Belleza

Gabrielle, el nuevo perfume de Chanel

Desde el anuncio, en abril, del nuevo perfume de la marca, las informaciones llegaron a cuentagotas. Pero el misterio de la nueva fragancia será por fin develado este 1º de septiembre.

  • Florencia Sañudo

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Hacía catorce años que Chanel no lanzaba un nuevo perfume femenino, y la ocasión merecía la pompa y circunstancia debidas.

Una invitación ultrasecretísima al cuartel general (¡oh, tan chic!) de la marca en Place Vendôme, una promesa de silencio hasta la fecha de lanzamiento firmada previamente y un encuentro -luego de atravesar salas, pasillos y puertas- con dos personajes claves del nuevo perfume: Olivier Polge, autor de la nueva fragancia, y Sylvie Legastelois, directora de creación de Chanel, quien diseñó el frasco y todo lo que rodea al nuevo ‘Gabrielle’.

Es bien sabido que Chanel, la marca, nunca ha dejado de sublimar a Chanel, su fundadora, y cuarenta y seis años después de su muerte sus gustos, sus principios y su personalidad siguen omnipresentes en la imagen de la casa. Ella amaba las perlas, las camelias y el tweed, y estos vuelven una y otra vez en las colecciones. En los últimos años se dio su nombre o apodo a varios productos como el perfume Coco, la cartera Gabrielle o el reloj Mademoiselle. Asimismo, se bautizó Boy a una cartera en honor al amor de su vida, Boy Capel, y Flying Cloud, la última colección de joyería, era el nombre del yate donde ella realizó varios cruceros (ver recuadro). Este nuevo perfume es un doble homenaje, pues no solo lleva su nombre sino que su composición floral y compleja refleja perfectamente su gusto como en otra época lo hizo el clásico Chanel N º5.

“Gabrielle continúa en la senda de los perfumes Chanel sin seguir la inclinación actual hacia los perfumes gourmand,es decir dulces. En Gabrielle lo importante son las flores, y las flores tratadas de una cierta manera, a diferencia de la tendencia de muchos de los perfumes recientes, de construcción más simple”, dice Olivier Polge, perfumista de la casa.

De la flor al frasco

Olivier Polge, 43 años, perfumista de la casa, nos recibe en un amplio salón cuyas ventanas dan sobre la plaza donde se erige el hotel Ritz, en el cual Gabrielle ‘Coco’ Chanel vivió durante treinta y cuatro años. Estamos sin duda en su universo. Un universo con el que Polge es familiar desde su infancia, pues hoy ocupa el puesto que era antes de su padre, Jacques. Sin embargo, el camino no fue directo, pues antes de abrazar este destino estudió historia del arte y piano. Una breve pasantía en el laboratorio de su padre a los 20 años le permitió descubrir el mundo del perfume y “la excitación de construir una fragancia desde la flor al frasco”.

Tras ofrecerme oler el nuevo perfume en avant-première -floral, fresco y femenino-, Polge me explica que en Gabrielle las flores son el hilo conductor y entre esas flores, principalmente cuatro: el muy importante jazmín (que da consistencia), la flor del naranjo (fresca y burbujeante), el ylang ylang (muy femenino) y, por último, el nardo, quizás una flor menos Chanel que las tres precedentes. Según me cuenta, la casa cultiva el nardo desde hace cinco años y desarrolló para esta flor un procedimiento de efracción particular gracias al cual se obtiene un olor mucho más floral y cremoso. Pero por supuesto, además de estas cuatro flores, hay muchos otros elementos, “quizás una centena”, afirma.

Olivier Polge
Olivier Polge

Chanel tenía ideas muy precisas sobre la moda y el perfume. Durante el proceso de creación, ¿le sucedió de preguntarse si a ella le habría gustado? Sí, claro. Si yo fui hacia esas notas es porque me parecía que era un poco el refrán que escuchamos en los diferentes perfumes de la casa y que marcan un poco sus gustos y su personalidad. Para mí era una evidencia.

