Entrevistas

[Adelanto] Lucy Cominetti y el perro que lleva dentro

Aunque es fanática de los gatos -hoy tiene cinco en su casa-, esta actriz nacida en 1982 es la radiografía de su animal en el horóscopo chino: el Perro. Observadora, leal y sensible. Amante de los viajes, trabajadora y una gran ‘justiciera’. Para celebrar su año desglosamos las características más distintivas de su signo.

  • Alejandra Villalobos

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Los grandes e intensos ojos celestes de Lucy (35) observan con calma todo lo que sucede a su alrededor. Mientras la maquillan para esta producción no es mucho lo que se le escucha hablar. Cuando le toca introducirse a la piscina, lo hace con total entrega y naturalidad, y mientras el fotógrafo dispara los flashes Lucy posa con soltura y acata toda sugerencia que se le hace. Sin ser muy consciente de las similitudes que tiene con su animal en el horóscopo Chino, Lucy es un fiel reflejo del Perro, aunque irónicamente dice tener mucha más conexión con los gatos. “A los 10 años tuve mi último perro, y aunque me gustan, hoy no podría tener uno porque con cinco gatos en la casa ya ‘cerré la fábrica’”, dice entre risas.

De los perros se dice que son honestos y obedientes, que se puede confiar en ellos y que siempre harán lo ‘adecuado’. ¿Te identificas con esa descripción? Sí, mucho. La verdad es que soy muy ‘adecuada’ para comportarme, tengo esa cosa del ‘deber ser’. Y dentro de mi grupo de amigos cumplo el rol de escuchar, de aconsejar, de confidente. No soy la que más hablo, ni la que acapara la atención, soy totalmente la receptiva. Y sí, soy muy amiga de mis amigos.

Esa es justamente otra de las características que se les atribuye, que no les es fácil confiar en los demás, pero cuando se ganan su confianza pueden estar seguros de su amistad y lealtad… Tiendo a tener un grupo de amigos pequeño y que ha llegado a estar ahí no porque he estado poniéndolos a prueba, sino porque me tomo el tiempo para abrirme y confiar. No es fácil llegar a mi intimidad, a mi vida, a mis secretos, a mi pasado. Soy superreservada, elijo lo que comparto y con quiénes lo comparto, y ese círculo más cercano es en el que confío plenamente y por el que doy todo también, pero me tomo mi tiempo para eso. Tampoco es que ande por la vida desconfiando de todo el mundo… Igual tengo una parte más social en la que entran más personas, pero que probablemente se van a quedar en lo cotidiano, en lo más superficial, no van a entrar en mi intimidad.

¿Y quiénes conforman tu círculo de hierro? Mi familia, mi pareja y mis amigos, que son pocos pero muy buenos.

Para muchos, Lucy es una persona ‘misteriosa’, algo de lo que ella está completamente consciente, pero como aclara, “no es que ande por la vida jugando al misterio, lo que pasa es que como soy más reservada, no llego a los lugares siendo el alma de la fiesta, siempre tomo un rol más observador”. Otra de las particularidades de los nacidos en años del Perro.

También se dice que son personas muy sensibles y que tienen miedo al rechazo o a que los abandonen. Tiendo a ser solitaria, me siento mucho más cómoda en grupos reducidos que en multitudes, y sí, soy extremadamente sensible, pareciera que no, pero lo soy. Todo me hace llorar, me emociona o me hiere. Quizás por eso me pongo esa barrera de protección, para evitar el daño…

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El llamado del teatro

Antes de entrar a estudiar teatro, Lucy dio una larga vuelta. Al comienzo, su primera alternativa era medicina y como buen ‘perro’, superestructurada, sentía que ese era su deber. “Como en el colegio me iba bien y era buena alumna, esta era una de esas carreras que los buenos alumnos estudian y que los papás están contentos de que la estudies -aunque también me gustaba mucho biología, tampoco es que fuera impuesto-, pero era el camino lógico”, cuenta. Pero una obra de teatro que vio cuando estaba en 4° medio, “Bodas de Sangre”, la hizo cambiar de parecer. “Algo me hizo clic y pensé ‘quiero estar ahí arriba, no acá abajo como espectador’”, recuerda.

¿Fue difícil tomar la decisión? Más que para mí, para mi entorno, para mis papás. Yo igual soy intensa para mis cosas, entonces lo vi, lo sentí y lo quería hacer. Pero me demoré un poco porque al principio mis papás no me dejaron. Entré a estudiar periodismo pensando que quizás iba a estar más a gusto, pero finalmente no fue así. Estuve dos años insistiendo hasta que me dejaron.

¿Y sentiste que encontraste tu lugar? Absolutamente. A veces uno recuerda con especial cariño ciertos periodos de la vida, y para mí ese primer año de teatro fue una de las cosas más lindas que he vivido; sentí que pertenecía ahí, encontré a mis pares, me entretenía, aunque fue un año superexigente e intenso.

Acabas de terminar de grabar “Soltera otra vez 3”, ¿cómo fue la experiencia? Superentretenida. Aunque ya conocía a gran parte del elenco porque era muy parecido al de “Preciosas”, uno entra como la ‘nueva’. Pero a mí, por la historia me tocó relacionarme más con Josefina Montané, la ‘flexible’, y su grupo. Yo soy Kena, una amiga a la que dejó de ver un tiempo pero con la que se vuelve a encontrar y que llega a desordenarle un poco la vida.

Dicen de los ‘perros’ que son muy trabajadores y comprometidos… Sí, soy supertrabajólica, quizás demasiado, de hecho estoy tratando de equilibrar un poco eso, porque durante mucho tiempo la pega lo fue todo. Sé que no es una actitud de vida sana, pero eso es algo que empecé a descubrir hace poco. Pero sí, soy muy comprometida con mi trabajo y sigue siendo algo extremadamente importante, me entretengo mucho, lo paso bien.

Puedes encontrar la nota completa este domingo en Revista Mujer junto al diario La Tercera.