Columnas

Peluca

La cantante pop Lady Gaga incorpora en sus espectáculos originales pelucas de colores rubio platinado, rubio rosa, gris platinado y verde, entre otros.

  • Pía Montalva

Compartir vía email

Accesorio indumentario que cubre completamente la cabeza imitando la cabellera humana acorde a propósitos estéticos, profesionales, religiosos o rituales. Su empleo se produce también por razones ligadas a una temprana calvicie. La peluca se fabrica a partir de cabellos humanos, fibras sintéticas o materiales que se modifican en función de cada cultura y momento histórico. Sobre una base o casco moldeado en una tela delgada, similar al tul, son entrelazados los filamentos, uno por uno, utilizando una suerte de croché. Una vez terminada se tiñe, corta y peina.

Origen. Las pelucas más antiguas provienen de Egipto, donde sus habitantes acostumbran afeitarse la cabeza por razones de higiene. La élite dirigente -hombres y mujeres- lleva este complemento entre otras cosas para protegerse del sol. Voluminosas e imponentes, en pelo o fibras vegetales (lino o palmera), se adornan con redecillas de perlas, cuentas de cristal o argollas metálicas. Algunas variantes, azules, son coloreadas recurriendo al añil.

En Roma, alrededor del siglo I d.C., los peinados femeninos se tornan crecientemente extravagantes y las mujeres los transforman constantemente. Adoptan pelucas redondas, estructuradas en base a pequeños y apretados rulos dispuestos simétricamente en la totalidad de la superficie. Otros modelos, altos en el frente, recuerdan la figura de un cono.

fetiche-1

El gusto por el cabello rubio, escaso entre las mediterráneas, impone asimismo pelucas de este tono, cuya materia prima es obtenida rapando a las esclavas provenientes de los pueblos germánicos. Bajo el influjo del Cristianismo el accesorio -significado como un elemento decadente- disminuye su presencia.

Tendencia. La peluca femenina, crespa y colorina, reaparece en la corte inglesa a fines del siglo XVI, cuando la reina Isabel I comienza a perder su atractiva cabellera. Idéntica necesidad moviliza al monarca francés Luis XIII, quien hacia 1620 la populariza entre los hombres.

Bajo el reinado de Luis XIV alcanza su apogeo la llamada peluca in folio. Dividida en dos grandes volúmenes, rizada, sobrepasa los hombros. Representa la potencia y grandeza del soberano. Éste la elige según sus actividades cotidianas y cambia varias veces al día.

En 1715, más discretas, se usan empolvadas con harina o almidón de arroz simulando canas. A partir de 1770 la moda se extiende hacia las mujeres, quienes privilegian los tintes rosa, violeta o azul.

Jeremy scott, Primavera/verano 2017
Jeremy scott, Primavera/verano 2017

En los años 50 y 60 el creciente desarrollo de las fibras sintéticas, la disponibilidad de precios más asequibles y el auge de la haute coiffure promueven la masificación de la peluca.

En 1969, André Courrèges diseña dos conjuntos futuristas, celeste y rojo, integrados por minifalda y chaqueta corta, que complementa con pelucas tipo melena, anaranjadas y verdes.