Toda la prensa de Chanel sobre este perfume se basa en la historia de ella misma, esa historia ¿le sirvió de inspiración? En las grandes líneas. Todos los perfumes Chanel tienen puntos en común, y en cierta manera todos reflejan su personalidad, tienen algo de ella. Por ejemplo, en todos los perfumes en cuya creación ella participó directamente siempre se encuentran las mismas notas.

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Sin embargo, los gustos en cuanto a los perfumes cambiaron mucho desde entonces. En efecto, la mujer no se perfuma de la misma manera. El Nº 5 se creó en una época en que se ponía una gota detrás de cada oreja, hoy se usa difusor. Además hay nuevos ingredientes que no existían antes, nuevas formas de extracción de las flores tradicionales. De todas maneras, se trata de hacer perfumes nuevos y no nostálgicos.

Y Gabrielle ¿en qué será nuevo en relación a los perfumes de hoy? Gabrielle continúa en la senda de los perfumes Chanel sin seguir la inclinación actual hacia los perfumes gourmand, es decir, dulces. En Gabrielle lo importante son las flores, y las flores tratadas de una cierta manera, a diferencia de la tendencia de muchos de los perfumes recientes, de construcción más simple. Nosotros seguimos cultivando nuestra originalidad.

¿Qué es lo que hace que un perfume se convierta en un clásico? Para empezar, que sea bueno, que tenga una personalidad, que sea reconocible entre los otros. Por ejemplo, creo que el Nº 5 tiene una originalidad, una forma de complejidad que hace que se pueda descubrir de maneras diferentes y aun que haya facetas que no hayan sido descubiertas. Y eso es capital, porque un perfume siempre tiene que conservar una parte de misterio. Asimismo, creo que para que un perfume sea un clásico hay que acompañarlo, y eso ya depende de la voluntad de la casa de potenciarlo, de promoverlo…

Gabriell eChanel
Gabriell eChanel

La emoción del objeto

Directora de creación del packaging e identidad gráfica para Perfumes, Belleza, Relojería y Joyería Chanel, Sylvie Legastelois, explica:

“Comenzamos a trabajar en el frasco mucho antes de la creación del perfume. Para mí era importante que se inscribiera en los valores de Gabrielle Chanel, y uno de ellos es el diseño depurado. Quería un vidrio de paredes finas, algo que está a contracorriente de todo lo que se encuentra hoy en el mercado donde el peso del vidrio está asociado con el lujo y el prestigio. Para ello trabajamos con la cristalería de Bohemia y tardamos cinco años en desarrollar un proceso innovador para fabricar este frasco. Su diseño es muy simple, con la etiqueta en el centro y un visado en forma de cuatro triángulos que convergen hacia el centro. Este diseño da a la fragancia una tonalidad ligeramente degradé y un efecto de luz que da la sensación de que el líquido está en levitación”.

Kristen Stewart en la piel de Gabrielle

Embajadora de la maison Chanel desde 2013, Kristen Stewart -actriz determinada, audaz e impertinente- encarna a la perfección el espíritu de Gabrielle Chanel, quien resumía la vida en tres palabras: elegir, querer y ser. Sin sorpresa, fue ella la elegida para encarnar el nuevo perfume con que la casa rinde homenaje una vez más a su fundadora. La actriz, de 27 años, ya es la imagen de la cartera que lleva el mismo nombre… Gabrielle.

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Flying Cloud: el indolente lujo en altamar

“El lujo -como decía Gabrielle- es una necesidad que comienza donde la necesidad termina”. La última colección de joyería de Chanel demuestra una vez más cómo la vida de Gabrielle Chanel es una inagotable fuente de inspiración para la marca. Bautizada Flying Cloud, como el nombre del fabuloso yate del duque de Westminster, quien fue su amante y donde ella pasó inolvidables veranos, evoca el mundo de ocio lujoso a su bordo: boyas de oro blanco, lapislázuli y perlas; sogas de oro y diamantes; anclas de oro blanco, perlas y zafiros; velas, compases y tatuajes en oro amarillo o blanco con zafiros y diamantes.

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