Columnas

Depilación en decadencia

Depilarse los pelos de las piernas y axilas ya es bastante tortuoso. Pero arrancar de raíz ese vello más grueso en esa zona más delicada es inmolación.

  • Carolina Pulido

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Eva Longoria, la sexi latina de la serie “Desperate housewives”, dijo una vez que “toda mujer debe probar, al menos una vez en su vida, la depilación brasileña, pues el sexo es formidable”. Según ella, al despejar esa zona de fricción la sensibilidad aumentaba al máximo.

En Estados Unidos le llaman full bush Brazilian, y básicamente quiere decir labios totalmente depilados y monte de Venus con un poco de pelo. Sería interesante tener la estadística de cuántas mujeres se someten regularmente a este rito que han impuesto los nuevos tiempos. Una moda que con suerte lleva viva una década y que es herencia de las películas porno. Pero no es un tema que se comente mucho más allá de la intimidad.

El tema me vino a la cabeza después de hojear unas revistas Playboy de los años 70 que conseguí en busca de material para mis collages. El estilo matorral liberado se imponía en todo su esplendor en aquellas fotos coquetas y ajenas a la tiranía del Photoshop y de los cánones actuales: depilación extrema, delgadez extrema, padecimiento extremo. Ahí recordé que ese triángulo peludo que tenemos en la zona pélvica era originalmente mucho más grande de lo que es hoy, después de la intervención de ceras, láseres, tijeras, dictaduras estéticas y fantasías masculinas.

Porque sí. De ahí viene el asunto, lo sabemos. Los hombres -al menos buena parte de ellos- siempre quisieron tener su propia y privada película porno en casa. Pero estoy segura de que no están ni cerca de imaginar el calvario que es para una mujer exponerse a aquello. Depilarse los pelos de las piernas y axilas ya es bastante tortuoso.

Pero arrancar de raíz ese vello más grueso en esa zona más delicada es inmolación. No quiero entrar en detalles porque estoy segura de que los varones que leen esta columna preferirían ignorarlos, pero digamos que muchas veces hay sangre de por medio. Sin mencionar la ignominia de abrirse de piernas hasta el calambre frente a una desconocida que no va a realizarte un examen médico ineludible ni traerá al mundo a tu hijo.

Un estudio estadounidense realizado en 2016 mostró que la mayoría de las mujeres que se depilaban el vello púbico lo hacían con “fines higiénicos”. Pero lo curioso es que es más higiénico tener pelos ahí, porque cumplen una función protectora, tal como no se cansan de repetir los doctores. Su extracción puede provocar todo tipo de infecciones. De hecho, la depilación integral ha aumentado de forma espectacular los condilomas genitales, especies de verrugas causadas por el virus del papiloma humano.

La buena noticia es que el movimiento en contra de esta tendencia no para de crecer y estoy segura de que el revival sesentero se viene muy pronto en lo que a estética corporal se refiere. Los trasplantes de vello púbico son reales en Corea del sur, donde es visto como una señal de fertilidad y belleza, y sabemos que las coreanas están a la vanguardia en cosmética. Por otra parte, la linda Emma Watson contó hace poco que usaba un aceite llamado fur oil para cuidar su vello púbico y varias de las más aguerridas instagramers han publicado fotos de su poblada zona pélvica (aunque la imagen desaparece apenas la red se da cuenta).

Yo, que pasé un tiempo corto sometida a ese rito lacerante, principalmente por petición masculina, hoy puedo decir dos cosas: 1) El sexo nunca fue mejor debido a eso (Eva Longoria no sabe lo que dice), y 2) Un hombre que te ama no debería exigir un sacrificio como ese.