Entrevistas

Yasmin Rebolledo: “Ser saludable no significa comer todo light”

A días de lanzar su primer libro “+Saludable: las recetas dulces, fáciles, ricas y sanas de Min Rebolledo”, esta ‘celebridad’ de las redes sociales nos cuenta cómo llegó a tener más de 100 mil seguidores en el mundo virtual y convertirse en un referente en alimentación sana. Además nos comparte sus principios para atreverse a comer saludable sin pasar hambre.

  • Josefina Strahovsky

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Fotos Nicolás Abalo

Cuando comenzó con su blog, hace casi 15 años, la miraban raro cuando en un restaurante les sacaba fotos a los platos. Ella igual se subía a una silla, tomaba su cámara y capturaba sus preparaciones favoritas para subirlas a su sitio web. Eso ocurría en la era prerredes sociales, cuando el culto a las ‘personalidades’ en estas plataformas virtuales no estaba ni en los planes de los más adelantados. Compartir la vida online poco común. Más lejano aun imaginarse que sus post llegarían a más de 22 mil personas todos los días, con más de 2 mil ‘me gusta’ y 50 comentarios en promedio.

Sin embargo, esta ingeniera comercial y, en esos días, dueña de una agencia de diseño y comunicaciones, necesitaba un desahogo, un espacio para comunicar todos los cambios y nuevas experiencias que estaba viviendo. “Nada de esto fue muy planeado, no soy de programar porque la vida me ha enseñado que cuando uno lo hace las cosas no resultan. Al salir de la universidad tenía una visión super ‘maqueteada’ de lo que sería mi vida: me iba a casar, viajaría por 5 años, después me embarazaría, tendría mi empresa para trabajar independiente y así, todo esquematizado. Pero cuando llegó la hora de comenzar con ese plan, resultó que me costó mucho quedar embarazada y mi sueño de trabajar por cuenta propia era más difícil de lo que me había imaginado”, recuerda.

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Se estresó y el primer paso para superarlo fue practicar yoga. “Entré sin expectativas y me cambió profundamente. Con la práctica se flexibiliza el cuerpo, pero también la mente, y te da una nueva perspectiva de la vida que era justo lo que necesitaba”, cuenta. Así entendió que también necesitaba hacer otro cambio radical: aprender a cocinar y comer más sanamente. “Me di cuenta de que si comía mal mi práctica también andaba mal, sobre todo si comía carne. Me hice vegetariana y cocinera autodidacta”, relata.

¿Por qué se te ocurrió hacer un blog cuando en esa época no era tan popular como ahora? A mis amigas -que no eran ni deportistas ni saludables- y a mi familia ya les estaba dando la lata. Quería hablar de yoga y de alimentación todo el día. Así que pensé ‘a quién más le hablo para contarle de lo que me interesa’, y como siempre he sido supertecnológica se me ocurrió hacer un blog. Y esto es previo a las redes sociales… imagínate que no existían Facebook ni Twitter. Eso me ayudó mucho, porque era una de las pocas personas en Chile con un blog personal. Mi idea era hacer un diario de vida abierto, y así me di cuenta de que cuando uno es cercano y transparente la gente responde. Comencé a darme a conocer sobre todo en el mundo del yoga, donde se pasaban el dato de mis posteos. Como soy bien computina, estudié cómo posicionar mi sitio en su programación para así hacerlo conocido. Quería que mi mensaje llegara a la mayor cantidad de personas.

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En ese tiempo tampoco existía la posibilidad de ganar dinero’ con un blog personal. No, para nada, yo seguía con mi trabajo en la agencia y como profesora de yoga. Esto era, simplemente, mi hobby máximo. De todas maneras quería que hubiera interacción con la gente que me leía, y justo salió Twitter y me metí con todo en esa red social. Ahí comencé a dar tips cortos y había mucha respuesta. En ese minuto estábamos listos para vender nuestra empresa (la agencia) y pensé: “o me voy a trabajar a un lugar con horarios o me dedico a esto”. Ya había visto que en Estados Unidos había personas que recibían una compensación económica o canjes, pero nunca lo pensé como mi sustento de vida hasta que me llamaron por primera vez para preguntarme ‘cuánto cobraba por tuit’, y no tenía idea. Ahí vi una oportunidad y comenzaron a llamarme cada vez más.

¿Y cómo pasaste del yoga a la cocina saludable? Cuando me casé no sabía cocinar ni un huevo. Quería aprender a cocinar para mi familia, y como el yoga me ‘obligaba’ a preocuparme más de mi alimentación comencé a probar. Soy obsesiva con las cosas y por eso me propuse cocinar cada vez más y más saludable. Totalmente autodidacta.

