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Escote cuadrado

En la década del 90 Jean Paul Gaultier diseña un conjunto integrado por un sencillo vestido de jersey y una falda de seda estampada a la que suma una importante pechera con escote cuadrado.

  • Pía Montalva

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Contorno correspondiente a la parte superior de una prenda, situado alrededor de la zona baja del cuello o debajo de esta, por el frente y/o la espalda. En su trazado predominan las líneas rectas horizontales y verticales y los ángulos en 90°. La profundidad varía según se extienda, más o menos, hacia los hombros y el busto. Se utiliza principalmente en vestidos, jumpers, blusas, poleras, trajes de baño y ropa infantil.

Origen. Los escotes cuadrados aparecen tardíamente en la historia de la indumentaria. En aquellos pueblos que por razones climáticas o de pudor tienden a cubrir el tórax, la abertura que deja pasar la cabeza consiste apenas en un ojal levemente prolongado hacia las clavículas. Sin embargo, debido a razones de funcionalidad, este tipo de escote está presente, hacia el siglo V a. C., en las corazas de cuero y metal empleadas por los militares romanos.

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Su adopción por parte de las élites italianas ocurre recién durante el Renacimiento. Es posible que la cosmovisión imperante, que colocaba al hombre en el centro del universo, condicionara el gusto por las horizontales. Alrededor de 1450, las damas venecianas exhiben lujosos vestidos de brocado provistos de grandes escotes cuadrados bajo los cuales se ubica la camisa blanca transparente de lino, o bien, al prescindir de la misma, se agrega, en la zona desnuda, una red tejida con gruesos hilos de oro.

La tendencia se mantiene durante el Barroco. El pecho queda ahora al descubierto para destacar los collares de perlas que las elegantes lucen pegados al cuello. El vestido a la francesa, propio del Rococó (siglo XVIII), privilegia idéntico escote, aunque más pronunciado aun, al cual suma un pequeño volante de encaje blanco que asoma tímidamente desde el interior.

Tendencia. Luego de un largo periodo (siglo XIX), donde prevalecen los hombros totalmente descubiertos o los cuellos muy altos, hacia 1910 se produce el retorno del escote cuadrado. Influido por el orientalismo, Paul Poiret cultiva la línea imperio. Superpone sobre un vestido interior de seda sin mangas, con escote recto y horizontal, una segunda capa transparente, bordada, que cae abierta por delante añadiendo las líneas verticales faltantes para completar la forma cuadrada.

Cushnie et Ochs, ss 2018.
Cushnie et Ochs, ss 2018.

En los 20, los delicados vestidos de noche de seda chifón, sin mangas, incorporan tirantes bordados con pedrería que contribuyen a configurar el escote en cuestión.

En los 30 el vestido de noche largo de estilo romántico combina el escote cuadrado con aparatosas mangas globo u otras construidas a partir de capas de volantes.

El año 1954 Dior diseña un traje de noche largo, de organza de seda bordada con flores, cuentas y lentejuelas donde el efecto escote cuadrado resulta de la superposición de un torso estraples y un minibolero a juego.

En la década del 90 Jean Paul Gaultier diseña un conjunto integrado por un sencillo vestido de jersey y una falda de seda estampada a la que suma una importante pechera con escote cuadrado.