Moda

Alexandre de Betak: el hombre detrás de los desfiles

Cada vez más originales y espectaculares, los desfiles dejaron de ser el marco neutro en la presentación de una colección para convertirse en un elemento esencial de su éxito. Detrás de esta ‘revolución’, un nombre: Alexandre de Betak, director artístico, escenógrafo y productor, y el inventor de una profesión de la que es el líder indiscutido. Mujer habló con él sobre sus mil desfiles y veinticinco años de carrera que celebra con el libro “Betak: Fashion Show Revolution”.

  • Florencia Sañudo

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Hasta los años 90, cuando Alexandre de Betak llegó al mundo de la moda con un nuevo concepto de desfile, estos eran en general eventos monótonos y poco imaginativos, organizados por las propias casas. Él revolucionó el ejercicio y lo transformó en una expresión arquitectónica, artística y emocional. Su idea, entonces innovadora, era “crear un modo de expresión para ayudar a traducir las creaciones de marcas y diseñadores, hacerlos comprensibles para el gran público”. En otras palabras: hacer hablar de ellos.

Desde entonces la lista de sus clientes no dejó de crecer: entre ellos Dior, Viktor and Rolf, Hussein Chalayan, Rodarte, Calvin Klein, Hugo Boss, Michael Kors, Carven, Roberto Cavalli, H&M y Victoria’s Secret, cuyo primer desfile retransmitido en línea hizo literalmente ‘explotar’ Internet en 2000.

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Un libro recapitulativo tras veinticinco años de carrera marca por lo general el fin de un ciclo. Exactamente, es una etapa que concluye. No lo pensé cuando surgió la idea del libro, pero es así. Yo contribuí a la revolución que transformó los desfiles de moda en algo quizás más emotivo, espectacular y mediatizado. Ahora pienso que es el principio de otro ciclo y hay que comenzar la revolución II.

¿Qué es esa revolución II? ¡Ha! Esa es la gran cuestión, pero por supuesto es digital. Hoy en día todo el mundo puede seguir los desfiles en directo desde el hueco de la mano y eso va a acarrear un cambio total del calendario mundial de la moda.

¿Quiere decir que no va a haber más fashion weeks? Creo que el sistema de desfiles de las fashion weeks ya llegó un poco al límite. En su origen era una necesidad práctica, una cita para los clientes, abierto a un puñado de periodistas importantes. Luego hubo la escalada mediática, primero la prensa escrita, luego la TV. Hoy en día las casas gastan un montón de dinero para satisfacer el calendario de la prensa de moda y esta gasta un montón de dinero para viajar a Nueva York, París, Londres, Milán para agradecer la invitación de los diseñadores, quienes a su vez son sus anunciantes. ¡Todo el mundo gasta un montón de dinero!

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¿Será el fin de los desfiles en vivo? Siempre va a haber desfiles en vivo, pero será para un público más restringido, porque para que una marca de lujo siga haciendo soñar, debe convocar un sentimiento de exclusividad. Pero no creo que sea necesario hacerlos siempre en las mismas ciudades, para las mismas audiencias. Para continuar interesando al espectador final, sobre todo a los millennials, habrá que romper las reglas, y cuando se rompen las reglas se rompe el sistema.

¿De qué se ocupa Bureau Betak en un desfile? De todo. Trabajamos con el diseñador y su equipo sobre la totalidad de la estrategia. Nos ocupamos de encontrar el sitio, de la escenografía, de los efectos especiales, de la música y ofrecemos los servicios de todo un equipo, desde estilistas, peinadores, maquilladores a un director de casting.

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¿Cómo eran los desfiles cuando usted comenzó? En la época había varios tipos. Unos pocos como los de Gaultier, Mugler o Montana eran muy espectaculares y muy entretenidos, como happenings, pero muy privados y los medios apenas los cubrían. Luego estaban los clásicos, que duraban mucho y que eran muy repetitivos y aburridos. Y en los 90 comenzaban a surgir los ultraminimalistas de los diseñadores japoneses. Lo que yo hice fue aportar una razón para mediatizar esos eventos para el gran público, hacerlos diferentes unos de otros, transmitir mejor los universos propios de los diseñadores y, a la larga, ayudar a identificar mejor las marcas.

Antes los desfiles duraban cuarenta minutos, luego veinte y ahora el promedio es de doce minutos. ¿Es ese el límite de la capacidad de concentración que se puede esperar hoy? En general, en nuestras vidas, nuestra capacidad de atención se reduce cada día, debido simplemente a la cantidad de información que recibimos. Los desfiles son como todo.También hay que tener en cuenta que algo puede ser formidable durante diez minutos y aburrir a la media hora.

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¿En qué se diferencian los desfiles en París, Nueva York, Londres y Milán? Nueva York está más orientada al street style, es más comercial en el sentido estricto del término; Londres, si bien menos importante en tamaño, siempre ha sido el más experimental, más underground; Milán es muy comercial, son grandes casas, todas independientes, todas familiares y todas grandes anunciantes. Y finalmente París es la más creativa e innovadora a alto nivel.

Un buen desfile, ¿puede existir sin una buena colección? Sí y no. Por cierto nuestro trabajo no es maquillar un desfile malo, pero sabemos de manera pertinente que con diez desfiles por año puede que aun un diseñador de gran talento no llegue a satisfacer siempre.

