La Comensala

Silvestre

El local funciona con una pizarra que cambia cada día, esa tarde había, entre otros platos, pasta rellena con espinacas, lasaña con carne y zapallitos rellenos.

  • Pilar Hurtado

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Estaba en deuda de conocer el Silvestre, abierto hace ya muy buen rato, por lo que un reporteo en un lugar cercano fue la ocasión ideal. ¡Qué lindo es! Al menos, es como los espacios que me encantan: luminoso, con onda, lleno de detalles: plaquitas, santos, cacharros de fierro enlozado, palitroques, canastos, botellas y plantas en una terraza abierta en esta época del año.

Además suena buena música, jazz latino, perfecta para este ambiente. El lugar tiene un público variopinto, desde parejas jóvenes y mayores y padres con sus hijos, hasta una mesa de mexicanos que se sentaron a mi lado y con quienes conversamos a propósito del gazpacho, mientras yo esperaba a mi amiga que se atrasó muchísimo. Tanto, que almorcé sola y ella se acopló después.

El local funciona con una pizarra que cambia cada día, esa tarde había, entre otros platos, pasta rellena con espinacas, lasaña con carne y zapallitos rellenos. Yo pedí un té helado, aunque hay otras opciones de bebestible. Yo probé un delicioso gazpacho bien aliñado y servido con tiritas de pepino que le dan una rica crujencia y linda presentación, tanto que a los mexicanos les llamó la atención y lo pidieron también cuando les dije que estaba muy bueno.

Pedí además una ensalada con gravlax de trucha, con los vegetales – pepino, repollo morado, zanahoria, lechuga, tomate- de lindo colorido, muy frescos y cortados muy fino, con mandolina. El aliño al lado era de mostaza miel. Cuando llegó mi amiga, pidió los zapallitos rellenos del pizarrón -lo que se va acabando, lo tarjan con tiza- que venían con una fresca ensalada similar a la mía y un rico arroz, bonitos y pequeños, pero el relleno demasiado apretado, lo que no nos gustó.

Mirando los cachureos en este lugar al que le sentimos una energía especial y alegre, pedimos el postre: una rica torta de zanahoria con nueces y helado de vainilla, una especie de brownie también con helado, ambos en porciones generosas. Mi amiga se enamoró de una figurita de Juan Pablo II y preguntó si se la venderían y pudo comprarla y llevarla. En suma, un lugar y una experiencia muy gratos y platos hechos con cariño.

Consumo: $10.900 (gazpacho + ensalada con gravlax + té)

Dirección: Caupolicán 511, Ñuñoa TeléFono +569 9156 9974

Nota: 6,5