminas? Lo que pasa es que si quieres consumir vitaminas en la cantidad que tu organismo necesita tendrías que consumir toneladas, y eso te engorda. Por otra parte, hay alimentos ricos en vitaminas que no son necesariamente verduras, por ejemplo está el huevo. A mí no me gusta comer frutas ni verduras, como pocas, entonces personalmente me sirve más consumir complementos vitamínicos saludables. Pero eso depende de las personas. Creo que hay un error al pensar que todas las frutas y verduras que comemos van a suplir nuestras necesidades vitamínicas.

En el libro defiendes el método Grez, que en su época fue bien polémico… No todas las personas somos iguales. Al final es eso. Yo conozco a Pedro y cuando hablo con él veo que le funciona esa forma de comer que es más grasosa, más proteica, y lo ves bien, con sus índices bien, pero no todo el mundo tiene el mismo metabolismo. Me parece que donde la gente se confundió es en que empezaron a ingerir toda la grasa; en un asado se comían cinco choripanes, y eso claramente no es sano.

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Si quieres saber más sobre Lita y su libro, síguela en su cuenta de Instagram @lita_donoso y visita su sitio web www.alkymia.org