Vida Sana

Festejo (eco) amigable

Ni blanca, ni roja. Para estas cinco mujeres la Navidad es más bien ‘verde’; con acciones que van en ayuda del medioambiente, con fiestas más sustentables o con elecciones que abogan por un comercio más justo. Su idea es bajar las revoluciones, regalar lo necesario y compartir en familia.

  • Alejandra Villalobos

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Paloma Prado: Navidad con las tres ‘R’

Para Paloma (32) reciclar, reutilizar y reducir la basura el máximo posible es parte de su filosofía de vida. Hace varios años comenzó con el compostaje (residuos orgánicos que vuelven a la tierra) y a separar la basura. Al principio era desde lo más básico: vidrio, latas, orgánico y plásticos, pero con el tiempo se fue entusiasmando y hoy tiene diez contenedores distintos en su casa.

“Trato de ser responsable con la basura y reciclar lo más posible, sobre todo en estas fechas en que el consumo se desata, al igual que la basura que se genera”, dice y agrega: “Intento comprar regalos con lo mínimo de envase posible, ojalá de madera o vidrio. También trato de acudir siempre a emprendedores locales, a amigos o a marcas que se preocupan por la huella de carbono”.

Por lo mismo, para estas fechas Paloma propone a su familia hacer celebraciones en que todos lleven algo, ojalá hecho por ellos para evitar los envoltorios, aunque reconoce que no es inflexible y que se puede ajustar al resto. “Con el tema de los regalos, sobre todo ahora que tengo una hija de tres años, es más difícil, pero trato de que no se replete de cosas que no va a necesitar, y si llegan, me preocupo de recolectar todos los papeles”.

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Antonella Orsini: Regalos ecológicos 

De a poco. Así define la actriz e instructora de yoga de 34 años su vuelco a una vida más sustentable y pausada. “El yoga y el haberme dedicado a las artes me ha ido humanizando tanto con las personas como con el medioambiente; ha sido un proceso en el que me he ido sensibilizando con lo que pasa en el planeta. Y por otra parte la maternidad; el tener dos hijos, Cloé (7) y Luan (1 año 10 meses), me ha permitido seguir este estilo de vida de mucho autoconocimiento y consciencia”, dice.

Esa consciencia es la que hoy intenta transmitirles a sus hijos, regalándoles, por ejemplo, juguetes de madera, naturales o hechos a mano. “Hoy entiendo el daño que le hace el plástico al planeta, estamos repleto de este material y no nos estamos haciendo cargo. O sea, se calcula que en unos treinta años más va a haber más plásticos que peces en los océanos, es terrible, entonces creo que es importante hacer pequeños cambios”, dice.

Reconoce, eso sí, que no ha sido fácil. “Lamentablemente estamos en un país donde lo barato, de mala calidad y de plástico es el camino más fácil, y tanto para mí como para mi entorno ha sido un proceso entender eso, pero la buena noticia es que se puede”. Hoy se declara fan de los juguetes de madera y en estas fechas opta por ellos para regalarles a sus hijos. “Los vas lijando, pintando y pueden durar muchos años”.

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Javiera Amengual: Menos es más 

La filosofía con la que Javiera (29) mira hoy la vida no solo trasciende en su trabajo -es dueña de Franca., plataforma de e-commerce que agrupa diferentes marcas de moda y diseño nacional con valores sustentables, además de un área editorial que retroalimenta la plataforma- sino que en la forma en que vive estas fiestas.

“Hoy soy de la idea de no ‘sobrerregalar’, de escoger a quiénes queremos entregarle algo e idealmente hacer algo yo misma, y si no puedo, que muchas veces pasa y por distintas razones, trato de comprar algo que represente los valores que para mí son importantes y que también trato de plasmar en Franca.: que sean de manufactura local, hechos a mano, orgánicos, ‘cruelty free’, naturales, de comercio justo, reciclados, eco-friendly… en el fondo, ser una consumidora más consciente. Mi idea es entregar un regalo con un mensaje, darle un valor especial y sentido, me gusta dar una explicación, contar por qué lo elegí, transmitir la historia que hay detrás de ese regalo; siento que ese es mi aporte, intentar volver al origen de lo que significa regalar, que es un acto de amor, de entrega y cariño, y que lamentablemente se ha banalizado mucho en estas fechas por el solo hecho de tener que salir del apuro”.

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Pía Álvarez: Árbol sustentable 

Desde que se fue a vivir sola hace un par de años, Pía (29) -periodista y socia junto a su mamá y hermana de Joya Plástica- empezó a hacer su propio árbol de Navidad con revistas viejas.

“Comencé con esta tradición porque por un lado me di cuenta de que cada vez que quería comprar un árbol en diciembre ¡ya no había!, lo que refleja la locura que aparece en estas fechas y que me genera un poco de angustia. Por eso decidí hacerlo yo, busqué en YouTube y encontré este hecho con revistas que me pareció increíble”.

Todos los años va variando la decoración. Este, por ejemplo, lo decoró con guirnaldas hechas por ella con mostacillas de plástico reciclado (material con el que trabajan en Joya Plástica para hacer aros, collares, anillos -incluso de compromiso- y colleras) y aprovechó de llenar frascos de vidrio que también recicla para usarlos como portavelas.

A la hora de regalar, siempre piensa bien en la persona, en lo que necesita, “para así regalarle algo útil y que realmente vaya a usar. Y también siempre prefiero comprar productos locales, creo que tenemos muchos emprendimientos buenos, e-commerce locales, diseños de autor, que les dan un valor agregado a nuestros regalos”.

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Paulina Martínez: Eco envoltorios 

Hace cerca de diez años que Paulina (35) dio un giro más natural y consciente con el medioambiente. Hoy, además de tener su propia peluquería ecológica, La Peluquerida, trata de aportar con pequeños actos para tener una vida más sustentable.

“Creo que pequeñas acciones pueden generar un cambio, desde reciclar a comprar de manera más consciente, con menos bolsas, apoyando al emprendedor local, etc., todo va ayudando”, dice. Por eso, además de estar pronta a certificar su peluquería con el sello Basura Cero, trabaja con productos naturales y orgánicos, tiene colector térmico para calentar agua, hace compost, evita los alimentos procesados, y en estas fechas opta por regalar lo menos posible.

“Creo que lo que pasa es excesivo, por eso hago pocos regalos. Para mí esta instancia es más que todo un tiempo para estar con la familia, de compartir”. Sus regalos los envuelve con papeles reciclados, “sobre todo de las revistas viejas que me van quedando de la peluquería o papeles que me sobraron durante el año. También, muchas veces prefiero regalar experiencias, como invitar a alguien a un parque, o salir a comer o que vayan a la peluquería… cosas que hagan de ese regalo algo especial”.