Vida Sana

Entrena con ritmo

En esta época ir a probarse el traje de baño puede ser un trauma. No verse como una esperaba nos hace replantear la idea de volver al gimnasio, pero esta no es la única alternativa. Existe otra manera efectiva para llegar al verano con un cuerpo tonificado, y eso bien lo saben las mujeres a las que les gusta bailar. Aquí recopilamos clases diferentes y entrenamientos que incluyen el baile en sus rutinas.

  • Ignacia Vera

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Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine reveló que el baile reduce en un 76% el riesgo de demencia en los seres humanos y trae consigo un sinfín de mejoras, tanto en lo emocional como en lo fisiológico. Es probable que esta cualidad esté relacionada con el hecho de que bailar permite desconectarse del mundo exterior.

El kinesiólogo de MEDS Gastón González explica que el baile produce la capacidad de entrar en flujo, que, descrita por la sicología, es la cualidad de poder desconectarse con el mundo exterior. Esta especie de trance que se describe no lo provocan todos los deportes o actividades físicas. El especialista cuenta que “abstraerse puede incluso cambiar un día malo”.

El autoconocimiento del cuerpo es otro de los beneficios que entrega bailar. “Uno se hace más consciente de cuánto te mueves y cómo, entonces puedes ver mejoras en la coordinación y en nuevos movimientos que después sirven para practicar cualquier otro deporte”, asegura González.

Además, cuando el baile es una actividad grupal genera lazos en el ámbito social. La bailarina y profesora de Ultimate Woman Condition en el gimnasio Youtopia, Anahí Garcés, explica que “hay mucha interacción con el otro, entonces se crean vínculos. Las clases de baile son un entrenamiento recreativo que provoca placer en el organismo y puedes ver cómo las alumnas se comienzan a sentir lindas y sensuales, lo que hace que cada día estén mejor con ellas y con el resto”.

En esa misma línea, Gastón González asegura que los primeros cambios que se pueden experimentar con las clases de baile son emocionales. Esto se conoce como cohesión social, que en palabras simples significa que te vuelves una persona más feliz y sociable, lo que, claramente, tiene un efecto positivo en el ánimo.

El baile como entrenamiento físico

La efectividad de las clases de baile depende de tres factores: el estilo, la duración y la intensidad, ya que para cada género los requerimientos son distintos. “Todo el cuerpo se mueve y se generan activaciones en las cadenas musculares desde las piernas hasta los brazos”, explica González.

Anahí Garcés agrega que en una clase de baile no solo se verán cambios positivos en piernas y glúteos. “Se trabajan todos los músculos del cuerpo y dependiendo de cada alumno y su entusiasmo es donde se trabajarán de mejor forma los brazos, la zona abdominal y espalda”.

Cool barra

Esta metodología de entrenamiento combina el ballet con el fitness. Hace tres años la bailarina Malú Pérez trajo la idea desde Nueva York, y en conjunto con las profesoras de su academia crearon un plan y lo adaptaron para impartirlo en el país.

Al ritmo del pop, el hip hop y música intensa para cardio, las alumnas entrenan descalzas por una hora exacta. Durante los primeros 15 minutos se trabaja con pesas en diferentes posiciones de ballet clásico, luego realizan 30 minutos de ejercicios en una barra de ballet, para finalizar con 15 minutos de suelo donde se combinan rutinas de pilates, abdominales, elongaciones y planchas.

Malú comenta que este tipo de ejercicio está dirigido a mujeres mayores de 14 años de cualquier contextura física y no se necesitan estudios previos de danza para acudir. La rutina está pensada para tonificar principalmente glúteos y piernas, y agrega: “La clase permite afinar y adelgazar la musculatura”.

Salsation

El nombre Salsation es una combinación de salsa y sensation (sensación en inglés). El objetivo es mezclar la danza y el fitness para que a través de ritmos, culturas y bailes se despierten sensaciones y musicalidad en un entrenamiento funcional. Es una clase pensada para personas que no saben bailar, pero tienen muchas ganas de hacerlo.

