Entrevistas

El universo de Paco Rabanne

“Dare to be Different” se llamó la exposición pop up instalada hasta ayer en Buenos Aires. La idea de Puig, dueña de la marca, era dar a conocer la esencia de este diseñador que irrumpió en el mundo de la moda hace cinco décadas con ideas que hasta hoy se consideran innovadoras. Hablamos de cómo se gestó la muestra con el director general de Paco Rabanne, Frédéric Appaire.

  • Paula Olmedo, desde Buenos Aires

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“Sinceramente, ¿cómo se puede sentar una mujer con esa ropa?”, pregunta una periodista a Francisco Rabaneda, Paco Rabanne, en una entrevista para la televisión francesa en 1966. A él eso no le importa. Había logrado hacer una rupturista colección de vestidos de metal con pequeñas piezas ensambladas y probablemente la comodidad era un objetivo inexistente. “Mi ropa es imposible de llevar”, reconoce en otra entrevista.

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Las imágenes se podían ver en el subterráneo de la exhibición y es solo uno de los aspectos que permiten conocer más de cerca su universo. Lo demás -fotos, perfumes, vestidos y objetos futuristas- completa la historia y la traen al presente, sin respetar un orden cronológico. El catálogo de la exhibición la define como una “experiencia sensorial que se desarrolla a medio camino entre la moda, el diseño industrial y el mundo de las fragancias”, y es la primera experiencia de este tipo en el mundo para la marca.

El foco central eran 13 vestidos originales, siete de ellos diseñados por Paco Rabanne entre las décadas del 60 y 90, y seis más creados por Julien Dossena, actual director creativo de la casa desde 2013. En los costados, un sector plateado, y a la derecha, uno dorado, con más objetos que incluyen accesorios de moda y perfumes, desde el clásico Calandre para mujer hasta el moderno Pure XS para hombre.

Frédéric Appaire, director general de Paco Rabanne.
Frédéric Appaire, director general de Paco Rabanne.

En lo audiovisual, dos sectores reflejan la propuesta estética: una instalación de antiguos televisores donde aparecen los distintos comerciales de televisión del perfume XS en sus diversas versiones desde los años 80, y en el subterráneo, una sala en la que se proyecta una divertida secuencia de escenas de programas de televisión francesa de la década del 60 en la que aparecen, aparte de Paco Rabanne y las modelos luciendo sus icónicos vestidos metálicos, personajes como Salvador Dalí y la actriz y cantante francesa Françoise Hardy.

También en el sector del subsuelo se despliega un homenaje a los materiales y las técnicas de armado de la ropa y accesorios. El director general de Paco Rabanne, Frédéric Appaire, gestor de la muestra, dice que la base de todo está en el diseñador y su universo creativo.

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En la “Golden Room” estaba representado el hedonista mundo de las fragancias 1 Million, Lady Million y XS.

¿Cuándo se dio cuenta de que esta muestra era un buen proyecto? No creo que haya sido un momento, sino algo que fue evolucionando. Año a año nos fuimos dando cuenta de que teníamos una marca muy poderosa. Para nosotros era muy obvio quién era Paco, su historia, qué creó, qué hizo. Y cuando lanzamos el perfume Invictus, por ejemplo, descubrimos que su imagen conecta muy bien con la gente joven, pese a que ellos no conocían bien la historia. Y al mismo tiempo nos dimos cuenta de que cuando la compartíamos, todos quedaban muy sorprendidos. Paco Rabanne creció en una época de mucho conflicto, guerra y crisis económica, entonces de alguna forma eso lo llevó a buscar espacios de diversión, de placer, y encontró en la moda y las fragancias ese mundo que le permitía divertirse para equilibrar la dureza de lo que había vivido.

Y ese espíritu es muy de los años 60. Exacto, su propuesta fue como aire fresco para el público. Es un mensaje que dice “por favor, pásalo bien, no te tomes todo tan en serio”. En los años previos todo había estado lleno de rigidez y tensión, y querían dejar atrás esa etapa.

La icónica foto de Jane Birkin con Serge Gainsbourg. Ella, con un vestido Paco Rabanne.
La icónica foto de Jane Birkin con Serge Gainsbourg. Ella, con un vestido Paco Rabanne.

¿Cómo quisiera que el público interprete esta exposición? Me gustaría que vean que la marca propone divertirse, pero que detrás de eso hay algo más, hay una increíble historia y un gran diseñador, y que su mensaje es complejo, tiene muchos elementos interesantes por descubrir.

Lo que aquí se muestra es una historia que tiene 50 años, pero se siente contemporánea y moderna. ¿Cómo cree que se logró? A veces es difícil decidir qué hacer, tenemos muchas marcas en las que los equipos ya están entrenados para trabajar, reinyectando modernidad, adaptándolas, haciéndolas evolucionar, y a veces no funciona. Pero aquí en la base tenemos un diseñador supermoderno, que tuvo una idea revolucionaria de la moda 50 años antes, y eso fue una gran suerte para nosotros. Fuimos bendecidos por esta realidad en la que una persona nos da este punto de partida, lleno de creatividad y energía. También motiva pensar que el trabajo no es solo hacer negocios y dinero para mantenerse en la industria, sino estar atento a lo que tienes que transmitir, que en este caso es el ADN de un diseñador. Tienes que tomar riesgos, que no es algo fácil. Sin embargo, cuando tienes detrás un respaldo como el que nos da Puig, donde nos dicen que sigamos adelante y que innovemos, un proyecto como este resulta bien.

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Una pared de televisores de época exhibía los spots de televisión para el perfume XS desde mediados de los años 90.

Si tuviera que escoger una sola fragancia y un solo vestido de la exposición, ¿cuáles serían? La fragancia, 1 Million, de todas maneras. Y eso es porque fue mi primera aventura con la marca y resulto increíblemente bien. Es como cuando tienes un hijo y quieres que tenga buenos modales, que sea amable, pero luego descubres que crece y se convierte en Brad Pitt, y supera tus expectativas en todo sentido (ríe). Y con respecto a los vestidos, es el de la foto en la que aparece Jane Birkin con Serge Gainsbourg, porque para mí es parte de la memoria colectiva, pertenece a la cultura de todos, la actitud de esa imagen es inolvidable y muy francesa, muy cool, no podría escoger otra.