Vida Sana

Hacia una protección solar completa

A medida que la cosmética evoluciona, más encuentra las respuestas que busca en la naturaleza. De ahí que la fitocosmética -productos creados a partir de plantas- sea cada vez más popular entre los especialistas que trabajan en belleza anti-age y cuidado capilar. Y ahora los investigadores encargados de la protección solar pusieron sus ojos en ella. Hablamos en exclusiva con el doctor Luger Kolbe, Chief Scientist Photiology de Beiersdorf, quien nos contó sobre un nuevo antioxidante que revoluciona la industria.

  • Andrea Hartung

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¿Te proteges tanto como deberías de los rayos del sol? No, según estudios de los laboratorios Beiersdorf, los rayos UVA y UVB, de los que nos cuidan los protectores solares comunes, no son la única fuente de radiación solar que debería preocuparnos.

El espectro de luz solar se divide en ultravioleta, infrarrojo y visible. Como su nombre lo indica, la luz visible es aquella que podemos ver. La encontramos prácticamente en todas partes, desde las pantallas de dispositivos electrónicos hasta en los rayos del sol, pero el mundo de la dermatología no había reparado en los efectos negativos que provoca en la piel hasta hace un par de décadas, cuando expertos internacionales comenzaron a prestarle más atención, descubriendo que es capaz de generar estrés oxidativo en la piel, provocando envejecimiento prematuro e hiperpigmentación.

Descubrieron también que para proteger la piel de este ‘nuevo’ enemigo era necesario agregar antioxidantes poderosos a los protectores solares, que hasta entonces solo disminuían los efectos de la radiación UV. Fue en la naturaleza, especialmente en la raíz del regaliz chino (Glycyrrhiza glabra), que encontraron el Licochalcona A, un antioxidante capaz de proteger la piel de la luz visible.

Hablamos en exclusiva con el doctor Luger Kolbe, Chief Scientist Photiology de Beiersdorf, encargado del estudio más reciente sobre luz visible. El científico nos aportó más información acerca de los peligros de este tipo de radiación y el desarrollo de las nuevas tecnologías para el cuidado de la piel que integran Licochalcona A.

¿Cómo funciona la Licochalcona A en la piel? Empecé a trabajar con Licochalcona A hace más de 15 años y siempre me sorprendió la amplitud de sus efectos en la piel. No es un simple antioxidante como la vitamina C, sino que es capaz de usar las defensas propias de la piel que combaten el estrés oxidativo. Licochalcona A ayuda a estos mecanismos a luchar contra los daños, no solo de la luz visible sino que además del ambiente. Es lo que se conoce en inglés como un ‘radical scavenger’, o sea que es capaz de capturar y detener el actuar de radicales libres. En la piel sensible ayuda a calmar irritaciones y desinflamar.

¿Cómo surgió la preocupación por los efectos de la luz visible? En lo relacionado a la protección solar, el foco de la dermatología estuvo puesto por años en la radiación UV, pero a medida que nos volvimos más y más expertos en este campo nos dimos cuenta de que incluso si aplicamos minuciosamente protector solar se puede ver estrés oxidativo en la piel, el cual se traduce en hiperpigmentación y envejecimiento prematuro. Entonces vimos que claramente había un ítem que era importante y al que no le estábamos poniendo atención. Fue así como nos dimos cuenta de que la luz visible, un problema que hasta entonces pertenecía a la oftalmología por el daño que puede provocar en los ojos, también podía afectar en forma negativa a la salud y el aspecto de la piel.

Pero ¿es tan urgente como la protección contra los rayos UV? La radiación UV es, sin duda, la que más daño provoca, y es por eso que hemos invertido tanto tiempo en ella a lo largo de las últimas décadas. De hecho, esta radiación causa hasta un 90% del envejecimiento prematuro. Pero al tener un nivel tan alto de protección y de estudios en ese ámbito, la luz visible se convierte en el problema principal, pues entre sus efectos se encuentra ese 10% del envejecimiento prematuro que un protector normal no evita y simplemente no le estábamos poniendo la atención que merecía.

La luz visible es todo tipo de luz que podemos ver. Esto incluye la que viene de las ampolletas y de las pantallas de distintos dispositivos, ¿podemos realmente estar protegidos siempre? En dermatología, cuando hablamos de luz visible, nos referimos netamente a aquella que proviene del sol. Si bien es cierto que la podemos encontrar en estos dispositivos, la realidad es que 10 horas mirando nuestro celular en forma ininterrumpida equivale a 1 minuto de exposición al sol. Entonces, la verdad es que no hay comparación. Aun así, para estar constantemente protegidos lo recomendable es usar un producto que defienda la piel tanto contra la radiación ultravioleta como contra la luz visible y volver a aplicarlo varias veces al día.

¿A qué edad deberíamos empezar a aplicar protección contra la luz visible? Lo antes posible, pues el daño oxidativo es algo que ocasiona problemas en el largo plazo, por lo que pueden pasar años antes de ver efectos como el envejecimiento prematuro o el exceso de pigmentación provocado por el sol. Mientras antes empecemos a combatir el estrés oxidativo, mejores serán los resultados.

“La realidad es que 10 horas mirando nuestro celular en forma ininterrumpida equivale a 1 minuto de exposición al sol”, explica el doctor luger kolbe en relación a los efectos de la luz visible.