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Con la ayuda del sol

Su energía se convierte en calor o electricidad, y para eso la tecnología actual nos habla de colectores que permiten obtener agua caliente y sistemas fotovoltaicos para contar con electricidad. Junto a estas opciones, también se puede aprovechar la luz y calor solares de maneras más simples y directas.

  • Macarena Anrique

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Sí a los girasoles en el jardín

Esta planta, que ‘sigue’ al sol y puede alcanzar varios metros de altura, aún se puede sembrar para verla florecer en esta temporada. Cuando acaba su ciclo de vida, la flor se seca y deja caer sus numerosas semillas, ricas en vitamina E.

Estas pepitas también se componen de tiamina -que reduce estrés-, potasio, magnesio, calcio y vitaminas del grupo B. Para cultivar maravillas o girasoles hay que destinarles un lugar con al menos seis horas de sol por día, se siembran juntas dos o tres semillas (se deja la planta que germina con más fuerza) y al siguiente año se elige otro espacio o se renueva la tierra, porque absorben muchos nutrientes del suelo.

Cultura solar

Los espectáculos del GAM lucen con el sol gracias a una planta solar de 1.200 metros cuadrados que forma parte del Programa de Techos Solares Públicos del Ministerio de Energía. Su capacidad es de 100 kilowatt, equivalente a la que consumen 70 hogares, mil 500 luminarias públicas u 82 funciones de artes escénicas o musicales.

El Centro Cultural Gabriela Mistral cuenta con más de diez salas de teatro, danza y exposiciones, estas consumen energía sobre todo en luminarias, pero con este sistema se ahorra 10% de lo requerido y se contribuye a mitigar efectos del cambio climático, evitando la emisión de aproximadamente 40 toneladas de CO2.

¡Deshidrata!

Secar frutos al sol es un buen método de conservación de alimentos, permite mantener nutrientes y aprovechar más tiempo los productos de temporada o los excedentes de nuestras propias cosechas.

¿De qué trata? El propósito es extraer el agua de las frutas mediante calor suave del medioambiente.

¿Cómo hacerlo? Día tras día la fruta se pone sobre una superficie expuesta al medio, cuidando de voltearla una o dos veces cada jornada. Al llegar la hora en que refresca, se guarda para volver a exponerla al día siguiente; eso, a menos que se tenga una forma de proteger de la humedad durante las horas de la tarde, noche y madrugada.

Atención con las ventanas

Sebastián Serrano es arquitecto y subgerente de proyectos en la inmobiliaria Brotec-Icafal, empresa donde trabajan espacios con iluminación natural para sintonizar con el cuidado del medioambiente y la optimización de energía.

Un dato que comparte es contemplar que, cuando se trata de una construcción de dos pisos, ojalá haya ventanas en el sector de la escala o en todos los lugares donde se produzca una doble altura: “Esto permite mayor entrada de luz desde arriba, lo que finalmente se extenderá por toda la casa, abarcando mucho más espacio para iluminar”.