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Casero y orgánico: vino garaje

Artesanal y de producción acotada, literalmente, suelen elaborarse en un garaje, también en espacios construidos especialmente para la labor, pero siempre pequeños. Lo principal es que el sistema es respetuoso de la naturaleza y vinculado con un comercio a baja escala.

  • Macarena Anrique

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Producción en familia

Tinta Tinto es la ‘causa’ de la sicóloga Javiera Fuentes y el enólogo Roberto Carrancá, quienes junto a sus hijas, Sofía y Francisca, se dedican a hacer vinos garaje. Comenzaron el año 2010 con una pequeña partida de uva, de la que salieron 682 botellas. Desde el comienzo todo se hizo a mano: “Estamos seguros de que le confiere un sello especial y asegura una escala humana que es sinónimo de calidad. No tenemos empleados, todo el trabajo es hecho por nosotros en el garaje de la casa, en Algarrobo”. Producen tres cepas: pinot noir y syrah, del valle de Casablanca, y cabernet sauvignon, del valle del Maipo, originario de La Pintana.

Abierta al público

La Recova es una viña en Casablanca que produce vinos de base sauvignon blanc y su dueño, el enólogo brasileño David Giacomini, tiene su casa en medio de los viñedos, donde cultiva de forma orgánica y sin labores de vehículos motorizados. Recientemente lanzó Obstinado, vino rosé cuya base también es sauvignon blanc. Solo se vende en la viña, pero el resto de la producción, incluidos espumantes y algunos vinos experimentales, se encuentra en tiendas de vinos de autor, como Santiago Wine Club, Vinomio, La Boutique del Vino de Quilpué, Wine Boutique de Viña del Mar y El Patio de Casablanca.

Para conocer más

MOVI es una asociación de pequeños proyectos vitivinícolas chilenos, diferentes iniciativas entre las que se cuenta la viña garaje Rukumilla, del valle del Maule, y cuya producción no supera las 1.500 botellas; todo el trabajo se hace en familia y con amigos, siempre a partir de uvas orgánicas cosechadas a mano que crecen en algo más de tres hectáreas.

Filosofía garaje

En el sentido más sustentable, como explica el enólogo Roberto Carrancá, su producción se hace en sintonía con la naturaleza: “Aquí se combinan ciencia, arte, paciencia y fe. La premisa es no intentar someter a la naturaleza, no pretender controlar los cauces elementales de las cosas, sino rescatar el saber esperar, observar, obedecer y sentir”.