Vida Sana

Menos antibióticos y más probióticos: Aprende a cuidar las bacterias ‘buenas’ del estómago

La flora bacteriana del sistema digestivo es fundamental para mantener una buena salud, porque es la encargada de digerir correctamente los alimentos, elevar el funcionamiento del sistema inmunológico y, además, nos ayuda a ser más felices.

  • Francisca Colussa

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Nuestro cuerpo, especialmente el estómago e intestinos, alberga un conjunto de microorganismos que viven en armonía a los que se les llama microbiota, fundamentales para mantener al cuerpo saludable y libre de patógenos. “La salud intestinal permite producir una buena cantidad de serotonina que promueve estados de bienestar y de felicidad. No hay que olvidarse que el 80% de esta hormona se sintetiza a nivel intestinal”, dice la naturópata Denisse Ortiz (naturopatadenisseortiz@gmail.com).

La ingesta de agua clorada y a veces, las excesivas medidas higiénicas de la vida actual han ocasionado que esta flora intestinal se debilite, por ende, nos enfermamos más y es uno de los factores que han aumentado las alergias alimentarias o los problemas de intestino irritable. Para prevenir estas situaciones, la consigna debería ser ‘menos antibióticos y más probióticos’. ¿Cómo se hace? Aprendiendo a comer mejor.

“Existen los prebioticos -que alimentan y promueven la existencia de la microbiota-, como los puerros, achicorias, manzanas, nueces, almendras. También existen los probióticos que son alimentos terminados -son microorganismos que generan un beneficio en la salud de la persona-. Los más conocidos son los lactobacillus acidophilus y lactobacilus bifidus. Lo ideal es obtenerlos de fuentes naturales, como el kéfir (recomiendo el de agua principalmente) u honguitos tibetanos”, explica la naturópata.

Dos probióticos para hacer en casa

  1. Kéfir de agua: *Importante no utilizar nada metálico en la preparación. En un bol, agrega 1 lt. de agua mineral (es importante que sea mineral para ayudar a alimentar a estos organismos), 3 cucharadas soperas de kéfir (también se conocen como pajaritos del yogurt), 3 a 4 cuacharadas de azúcar negra o chancaca disuelta. Se deja reposar hasta un máximo de tres días. “Esto va a fermentar, se cuelan los hongos y te tomas el líquido para recomponer la microbionta con una frecuencia de 2 a 4 vasos diarios. Las personas insulino resistentes o con diabetes deberían usar menor cantidad de azúcar, aunque los hongos tibetanos digieren los azúcares, de manera que ese jugo no tendrá tanta carga glicémica”, explica Denisse.
  1. Chucrut: Se lava y corta el repollo, se agregan 4 a 5 cucharadas de sal de mar, se amasa y deja exudar. Se mete en un frasco y se sella bien para que no entre aire. Esto queda en reposo durante 3 semanas en un lugar oscuro y a temperatura ambiente. Después se consume de 1 a 2 cucharadas al día junto a las comidas. Otra alternativa es comprarlo en lugares naturales como La Fermentista donde ya viene hecho.