¿Le ha sucedido de rechazar un trabajo por falta de empatía con el universo creativo de un diseñador? Una de las principales razones por la que nos vemos obligados a rechazar trabajos es que nuestro equipo es relativamente pequeño (cincuenta personas en las oficinas de París, Nueva York y Shanghái) y no podemos aceptar todo. También puede suceder que no sienta empatía con el creador o más bien que sus expectativas no estén a la par con sus medios, y no me refiero solamente a nivel económico, sino a los medios creativos. Hay quienes dicen “quiero lo mismo que usted hace para Dior”, pero con un presupuesto que es cien veces más pequeño. No es que no se pueda hacer algo bueno con un pequeño presupuesto, sino que no será lo mismo.

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Las marcas o diseñadores que no disponen de medios para permitirse un desfile-show ¿tienen posibilidades de imponerse en la industria? Por supuesto. Es como en la música o el cine, hoy hay talentos increíbles que hacen supermúsica con una computadora en su casa o filmes fabulosos con un celular. La tecnología es una herramienta que permite ayudar a hacer cosas mejores de una manera menos onerosa, e Internet y las redes sociales son útiles que permiten crear un buzz (moda) sin dinero. O sea, es posible darse a conocer sin la necesidad de un enorme desfile que cueste una tonelada de dinero. Pero luego para existir como marca se debe luchar contra los grandes grupos y su enorme poder económico. Ese es otro problema.

¿Cuál es su relación personal con la moda? ¿Le interesa per se? La moda en sí misma, sola, no es lo que más me interesa. Pero sí como un medio para comunicar ideas, crear emociones, imágenes, y por su capacidad de hacer hablar. Pero mis fuentes de inspiración vienen de todas partes salvo de la moda.

Sus notas de motivación para las modelos en el backstage son célebres. ¿Son necesarias para asegurar el éxito de un desfile? No se trata solo de motivarlas sino de hacerles comprender la actitud ideal. Cada modelo tiene su propia personalidad y es importante poder anticipar aquellas o aquellos que necesitan un impulso adicional o, al contrario, aquellas o aquellos a los que hay que calmar un poco para ayudarlos a adaptarse a la historia que queremos narrar.

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¿Cómo decide si un desfile va a ser futurista o romántico? Cuando empezamos a trabajar para un desfile, muchos meses antes, la colección aún no existe. Pero nuestra relación con los creadores suele ser larga, y luego de varios años o temporadas nos comprendemos casi sin hablar. Nosotros no pensamos en un desfile como un evento unitario sino en función del anterior y del que vendrá después, en la continuidad de la historia de la marca.

Los directores artísticos de Dior cambian -Galliano, Simons, Chiuri-, ¿cómo cambió su enfoque de los desfiles para cada uno? Por un lado, intentamos poner en valor la diferencia entre el nuevo diseñador y el precedente, y al mismo tiempo respetar los códigos de la casa para que haya una continuidad inteligente. En cuanto a los D.A. de Dior, John (Galliano) me llamó por primera vez hace casi veinte años. John tenía una inspiración más bien barroca y la mía era minimalista, y la idea era poner en contraste sus creaciones con mi universo muy moderno. Luego llegó Raf (Simons), que era muy diferente y conocido por sus diseños minimalistas, masculinos, duros, fríos, por eso decidimos juntos crear un universo que demostrara que en Dior podía ser ultrafemenino, suave y romántico. Por ejemplo, para su primer desfile de alta costura tapizamos las paredes del museo Rodin con flores. Y ahora con Maria Grazia (Chiuri) es nuevamente otra cosa. Ella tiene un enfoque de la marca muy maduro y personal, muy femenino, y tratamos de destacar sus especificidades, respetando al mismo tiempo las de la marca.

La industria de la moda está obsesionada con los millennials, ¿usted también? Uno siempre debe mirar al mañana y no al ayer, y por definición tenemos que dirigirnos a los millennials e incorporar los códigos de comunicación que ellos comprenden porque, a la larga o a la corta, esos serán los códigos para todo el mundo. Es decir, el público tradicional del lujo, de más edad, con más medios, no quiere que se lo vea así, y para seducirlo hay que tratarlo casi como si ellos también fueran millennials. ¡En realidad todo el mundo quiere ser más joven de lo que es!

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Usted dice que su peor defecto es su “perfeccionismo enfermizo”, ¿es difícil trabajar con usted? Pienso que, desgraciadamente, sí. Hay gente que es amable todo el tiempo, que reasegura, que gratifica … yo no soy de ellos. Creo que soy muy, muy , muy difícil de satisfacer, pero al mismo tiempo espero ser muy motivador para que todos, y yo el primero, den lo mejor de sí mismos.

¿Teme alguna vez quedarse sin ideas? La verdad, visceralmente no. No sé por qué, quizás porque tengo la suerte de tener una vida que me inspira para seguir encontrando nuevas ideas y cuento con un equipo formidable.

¿Trabajó alguna vez en América del Sur? Muy poco. Y eso que me gustaría mucho porque mi corazón está en gran parte en América del Sur. Toda mi familia política está en Argentina (su esposa es Sofía ‘Chufy’ Sánchez de Barrenechea, ndlr), a principios del año próximo seré papá de una niña que será mitad sudamericana. Pienso que hay mucho para hacer allí, hay un talento increíble y corrientes artísticas formidables. Por ejemplo, yo soy un apasionado del arte y todas las piezas de arte cinético que tengo provienen principalmente de Chile y Argentina.

“Betak: Fashion Show Revolution”, Editorial Phaidon.
“Betak: Fashion Show Revolution”, Editorial Phaidon.