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Científicas chilenas luchan contra el cáncer a la piel

Andrea Moraga y Carolina Urrutia, ambas oriundas de la Octava Región, han pasado los últimos cinco años trabajando en el desarrollo de una micropartícula que sea capaz de barrer con los metales pesados que se encuentran en la piel y que pueden generar problemas tan graves como el cáncer.

  • Andrea Hartung

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Según un estudio publicado por Health Grove, la tasa anual de mortalidad por cáncer de piel en Chile aumentó en un 73,9% desde 1990, con un incremento promedio de 3,2% anual. La causa más conocida es la exposición solar, pero no es la única, y eso fue lo que llamó la atención de la bióloga Carolina Urrutia mientras realizaba su tesis de pregrado en Concepción. “Investigué los efectos del arsénico en la piel y descubrimos, junto a otros científicos, que este y otros metales pesados pueden ingresar vía dérmica y producir enfermedades tan graves como el cáncer”. Siguió investigando hasta que dio con una micropartícula que, al actuar como un imán, es capaz de barrer con los metales pesados que están en contacto con la piel.

Con este conocimiento llegó a Santiago, donde conoció a Andrea Moraga, quien con su MBA aportó al desarrollo comercial de lo que más tarde se convertiría en Freemet, la primera línea de productos de cuidado personal y limpieza en el mundo que protege la piel de la exposición de metales pesados, gracias a su tecnología de micropartículas naturales que revierten el efecto tóxico del arsénico, plomo, mercurio y cadmio, los que al encontrarse en concentraciones muy altas resultan peligrosos para el organismo. Hasta el momento cuentan con toallas de limpieza facial, jabones, detergentes y productos para limpiar superficies.

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Desde hace 5 años, tanto Carolina como Andrea trabajan en todas las etapas del desarrollo de la innovación, desde la investigación aplicada hasta la venta. “Trabajamos además con un equipo multidisciplinario y con una agencia, pero siempre estamos involucradas en todo porque esta empresa para nosotras es como un hijo”, cuenta Carolina. Y es un hijo que ha sido bien evaluado: en 2014 recibieron un fondo Corfo, luego un fondo de SSAFd a través de Mujeres Empresarias, un fondo de SSAFi junto al Centro Innovo Usach -que además las apoya en la comercialización y difusión de los productos en Chile- y un fondo de Capital Humano para Empresas de Mujeres. Actualmente se encuentran en supermercados Montserrat, tiendas naturistas de Arica hasta Puerto Aysén -pasando por Isla de Pascua- y a través de Freemet.cl.

¿Todos estamos expuestos a metales pesados o principalmente quienes viven en zonas mineras? Carolina: Sí, aunque hay que tener presente que Antofagasta es la única región del país donde la principal causa de muerte es el cáncer a la piel y no debido al sol, sino que por los metales pesados. El arsénico genera interacciones con la queratina de la piel, produciéndose así la enfermedad. En las zonas con presencia volcánica encontramos metales pesados debido a su suelo, mientras que en las ciudades más desarrolladas encontramos estos metales pesados debido a la contaminación. En las regiones más agrícolas, en tanto, vemos una alta presencia de metales como el cadmio.

¿Por qué pensaron en productos de limpieza más que de protección y prevención? Carolina: La idea detrás de nuestra oferta actual es que sean productos detoxificantes y bloqueen el paso de los agentes tóxicos. Además estamos trabajando con un doctor en fisiología para el desarrollo de un bloqueador que pretendemos sacar a finales de este año.

¿Todos pueden usar sus productos? Carolina: Sí, y por eso destacamos que nuestros productos están certificados como hipoalergénicos por AMA Labs de Estados Unidos, y como biodegradables y libres de fosfatos por estándares de la OCDE. Esto es importante porque hay muchos desechos de productos de limpieza que generan contaminación en las aguas, y la idea es que Freemet no solo proteja la piel sino que además el medioambiente. Además fue destacado por los Premios Verdes Latinoamericanos 2017 y como empresa colaboramos con la Fundación Reforestemos la Patagonia. Tampoco hacemos testeo en animales. Nuestros estudios se realizan solamente en células, y estamos en proceso de certificación con la ONG Te Protejo. La idea es hacer cosas que vayan a la par con la sustentabilidad, por lo mismo los envases son reciclables y los reutilizamos. De hecho, estamos en proceso de certificación para ser empresa B.

¿Piensan llevar Freemet a otros países? Andrea: Hace poco estuvimos en San Francisco, participando de un Summit de inversionistas para empresas de mujeres. Hemos ido a validaciones técnicas en el parque científico de Barcelona y también a prospecciones comerciales en India, China y Perú. Carolina: Primero la idea es consolidarnos y crecer en Chile. Siempre nos llegan propuestas de afuera, de Colombia, Argentina y Estados Unidos, que es un mercado superinteresante para nosotras, especialmente en la zona de San Francisco. Sabemos de toda la inversión que se requiere y siempre hemos hecho las cosas así, de a poco.

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Mujeres científicas

“Yo creo que más que enfocarnos en el machismo o en las desigualdades que siempre están, lo importante es hacer las cosas y perseverar”, explica Carolina sobre lo que ha sido el camino de Freemet en medio del mundo de las innovaciones científicas dominado por los hombres. “Nos relacionamos mucho con hombres, especialmente al principio, cuando íbamos a ferias de minería, y nos enfrentábamos a mucha crítica”, añade Andrea.

¿Alguna vez les pusieron trabas por el hecho de ser mujeres? Andrea: Cuando te juntas con un comprador más grande, como es el caso de los supermercados, escuchas cosas como que esto es un emprendimiento de mujeres aburridas, lo que es algo que nunca le dirían a un hombre. Carolina: Queremos llevar el mensaje de que se puede. Las mujeres siempre se asocian a emprendimientos de otro estilo, pero en ciencia sí podemos emprender y desarrollar empresas de gran impacto.