Entrevistas

Los sueños cumplidos de Lorenza Izzo

Hace cinco años decidió emigrar a Estados Unidos para probar suerte en Hollywood, y desde entonces no para de asistir a audiciones y grabar pilotos. Mucho de esto no ha dado fruto, pero este año se ve auspicioso. Ya tiene tres proyectos confirmados -uno para televisión y dos para el cine- que la tienen emocionada y ansiosa. Hablamos con ella en exclusiva desde Los Angeles y detalló sus planes para este año.

  • Andrea Hartung

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Casi como en un cuento de hadas. Así de rápida y sorpresivamente cambió la vida de Lorenza Izzo (28) luego de que el director Nicolás López enviara a Estados Unidos un casting que hizo para la película de horror y suspenso chileno-estadounidense “Aftershock” (2012).

“Una agencia lo vio y pidió reunirse conmigo, y ese fue el impulso final para que tomara la decisión de irme a Los Angeles”, cuenta por teléfono desde Hollywood, donde por estos días se mueve entre audiciones y grabaciones de pilotos que la tienen ocupadísima pero llena de ilusiones para los próximos meses, pues luego de un año difícil ve que, por fin, el trabajo está dando sus frutos.

Hace algunos días se confirmó que tendrá un papel recurrente en la cuarta temporada de la serie “Casual”, que se transmite a través de la plataforma de streaming Hulu, donde interpretará a la novia del protagonista. Además, para 2018 se prevé el estreno de dos películas donde interpreta roles importantes.

La primera, que la tiene muy emocionada es “The house with a clock on its wall”, protagonizada por Cate Blanchett y Jack Black, y dirigida por su marido, Eli Roth, a quien conoció durante el rodaje de “Aftershock” y quien también fue clave en su decisión para emigrar a Estados Unidos.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con actores como Cate Blanchett? “Ella es mi actriz favorita, no puedo creer que logré trabajar y compartir con ella. Me pellizcaba cada dos segundos. Trabajar con ella fue maravilloso. Dicen que es mejor no conocer a tus héroes porque te van a terminar defraudando, y me ha pasado con otras personas, pero con Cate fue todo lo contrario. Terminé más enamorada que antes. Podría llorar de la emoción, no puedo explicar lo que significó para mí verla en vivo y en directo y que además fuera una mina buena onda, relajada, que llevaba a sus hijos al set. De verdad es un siete, una ‘actoraza’. Y es lindo verla frustrarse con ella misma. Yo no entendía por qué lo hacía, si todo le salía perfecto, pero ella pedía repetir la escena y lo hacía aun mejor. Ver todo eso fue una tremenda experiencia”.

La otra película que tiene a Lorenza entusiasmada es “Life itself”, dirigida por Dan Folgeman (“This is us”, “Enredados”). Se trata de un rol importante para ella, pues es uno que buscó, perdió y que luego volvió a sus manos.

Cuéntame sobre el viaje que significó llegar al elenco de “Life itself”. “Fue un guión que leí hace un año y fue tan lindo y tan triste que -no estoy exagerando- terminé de leerlo de rodillas llorando en mi pieza. Es una historia muy bonita de personas que se conocen y sobre cómo pequeñas cosas pueden cambiar toda la vida. Di la audición y me dijeron “Lorenza, nos encantaste pero eres muy niña para este rol”. Y yo te juro que lo único que quería era ese papel. Pero ya, lo superé, pasó un año y a finales del 2017 mi equipo me dice que me invitaron a hacer una audición para la misma película. Dije cómo, si ya me habían dicho que no, pero resulta que habían decidido volver a elegir ese papel pese a que la película ya estaba grabada. Fui de nuevo, hice la audición y finalmente quedé. Entonces yo grabé mi parte después que la película ya estaba terminada. Soy la narradora de la historia (además de actuar), es mi voz la que va contando la película, que además tiene un tremendo elenco. Están Oscar Isaac, Olivia Wilde y Antonio Banderas. Y como si fuera poco, hace unos meses anunciaron que se vendió a Amazon por 10 millones de dólares y que estará el próximo año en la carrera para los premios Oscar, así que ya te puedo confirmar que voy a los Oscar el próximo año”.

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Familia, moda y belleza

La temporada pasada presenciaste algunos desfiles de la Semana de la Moda de Nueva York, ¿qué rol juega la moda en tu vida y en tu carrera? “Yo creo que nací ligada a la moda por mi mamá (la empresaria y exmodelo Rosita Parsons) y mi tía (la modelo Carolina Parsons). Y la moda está muy relacionada con lo que hago y más allá de lo profesional, es algo que me apasiona de verdad. Encuentro que es la expresión de uno mismo, es tu filtro de Instagram en la vida real. Cuando yo era chica tenía un baúl lleno de ropa de mi mamá que yo me ponía y me disfrazaba. Lo que me pongo es parte del personaje que decido ser ese día”.