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¿Qué crees que te diferencia de otras personas -que hay bastantes- que están en redes sociales cocinando y promoviendo la alimentación saludable? Cuando comencé no había muchas personas acá haciendo lo mismo, eso me hizo destacar. Ser la primera siempre es un plus. Y si bien no soy fotógrafa, tener imágenes bonitas y bien producidas siempre fue importantísimo. Ahora es más común, pero en esa época no era tan así. La gente creía que por ser saludable era fome, insípido y feo en colores… siempre lechuga con atún. Yo quería demostrar que lo sano era mucho más que eso. Otro punto relevante y diferenciador era que yo no quería hablar de light sino de lo no procesado, porque, en general, para la mayoría de la gente no es positivo estar contando calorías. Ser saludable no significa comer todo light, hay mucha confusión al respecto. Si bien hay muchos productos light que pueden ser sanos, la mayoría no lo es porque cuando cortas el azúcar, generalmente, sumas grasas malas. Ese mensaje también me sirvió para destacar.

¿Cómo crees deberíamos incorporar las nuevas tendencias en alimentación? Primero, uno tiene que conocerse y tener claro qué es lo que te funciona. Eso es básico para mirar las tendencias con perspectiva y ver realmente qué rescatas de cada una, porque no todo es para todos. Yo he seguido muchas de esas tendencias para conocer cómo funcionan en mi cuerpo, desde la paleo hasta la crudivegana, y me he dado cuenta de que no hay una receta que le quede bien a todo el mundo. Puedes adaptar lo que te gusta a una alimentación saludable, y si sientes que necesitas o quieres probar con algo más extremo siempre debes asesorarte por un especialista (nutriólogo).

La dulzura del primer libro

El proceso de su primer libro, como todo en su vida, lo compartió en redes sociales. Sus más de 110 mil seguidores en Instagram veían cómo cocinaba para cada sesión de fotos, cómo se ‘escapaba’ a cafés a terminar de escribir sus recetas, y se enteraban también de cómo podían reservar su copia del libro incluso antes de que llegara a imprenta. Ya en su preventa, “+Saludable: las recetas dulces, fáciles, ricas y sanas de Min Rebolledo”, que se lanza las primeras semanas de diciembre, estaba agotado previo a su primera edición.

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“La idea del libro comenzó hace como 3 años. Mis seguidores me preguntaban constantemente sobre recetas que había posteado hacía mucho tiempo y era difícil responderles para que las ubicaran todas. Comencé a escuchar cada vez más: ‘tienes que hacer un libro’. Primero pensé en hacer una aplicación, pero era demasiado caro. Hice una página web de suscripción para que estuvieran mis recetas reunidas y funcionó superbién, pero ya me había picado el bichito del libro”, cuenta.

Como las recetas eran muchas (después de más de una década cocinando) optó por hacer un texto solo de preparaciones dulces con una introducción a los aspectos claves de la alimentación sana. “Está pensado para la gente que se esté iniciando en la vida saludable; para los que ya saben más pero que necesiten ideas nuevas y también para la gente experta que busca una guía de recetas dulces”, explica.

Son 240 páginas y 120 recetas separadas en 4 categorías: básicas, desayunos, snacks y postres. “Cada una viene con stickers que las diferencian como baja en carbohidratos, sin gluten, vegetariana, vegana y cruda. Están mis recetas favoritas, las de mis niños, para celebraciones y también para preparar con pocos ingredientes, además de una tabla de reemplazo y un detalle de propiedades y beneficios de los ingredientes más usados”, explica.

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5 consejos para comenzar con una vida saludable 

1. No vivir a dieta. ”La mayoría de las mujeres vive a dieta, reconozcámoslo. No tiene por qué ser así, uno puede sentir que come exquisito, sabroso, sin restricciones ni pasar hambre, alimentándose de manera saludable, y eso solo requiere creatividad. Simplemente hay que atreverse con nuevos ingredientes, mezclas y formas de cocinar”.

2. Eliminar productos procesados, harinas refinadas y azúcares. “Yo propongo mantenerse libre de harinas, productos procesados y azúcares por tres meses. Eso es suficiente para librarse de la adicción que producen los ingredientes refinados. No hay que ser estricta una eternidad, no hay que volverse loco, solo ser matea por un tiempo corto para limpiar el cuerpo. Anda de a poco, parte por el desayuno y de ahí avanza para lograrlo”.

3. Conocer tu organismo. “Todas las personas vivimos vidas diferentes. Hay que saber cuáles son esas cosas o situaciones que nos gatillan comer de más o poco sano. Por ejemplo: hay gente que por la noche es incontrolable y puede ser porque desayunan poco o dejan pasar muchas horas entre comidas, por eso hay que saber cómo combinar las comidas para solucionarlo. Lo importante es analizar cómo es tu día a día para experimentar y probar con un formato de alimentación que se acomode a tus necesidades”.

4. No temer a las grasas. “Las grasas son un buen aliado para mantener la saciedad durante el día, no hay que evitarlas, sino usarlas a tu favor y preocuparse de consumirlas en las porciones correctas y en su versión sana”.

5. Darse algunos gustos. “Es fundamental tener esos momentos de desahogo, para no llegar al ‘atracón’. Cuando te privas mucho, el cuerpo finalmente te pide esas cosas ‘ricas’. Mi propuesta es comer saludable en un 80% o 90% y salirte en un 20% con comidas que realmente te encanten. Porque si una ensalada no es suficiente para bajar de peso, un helado tampoco lo es para subir”.