Belleza

No todo lo que brilla…

El oro es uno de los ingredientes de moda en la cosmetología, donde se usa en formato de mascarilla junto con procedimientos de hidratación o limpieza de cutis. Durante años ha sido utilizado en tratamientos antroposóficos, considerados alternativos al no contar con estudios científicos que los avalen.

  • Andrea Hartung

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Cómo funciona

Las mascarillas de oro contienen nanopartículas de 24 quilates que se liberan sobre la piel estimulando los iones celulares que activan el metabolismo. El resultado prometido es una piel radiante con mayor luminosidad, menos flacidez y mejor calidad general. Como este metal contiene antioxidantes, refuerza la barrera protectora de la piel y la defiende de agresiones del medioambiente. Además ayudaría a la mejor absorción de los productos hidratantes. Carolyn Gutiérrez, cosmetóloga de Clínica Estoril, explica que las máscaras con polvo de oro poseen magnesio, que mejora la permeabilidad de la barrera epidérmica, y sodio, que regula el equilibrio hídrico de los tejidos.

Refuerzo para el colágeno

Karen Espinoza, cosmetóloga de Zapatitos Rojos Wellness Boutique, destaca el aporte de las mascarillas de oro a la labor del colágeno. “Mejora su formación promoviendo la elasticidad de la piel. El colágeno tiende a concentrarse alrededor del oro, aumentando la capilaridad y mejorando la regeneración celular de la piel. Cuando crece esta capilaridad celular y se activa la circulación sanguínea, sube el aporte de nutrientes y se estimula la epidermis”, explica.

Una vía alternativa

Para el dermatólogo y director de Clínica Klein & Klein, Rodolfo Klein, el uso del oro forma parte de la medicina antroposófica. “Se usó hace algún tiempo para tratar enfermedades. En teoría sus resultados son positivos, pero sus efectos colaterales a nivel hepático son muy severos, por lo que se ha abandonado casi totalmente. Estos tratamientos se consideran alternativos, porque no hay estudios científicos que los avalen”, asegura. Con relación a las mascarillas faciales, advierte que pueden provocar dermatitis alérgica, por lo que no están recomendadas para personas con piel sensible.