Entrevistas

Sergio Castro, fotógrafo de película

En paralelo a su trabajo como director de cine, desde el 2000 es fotógrafo independiente y recorre distintos países donde retrata espacios y objetos que luego se transforman en el escenario perfecto para un filme. Ambas pasiones se mezclan en su primera muestra fotográfica.

  • Patricia Morales

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Superficies vacantes

Residuos de películas.“En cine existe una figura que es el buscador de locaciones. Muchas de las fotos de estos lugares no se usan, quedan ahí, son como las partes del guión que no fueron filmadas. Por eso les hemos llamado residuos de películas”.

Collages.“En el montaje hay patrones comunes entre las fotografías pero no están agrupadas por lugar ni tiempo. Nos pareció interesante mostrar una foto de Moscú al lado de una del Caribe, y que entre ellas formaran una escena”.

Datos prácticos. La muestra “Superficies vacantes” estará hasta el 13 de octubre en la Fundación Cultural de Providencia, y el trabajo de Sergio además lo pueden ver en su sitio castrosanmartin.com.

Nicolás Abalo
Nicolás Abalo

Mi interés era ser director de fotografía, pero empecé a ganar proyectos en el banco de ideas de la escuela y a dirigir de una manera muy natural, me sentí cómodo haciéndolo. Con mi proyecto de tesis, “Paseo”, gané en Sanfic, luego hice el documental “El frío misterio”, que obtuvo un premio en Inedit, y “La mujer de barro”, que se estrenó en el Festival de Cine de Berlín. A pesar de esto el camino ha sido de mucho ensayo y error”.

Llegué al cine a través de mi gusto por la fotografía. Cuando estaba en cuarto año de arquitectura empecé a tomar muchas fotos, trataba de irme temporadas largas de viaje a recorrer y fotografiar; así comenzó mi amor por la imagen fija y luego en movimiento. Partí haciendo algunos videos de manera autodidacta, pero entendí que el cine es muy complejo, que se realiza con tanta gente, que era necesario estudiarlo, así que entré a la Escuela de Cine de Chile”.

En ese tiempo abandoné un poco la fotografía porque en momentos distintos me robaron mis dos cámaras y dije ‘esto tiene que parar’, lo entendí como una señal. Pero hace un par de años me cambié de casa y encontré todos los negativos y fue como un golpe. Volví a darme cuenta de que la foto me gusta demasiado, así que decidí imprimir ese material”.

Primero vino la recopilación, entendí que no podía solo y ahí me asocié con Nathalie Goffard, que hizo la curatoría de la muestra y fue la encargada de seleccionar 18 fotos de 500. Es fotografía documental, pero sobre paisajes urbanos que denotan cierta soledad y ausencia pero con mucho color. Para mí eso era importante, reflejar nostalgia a través del color”.