Entrevistas

Felipe Diban: Un cambio con sabor natural

Apostando por las ideas sustentables de su hermana, a sus 31 años decidió dejar las finanzas y aventurarse en un proyecto familiar: un restaurante. Desde junio de 2017 busca potenciar la comida creada a partir de productos orgánicos.

  • Kevin Cortés

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“Soy una persona que ha cambiado mucho. Partí queriendo estudiar música pero terminé en Ingeniería Comercial. Después hice un máster en Finanzas y Economía y trabajé en una corredora de Bolsa. Me proyectaba en Nueva York trabajando en la Bolsa, pero renuncié; viajé un año y cuando volví, mi hermana, Francisca, me ofreció este proyecto: Boa”.

“Boa nace de la idea de tener un local en Santiago en el que vendan ‘comida real’, cocinada con productos de estación y que nos entrega la tierra en bruto. Un lugar que se preocupe de su ambiente. Por esto, además de un menú de recetas saludables encontrarán un sitio que con su naturaleza rompe con un sector -‘Sanhattan’- cargado de cemento y oficinas”.

“Ha sido una tremenda aventura de la que no me arrepiento, pero pasar de los negocios a Boa no fue fácil. Estaba acostumbrado a un sueldo y horario fijos. Ahora trabajo 24/7 porque son muchas las tareas por las que preocuparme. Pese a eso, como soy joven y no tengo familia, aún tengo tiempo para hacer mis hobbies: escalar o tocar guitarra, lo que me equilibra”.

“Llevamos nueve meses, nuestra meta próxima es extender el horario de atención y abrir de noche, para que los clientes puedan compartir después del trabajo. Queremos seguir creciendo; pretendemos trabajar con más emprendedores, hacer mercadillos, intervenir el techo del local y cosechar ahí, y llevar el concepto de Boa y su comida a un siguiente nivel”.

Sello Boa

Comida fresca. “Nuestra carta solo ofrece alimentos de estación. Los productos llegan en bruto y con ellos se hace vinagre, curry, panes. Además trabajamos con un café comprado directamente y que no lleva más de 30 días tostado”.

Energía juvenil. “Boa está armado por jóvenes que conforman la nueva era de los negocios. Desde que partió esto, todo el equipo -arquitecto, encargadas de la cocina y meseros- no ha sido más que sinónimo de energía juvenil”.

Conciencia ambiental. “Gran parte del local funciona con paneles solares y en la cocina no se desperdicia casi nada. Tratamos de ser uno de los restaurantes con menos basura, y hasta ahora así ha sido”.