Belleza

Palacio de aromas

A fines del 2016 abrió en París Le Grand Musée du Parfum (El Gran Museo del Perfume), el primero de su tipo en la capital francesa. Visitarlo es una experiencia sensorial que reúne historia, innovación y arte, y que promete conquistar a través del olfato.

  • María Paz Maldonado O.

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No existe un camino único entre un aroma y lo que provoca. Más allá de su composición química, las sensaciones que genera un determinado olor pueden ser tan diversas como los recuerdos que atesora una persona, y que muchas veces despiertan con el olfato. Es indiscutible que generan sensaciones, evocan memorias, reviven momentos, dan placer y atraen. Los franceses, con una extensa tradición en el mundo de las fragancias, saben bien de esto. No es casualidad que las firmas más destacadas en perfumería a nivel mundial, entre ellas Chanel, Cacharel, Yves Saint Laurent, Guerlain y Kenzo, compartan pasaporte francés.

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Quizás ese sólido background es lo que hace más curioso que recién hace 7 meses se haya inaugurado el primer museo que reúne esta historia y legado a gran escala, y el único apoyado por el Sindicato Francés de Perfumería. “La perfumería es la embajadora del lujo francés y de empresas de lifestyle, una joya en la corona de la economía de Francia. Sin embargo, a pesar de su reputación mundial, la industria no había tenido un lugar emblemático en París merecedor de tal altura e influencia. Este vacío se convirtió en el ímpetu de Le Grand Musée du Parfum, el primer museo dedicado al arte de los perfumes, que además reconoce su dimensión artística y cultural, y que hace honor a la industria creativa en expansión de la perfumería que tiene Francia”, explicó el museo en el comunicado oficial tras su inauguración en diciembre del año pasado.

Para cumplir con esa premisa no se escatimó en gastos ni en profesionales. Se dice que el proyecto costó cerca de 7 millones de euros, y solo el departamento de perfumistas -reunidos en la Junta de Consejeros Culturales y Científicos- está conformado por 16 expertos con currículos abultados en títulos y estudios vinculados con la industria.

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A ellos se les suman equipos de arquitectos, diseñadores gráficos y de interiores, y artistas, todos alineados con el objetivo de hacer del museo un espacio innovador e integral que hable de los perfumes a través de los aromas. “Hacer palpable lo invisible y presentar la herencia intangible de los perfumes en los salones del museo fue el desafío que aceptamos en Le Grand Musée du Parfum, para llevar a sus visitantes hacia lo profundo de una experiencia de sentidos, emociones, placer y conocimiento. Oler, tocar, probar, experimentar, esas son las palabras claves de este viaje, un camino de exploración para que todos disfruten, dotado de delicados descubrimientos para los sentidos en una colección de más de 70 fragancias intrigantes e inmersiones sensoriales, para que los visitantes pueden experimentar en lugar de solo ver”, explica Guillaume do Maisson, presidente del museo.

En sus cuatro pisos el museo permite viajar no solo a través de los sentidos, sino también a través del tiempo. Imponentes escaleras, techos altos y una infinidad de detalles que rememoran su pasado, hacen de este el lugar ideal para descubrir un poco más de la historia parisina.

Entre el arte y la moda

Ubicado en el lujoso barrio de la Rue do Faubourg Saint Honoré, el museo colinda con hoteles cinco estrellas, embajadas y prestigiosas boutiques y firmas de alta costura. De hecho, el edificio, construido en el siglo XVII, fue a partir de 1987 casa de la maison Christian Lacroix.

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En sus cuatro pisos el museo permite viajar no solo a través de los sentidos, sino también a través del tiempo. Imponentes escaleras, techos altos y una infinidad de detalles que rememoran su pasado, hacen de este el lugar ideal para descubrir un poco más de la historia parisina.

“El ingenio e imaginación de nuestros artistas, arquitectos y diseñadores han dado vida a esta verdadera oda a la perfumería, expresada en museología de punta que incorpora las últimas tecnologías en sus instalaciones y actividades interactivas”, agrega Do Maisson.

Recorrido sensorial

Visitar Le Grand Musée du Parfum está muy lejos de una tradicional caminata de salón en salón. Hay que llegar con los sentidos bien despiertos y atreverse a jugar con los múltiples estímulos con los que sorprende su recorrido.

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Datos, mitos y leyendas. El tour olfativo comienza en un anticuario, con una estructura de madera de punción utilizada por los egipcios para elaborar Kyphi (disponible para oler), la primera fragancia fabricada por el hombre de la que se tienen registros. El viaje avanza cronológicamente hasta la época medieval y la consolidación de la industria década por década a partir del siglo XIX. Leyendas, mitos y datos científicos se mezclan para construir un ecléctico relato dividido en cuatro secciones: Galería de la Seducción, Fuentes Sagradas, La Cabina de la Curiosidad y El Auge de la Perfumería Francesa.

Inmersión sensorial. Es probablemente la parte más atractiva del museo, sobre todo para los visitantes curiosos: se trata de una inmersión hacia los sentidos, donde las personas son invitadas a reconectarse con el olfato a través de diferentes estímulos cuyo objetivo es despertar su olfato, que comprendan su importancia y que se emocionen con diferentes aromas.

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El arte de la perfumería. Es una sección dedicada totalmente a comprender diferentes perspectivas de la perfumería, como los procesos creativos y técnicas de producción. Incluye una colección de ingredientes usada por los perfumistas y se pueden oler emblemáticos materiales de la perfumería. El recorrido finaliza en el laboratorio de perfumes, un salón que ilustra de manera real la transición desde su imaginación y creación, hasta la formulación.

Le Grand Musée du Parfum, 73 Rue du Faubourg Saint-Honoré, 75008, París, Francia.

Museo-boutique en Barcelona 

Barcelona también cuenta con un museo dedicado a reconocer y celebrar la historia de los perfumes. Al interior de la Perfumería Regia, en el concurrido Paseo de Gracia, se esconde este pequeño gran secreto catalán, lugar de culto para los amantes de la perfumería fundado en 1961. Allí se reúne una muestra de más de 9 mil piezas entre frascos de perfumes, fotografías, material publicitario y cosméticos. Entre sus piezas más destacadas se encuentran esencieros que pertenecieron a la reina María Antonieta de Francia (1755-1793) y frascos diseñados por Salvador Dalí y Elsa Schiaparelli. Museu del Perfum, Paseo de Gracia 39, 08007, Barcelona, España.