Columnas

Tu metro cuadrado

Cuando le cuento a mi pareja que he vivido buena parte de las situaciones incómodas que narran las famosas de Hollywood no lo puede creer.

  • Carolina Pulido

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Octubre, 2017. The New Yorker y The New York Times publican graves denuncias de acoso sexual contra Harvey Weinstein, ocurridas por décadas y cuyas víctimas fueron acalladas por años. El productor de Hollywood usa la misma técnica con todas: las obliga a subir a su pieza de hotel y, al entrar, se desnuda para abalanzarse sobre ellas.

Un día después, una constelación de estrellas rompe su silencio y se suma a las víctimas de Weinstein: Ashley Judd, Mira Sorvino, Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow son las más famosas. Meses más tarde se suman Salma Hayek y Uma Thurman, junto a una lista que aún no se cierra.

16 de octubre. La actriz Alyssa Milano invita por Twitter a todas las mujeres a sumarse a las denuncias de acoso sexual bajo el hashtag #MeToo.

24 de octubre. Las miradas se vuelcan hacia Kevin Spacey y Dustin Hoffman. El protagonista de “House of cards” enfrenta su primera de varias denuncias de acoso a jóvenes actores, y Hoffman es acusado por una escritora de tocarle el trasero y hacerle insinuaciones obscenas cuando tenía 17 años. 1 de noviembre, 2017. El fenómeno #MeToo se ha extendido por todo el planeta. Miles de mujeres, famosas y anónimas, levantan la voz para narrar sus historias de abuso por parte de poderosos en los más distintos ámbitos.

7 de diciembre, 2017. La revista Time elige como Persona del Año a las mujeres del #MeToo, y exactamente ese mismo día un senador estadounidense deja su cargo luego de las denuncias de ocho mujeres.Yo sé, muchos están hartos del famoso hashtag. Demasiado marketing, mucho Hollywood. Otros se empeñan en desprestigiar la campaña, por machismo incontrolable o por afán agitador, pero lo cierto es que ese movimiento, con esos rostros, está empujando el cambio que necesitábamos. Recién está comenzando, hay resistencia, pero las revoluciones nunca fueron fáciles.

Cuando le cuento a mi pareja que he vivido buena parte de las situaciones incómodas que narran las famosas de Hollywood no lo puede creer. Hay un límite que no se había trazado claramente hasta hoy, de ahí que no fuésemos capaces de salir a denunciar. Simplemente no había piso para hacerlo. Hoy sabemos que el límite es tu metro cuadrado, físico y metafísico.

12 de enero, 2018. La cara de Catherine Deneuve acompaña el manifiesto firmado por cien francesas contra #MeToo, argumentando que los movimientos antiacoso han llegado demasiado lejos creando “un ambiente de totalitarismo”. Luego se refieren a los hombres como víctimas, cuyo único error “fue tocar una rodilla, intentar robarse un beso o hablar de cosas ‘íntimas’ en una cena de trabajo”. El contenido de esta carta, escrita desde la provocación, no merece mayor mención en esta columna, excepto por la utilidad de la metáfora de la rodilla.

Si un hombre le toca esa o cualquier otra parte del cuerpo a otro hombre, este se siente pasado a llevar, agredido, humillado. Sabemos que lo anterior no pasa casi nunca porque hay un límite tácito que todo hombre sabe que no debe cruzar: el metro cuadrado del otro. Con nosotras, ya sabemos, es diferente.

No siempre, claro: muchísimos hombres se relacionan desde la igualdad y el respeto, pero hay un tipo de hombre que aún tiene ideas arcaicas sobre los roles, que siente que las mujeres estamos ahí para satisfacer sus deseos. Ese es el hombre que te pone la mano en la rodilla sin que tú hayas dado ninguna señal de querer algo así. Se siente superior, tiene o añora el poder y en el fondo aborrece a toda mujer que se muestre pensante. Su mano en tu rodilla, no hay duda, es acoso. Y su existencia, junto a la de otros muchos como él, sostiene el patriarcado.

Ilustración: Consuelo Astorga