El creador es el venezolano Alejandro Angulo, quien trabajó en China para Nike haciendo rutinas de entrenamiento y coreografías. Después de un tiempo decidió diseñar su propio programa en el que mezcló movimientos de baile con entrenamiento funcional. La idea es que personas con pocas aptitudes aprendan a disociar el cuerpo para lograr, en corto plazo, bailar correctamente.

Claudio Reyes, uno de los profesores de la clase, explica que cada movimiento está muy bien pensado para que los alumnos lo adapten rápidamente y puedan tener una increíble conexión con la música y el cuerpo.

Woman fit

Esta clase de baile está orientada a subir la autoestima de las mujeres. Se basa principalmente en potenciar la sensualidad y en incluir hábitos de vida saludables. Es una hora intensa de entrenamiento donde se adaptan los ejercicios del gimnasio a pasos de bailes para tonificar la musculatura. Es una instancia grupal en que la rutina de ejercicios se cambia cada tres días y se combinan con diversos implementos como mancuernas, bandas elásticas, bastones e incluso la infraestructura del lugar (escaleras y muros). Para inspirarse, se escuchan diferentes estilos de música como el dancehall, salsa, latino, entre otros.

Las alumnas pueden optar por un seguimiento posclases donde se entregan tips alimentarios para una vida sana, motivación para seguir entrenando y una rutina anexa para realizar en la casa.

Yeri Gabrielle, bailarina y entrenadora de la disciplina, explica que desde el primer día de entrenamiento las alumnas que quieran pueden enviarle una foto de diversos ángulos con ropa ceñida para ver el estado del cuerpo y pide que se olviden de la pesa. La idea es que cada alumna tenga un objetivo que lograr para trabajar en lo que buscan cambiar.

La clase está pensada para hacer un trabajo físico real y ver resultados. “Al mes se pueden ver cambios. Si te comprometes e incorporas hábitos saludables, en dos semanas lo vas a notar”, asegura Yeri.

Zouk

Este ritmo viene desde Brasil. Las vibraciones de la música se asemejan a la lambada y sus toques del Caribe francés y el criollo portugués componen una melodía sensual que se baila en pareja.

Los primeros 30 minutos son de preparación para activar el cuerpo. Ahí se realizan movimientos de cabeza y cuello para evitar lesiones. El calentamiento se ejecuta bailando para que los alumnos logren hacer los pasos básicos.

La bailarina brasileña Ana Luisa Soares lo enseña desde 2011 y cuenta que en un principio fue difícil motivar a la gente porque la música era diferente. “No es necesario llegar con pareja. La idea es ir haciendo cambios constantemente para aprender a bailar con distintas personas y generar la habilidad de bailar con otros”, explica.

Strong by Zumba

Este programa ofrece una manera estimulante de mejorar el estado físico mediante movimientos y trabajo cardiovascular de alta intensidad con música. Es una mezcla del método HIIT con un toque de zumba.

La clase dura una hora, en la que se trabajan todos los músculos del cuerpo en cuatro cuadrantes que tienen diferentes niveles y ejercicios. Entre cada uno existe una transición donde se realizan pasos simples de baile que reducen la intensidad.

Es ideal para personas que buscan aumentar los niveles de fuerza en sus entrenamientos y obtener resultados con más rapidez. La instructora de la disciplina Heather Kuhl comenta que “todos los participantes pueden obtener resultados beneficiosos para la salud y el estado físico en general”.

Un tema clave del programa es la música, creada especialmente para que los pasos coincidan con los ejercicios y lograr una sincronización entre el ritmo y los ejercicios, lo que permite que cada alumno pueda entrenar más allá de sus límites. La idea de esta clase es mejorar la fuerza, potencia, velocidad, movilidad y fortaleza.

Candombe

Esta danza de origen africano nació en Uruguay luego de la llegada de los esclavos al país en el siglo XIX. A través del movimiento y el sonido del tambor se va narrando una historia con los pies descalzos para recibir la energía de la Tierra. Se comienza con una activación del cuerpo con secuencias que permiten disociar y familiarizarse con el ritmo para después crear una coreografía que se puede bailar solo o en pareja.

Se enseña a domicilio a una persona o a grupos de familiares o amigos. El bailarín y profesor uruguayo Andrés Nierez explica que primero se realiza una clase teórica con reconocimiento de la música para aprender a escucharla y luego se pasa a la práctica.