Vida Sana

Cáncer de mama: buenas ideas para recobrar la autoestima

En este mes de la lucha contra el cáncer de mama reunimos emprendimientos chilenos que apuestan por ayudar a mujeres afectadas por la enfermedad a recuperar la confianza.

  • María José Mundaca

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Uno de los tratamientos más recurrentes contra el cáncer de mama es la mastectomía, procedimiento que remueve una o ambas mamas parcial o completamente, además de la quimio y radioterapia, que acarrean la pérdida del pelo. Los cambios estéticos pueden afectar a las pacientes, pero afortunadamente existen alternativas en los ámbitos de la moda y la belleza para ayudar a una recuperación física y emocional.

Silvia Mato es una cardióloga uruguaya que sobrevivió a esta enfermedad tras la mastectomía de su mama derecha. Amante del deporte, recurrió a todas las opciones del mercado, tanto en su país como en el extranjero, para buscar sostenes y ropa que le sirvieran después de la operación, pero sin éxito. Luego de postular a un fondo público en Uruguay creó Alisma, una línea de lencería tradicional y deportiva. Más tarde trajo su idea a Chile y buscó fábricas locales que se mantuvieran fieles a su propuesta: prendas creadas a mano, de alta calidad, que entreguen seguridad y un look natural.

Fue junto a Mon Amour, marca de lencería con fábrica en la comuna de Macul, que Alisma se expandió y agregaron trajes de baño de una y dos piezas y camisones con encajes. Todas las prendas tienen prótesis integrada, por lo que permiten mayor libertad y comodidad, sin temor a que esta se mueva o caiga al hacer deporte.

Mónica Bendek, dueña de Mon Amour, comenta que actualmente buscan integrar Alisma al campo médico: “Queremos entregarles a los doctores el dato de que en Chile existe una alternativa para que informen a sus pacientes. Muchas mujeres sufren el shock de tener que perder una o sus dos mamas y creen que no hay forma de verse como antes, cuando sí es posible”.

Si bien la posibilidad de reconstrucción es viable para algunas mujeres, otras optan por las prótesis externas, tanto por no querer someterse a otro procedimiento quirúrgico, por el costo económico o porque la piel no se encuentra en condiciones tras la invasiva operación. Para ellas, esta es una alternativa que les permite recuperar el control sobre su vida: “Nuestras clientas son mujeres que hace años no se atreven a ir a la playa o a la piscina por temor, pero también porque no quieren verse. En ese sentido, es una opción para recuperar la normalidad”, explica Mónica.

Reconstrucción visual

Otra arista que surge al hablar de mastectomía es la estética que rodea los pechos. Dado que el procedimiento implica siempre remover la areola, se buscó la alternativa de reconstrucción visual 3D a través del tatuaje, ya sea para recrear la areola con un dibujo o cubrir las cicatrices de la operación. En Chile, la tatuadora Carolina Ramírez realiza este trabajo: “El choque visual al salir de la ducha o al desnudarse frente a la pareja es fuerte, por lo que es muy gratificante ver su reacción de felicidad con el resultado”, comenta.

Carolina recibe a mujeres que optan por esta alternativa en Estudio Amonet, en Temuco, sobre todo después de cirugías de implante mamario. Sin embargo, no todas llegan buscando la reconstrucción visual. Carolina explica que hay mujeres que prefieren conmemorar su batalla contra el cáncer de otra manera: “Hay casos en que prefieren asumir esta enfermedad como un triunfo, una batalla ganada, por lo tanto quieren un diseño que represente este período de lucha y renacimiento”, entre ellos flores, alas desplegadas y diseños con colores. Los tatuajes cuestan entre $45.000 y $65.000 por areola, dependiendo del estado de la piel.

(Re)conocerse

La pérdida del pelo que producen los tratamientos es una etapa muy compleja en la lucha contra la enfermedad. Así lo comenta Isabel Valles, psicooncóloga de la Corporación Cáncer de Mama Chile ‘Yo Mujer’, donde se realizan talleres gratuitos de apoyo grupales, tanto para las pacientes como para sus familias: “Son grupales porque el apoyo entre mujeres que pasan por lo mismo ayuda al bienestar emocional de la paciente”.

En estas clases ponen énfasis en alternativas para camuflar o sacar partido a la caída de cabello, ya que, según Isabel, en ese momento la enfermedad se vuelve pública: “Es una señal para el mundo de que tienes cáncer y todos pueden verlo”. Además de proporcionar pelucas que las pacientes pueden usar -sin costo- hasta que les vuelva a crecer el pelo, las insta a vivir el proceso que significa aceptar la pérdida. “Parte de la sanación es permitir este y todos esos duelos que vienen con la enfermedad, porque ayuda a lidiar con la situación y a re-conocerse bajo nuevos términos”.

Entre las actividades se encuentra el taller de asesoría y autoimagen, que se imparte dos viernes al mes y está dividido en dos partes: una psicológica y una práctica. Blanca González, cosmetóloga encargada de la segunda parte, explica que entregan herramientas para recuperar la autoestima: “Queremos que sepan que también es un trabajo interno, no porque me arregle por fuera el problema de fondo desaparece”.

Les enseñan a las pacientes distintas formas para usar los pañuelos, opción que se vuelve más común cuando fallan las pelucas. “A algunas les pica o se les mueve. Otras nunca encuentran la que les parece más natural y entonces prefieren intentar con el pañuelo”, explica Blanca.

Otro de los focos del taller es cómo maquillar y simular la apariencia de cejas y pestañas con productos en polvo, delineadores e incluso pestañas postizas. “Estas últimas solo cuando están fuera de tratamiento, porque el pegamento de las pestañas es bastante fuerte y podría causar una reacción alérgica o una conjuntivitis que se puede complicar, sobre todo cuando están en tratamiento, ya que las defensas bajan”, aclara la cosmetóloga.