Considerando la cantidad de maquillaje a la que te ves expuesta, ¿cómo cuidas tu piel? “Soy extrema. Yo sé que tengo buena genética y una piel bonita, pero por mi trabajo, que implica mucho maquillaje, dormir poco y mucho estrés, tengo que ser muy estricta con el cuidado de la piel. Me quito el maquillaje todas las noches y siempre me aplico serums. ¡Tengo millones! Mi abuela hace mucho tiempo me dio el mejor tip: usar mucha agua de rosas. La aplico mañana y noche, durante el día, en la tarde, siempre. Si durante las grabaciones estoy muy cansada me vuelvo a aplicar agua de rosas en spray y eso me ‘levanta’ un poco la piel. Pero también encuentro que es muy importante darle un descanso a la piel, entonces hay algunas noches en las que en vez de usar muchos productos solo me lavo la cara y me pongo aceite de argán o de coco para hidratar. Como buena chilena no uso mucho maquillaje en el día a día y creo que eso es muy sano. Además uso protector solar sin falta”.

Vienes de una familia de mujeres muy lindas, ¿sientes que esa genética te ha jugado a favor o en contra? “Tengo claro que vengo de una familia muy guapa por ambos lados, objetivamente hablando son personas físicamente muy bonitas. Pero me enseñaron desde muy chica que la belleza va mucho más allá de lo físico. Yo no crecí con prejuicios en cuanto a la belleza, por eso nunca tuve rollos con ser hija de, o con que mi mamá fuera tan bonita. Ahora, haber heredado algo de eso de todas maneras me ha ayudado. ¡No me enoja tener los ojos azules o el pelo bonito de mis papás!”.

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Pura personalidad

Cuando escucho hablar de ti, o leo sobre ti, una característica que siempre se repite es que eres muy espontánea. ¿Cómo has podido encajar tu personalidad en el mundo hollywoodense? “Yo creo que es algo que de todas maneras juega a mi favor. La parte más importante del trabajo de los actores es que, a pesar de que hacemos personajes que no somos nosotros, estos son más interesantes en la medida en que tienen más de nuestra esencia. De la autenticidad es de donde uno saca lo que lleva a la pantalla o al escenario”.

Esta misma personalidad es la que te ha llevado a vivir los últimos cinco años como en un torbellino… “Es que yo, además, soy superimpulsiva y me cuesta mucho procesar las cosas. Yo voy. Tengo una capacidad superfuerte de lanzarme. Si algo me da miedo es porque tengo que hacerlo. Pasa que cuando te metes en un torbellino así es difícil bajarse y llegas a un punto en el que dices ¿qué pasó? Estos últimos años se me pasaron muy rápido, han estado llenos de cosas. Llega un punto en que hay que mirarse al espejo y decir “en qué estamos, dónde estamos y a dónde vamos”. Siento que es algo que pasa mucho a la edad que tengo y es lindo encontrarse con una misma y decirle chao al qué dirán, empezar a quererse y a entender que uno en verdad no entiende nada. La vida pasa y no le importa dónde estés. Entonces, o eres camarón inteligente o te lleva la corriente”.

Pese a todo, sería injusto decir que las cosas simplemente te pasaron. ¿Siempre quisiste llegar a Hollywood? “Yo a los 18 años tenía tres sueños. El primero era animar el Buenos Días a Todos, por eso estudié periodismo dos años en la Universidad de los Andes. Mi segundo sueño era ser una actriz famosa, con alfombra roja, premios Oscar y todo. Y el tercer sueño era tener una gran familia. A los 18 uno no cacha nada, no sabes lo que estás diciendo. Pero fue con esos sueños que me vine a Los Ángeles y he logrado -gracias a esfuerzo, suerte y timing- cumplir de a poco mis metas. A los 18 me fui a vivir con mi tía Carolina a Nueva York para estudiar teatro en vez de dar la PSU. Me encantó, pero también me sentí superchica y lejos de casa, porque ser chileno e irse de Chile es difícil. Volví con la cola entre las piernas y me puse a estudiar periodismo. Yo era muy feliz en periodismo, pero algo me faltaba y ese primer año estudiando hice “Qué pena tu boda” con Nicolás López, y me di cuenta de que esa era mi pasión de verdad, fue como “wow, esto se siente crear y hacer algo que me apasiona y me llama”. Lo que siento en un set va más allá de mí y no lo puedo frenar. Como yo hablo inglés perfecto tenía ese bichito en la cabeza y pensaba “pucha, podría irme pero ¿seré tan buena?”. Porque, claro, una cosa es lo que siento, yo siento que soy increíble, pero otra cosa es serlo realmente”.

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Saber que no era solo tu mamá la que te encontraba buena… “¡Lo mejor es que mi mamá nunca me encontró tan buena (ríe)! O sea ahora sí, pero ha sido un proceso, yo he aprendido mucho como actriz. Pero la pasión y el talento por pulir ya estaban”.

Y después de todos estos años ¿sientes que ya estás en un mejor nivel que cuando llegaste? “Estoy a otro nivel, galla (ríe). Pero hay que seguir caminando. Uno tiende a pensar: el día que me gane el Oscar mi vida va a ser más fácil, el día que me case mi vida va a ser más fácil, siempre he pensado así, pero trabajo bien duro para darme cuenta de que lo importante es el proceso”.

Mira a continuación el trailer oficial de Life Itself