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La cestería, una ecotradición

El tejido de fibras naturales para crear piezas decorativas y utilitarias se extiende por todo el país como un antiguo oficio, muchas veces herencia de pueblos originarios. Sus cajas y canastos resultan ideales para decorar y organizar de todo, incluido maquillaje y productos de belleza.En esta breve ruta, algunos ejemplos y lugares donde se trabaja y vende la labor.

  • Macarena Anrique

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La más austral

La cestería del extremo sur de Chile tiene especial importancia porque representa la tradición artesanal de pueblos originarios que, lamentablemente, hoy reúnen muy pocos descendientes. Se trata de yaganes y kawésqar, en cuya cultura se usa el junquillo para confeccionar canastos tejidos en espiral acordonada. Son hermosas piezas a la venta, por ejemplo, en Puerto Natales y Puerto Edén.

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Casa Küc es una agrupación que trabaja con artesanas en la zona del lago Ranco elaborando, entre otras artesanías, cestería en ñocha. Buena Fibra ocupa la misma materia prima, pero lo hace desde Río Bueno, con diseños contemporáneos y usando la ñocha verde en una fusión de artesanía, diseño y comercio justo. Se basa en la tradición mapuche y busca preservar el oficio no solo con sus creaciones, también capacitando artesanos.

Caña brava, mimbre y paja

En el norte existe la tradición de tejer caña brava, una fibra vegetal dura con la que se hacen firmes canastos; se encuentran en La Serena, pero también hay artesanos en localidades cercanas como La Compañía Alta. El mimbre, que tiene centros productivos muy conocidos, como Chimbarongo, también se encuentra en Cauquenes; ahí los artesanos hacen canastos con fibras blancas y de finas terminaciones. Labores en paja de trigo es posible encontrar en Liucura. Su cestería de herencia hispana se hace entrelazando fibras de color natural o teñidas; así arman canastos y costureros, entre otros.

Acordonado mapuche

De tradición mapuche, en localidades como Cañete y Tirúa hay canastos con y sin tapa de ñocha y coirón. Estas fibras se usan juntas: con la primera se arma un cordón y en torno a esté se embarrila con chupón. La técnica se llama aduja o acordonado, y permite hacer diferentes recipientes; además de canastos, hay costureros de varios pisos que se encuentran en la zona de Hualqui y otros pueblos cercanos al río Biobío. También hay este tipo de artesanía en Puerto Saavedra y el sector de lago Budi.