Vida Sana

Guía práctica contra el jet lag

¿Hay algo más fascinante que viajar? Se nos ocurren pocas cosas. Sin embargo, hay un detalle que puede convertir, al menos el inicio de la aventura, en una verdadera pesadilla: el jet lag. Averigua cómo evitarlo y, si ya es muy tarde, solucionarlo.

  • Francisca Quirós M.

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El jet lag es un síndrome que se asocia al cambio en el horario y las consecuencias que este trae al cuerpo. Al tener una rutina relativamente similar todo el año, el desajuste de horas perjudica al cuerpo. “Lo que se ve afectado es el ritmo circadiano. Este es el proceso que regula el sueño, las hormonas, presión arterial, temperatura, entre varios otros. Entonces, cuando el cuerpo se enfrenta a cambios bruscos del ciclo luz/oscuridad, la persona puede sentir diversos malestares”, explica Pablo Guzmán, neurólogo de Clínica Somno.

Algunas de las consecuencias más comunes del jet lag son sufrir insomnio, cansancio durante el día, irritabilidad, falta de apetito, pérdida de concentración y malestar general, entre otras. Para que este síndrome del sueño no arruine tus vacaciones, reunimos algunos tips para tener en consideración.

Primero que todo: ¿el jet lag es el mismo con cualquier viaje?

¡No! Aunque no lo creas, hay estudios que prueban que viajar hacia el este es mucho peor que al oeste. “Esto porque en esa dirección implica moverse contra la luz del sol, lo que engaña al cerebro pensando que la noche se alarga”, comenta el experto de Somno. En otras palabras, cuando estés preparándote para dormir, tu cuerpo estará listo para despertar.

Algunos consejos útiles

  1. Antes de subirte al avión… ¡Relájate! La ansiedad natural previa a un viaje puede ocasionar variaciones en el sueño, ocasionando el primer desajuste del cuerpo. Lo mejor es no cambiar la rutina normal de sueño, así no se ocasiona cansancio extra.
  2. Cambia tu horario paulatinamente. Si tu ritmo de vida lo permite, ajusta día tras día un poco tu horario de sueño, así el cuerpo no sufrirá tanto al llegar de golpe a otra zona horaria.
  3. Si puedes hacerlo, opta por un vuelo que salga de noche, así el cuerpo “descansará” (dentro de las dificultades que implica dormir en un avión) sin mayores problemas. Además, al llegar a tu destino aún quedarán horas de día para que disfrutes desde el comienzo.
  4. ¡Hidrátate! Es importantísimo que durante el vuelo y después mantengas tu cuerpo muy hidratado. El aire presurizado del avión reseca enormemente la piel, al tener niveles de humedad muy por debajo (cerca de 20%) a lo que uno acostumbra. Asegúrate de beber mucho líquido y rehidratar tu piel con cremas y mascarillas, para evitar molestias generales en el cuerpo y así descansar más fácil.
  5. Aunque te quite horas de aventuras, ¡duerme más! Es común querer levantarse temprano a conocer museos o lugares autóctonos, pero cuando el cuerpo lo necesita, es mejor quedarse un par de horas más en la cama descansando. Lo vas a agradecer más tarde.