Vida Sana

¡A pararse de cabeza!

Mirar el mundo al revés y dejar que la sangre vaya a la cabeza ayuda a que el cerebro se oxigene, la piel rejuvenezca y la columna se estire.

  • Angélica Lamarca

Compartir vía email

Bueno para la piel 

Según la cosmetóloga y directora de Medsthetik Mónica Böhmer, pararse de cabeza o tan solo sentarse en una silla, abrirse de piernas y dejar caer el tronco y la cabeza ayuda a llevar más sangre al rostro y al cerebro. El aumento de circulación de la piel en mejillas y frente significa oxigenación y regeneración de las células faciales, logrando una piel más luminosa y tersa, y una disminución de las arrugas. Se dice que ponerse de cabeza es un ‘refresh’ para el cutis, ya que estimula el flujo de sangre en la cara.

Kinesiología

El académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y kinesiólogo Juan Brunstein aclara que muchos de los planteamientos de Iyengar respecto a los beneficios del paro de cabeza han sido confirmados científicamente, como la mejora del retorno venoso, el movimiento de la linfa, la eliminación de toxinas, mejoría de la concentración y menor irritabilidad.

Beneficios corporales: 

  • fortalecimiento del tronco y la parte superior
    del cuerpo
  • prevención de dolor lumbar
  • ayuda a fortalecer el ‘core’ o centro abdominal.

Buenos consejos

La postura de paro de cabeza en yoga, llamada ‘sirsasana’, es de nivel más avanzado y es de dificultad. Se necesita haber practicado yoga antes. Por esto, la profesora de educación física Pilar Caviedes (contacto@pilicaviedes.cl) entrega ejercicios simples que pueden hacerse en la casa y que poseen los mismos beneficios:

  • doblarse hacia delante estando de pie, dejando colgar la cabeza, hombros y brazos.
  • acostarse en la cama y dejar caer cuello y cabeza por algunos minutos.
  • ponerse de rodillas y apoyar la cabeza en el suelo.
  • enganchar la parte de atrás de las rodillas en una barra (como juegan los niños en las plazas) y dejar colgar el cuerpo sostenido con las piernas.
  • sentada en una silla, dejarse caer hacia delante, relajando la espalda.
  • con la ayuda de una muralla, colocar brazos firmes en el suelo y trepar con los pies simulando llegar a una invertida.

Gran estiramiento natural de la columna

Pilar Caviedes explica que la espalda está apoyada en cientos de ligamentos y músculos que estabilizan la columna vertebral, pero también la mantienen con presión. Al invertir la posición del cuerpo se realiza un ‘perfecto’ estiramiento natural, aliviando el dolor, manteniendo saludables las articulaciones que soportan peso y logrando un mejor equilibrio, postura y simetría. Se produce una descompresión, permitiendo que cada articulación se libere de la presión que entrega el peso del propio cuerpo cuando se está de pie.

Yo lo hago cada semana

En pilates hay una manera de colgarse boca abajo y estar un buen rato disfrutando de la postura. La máquina llamada Cadillac posee unas tiras donde uno engancha los pies, y con las piernas estiradas, uno deja caer la cabeza, tronco y brazos fuera del aparato. Al estar literalmente colgados, la espalda se estira y se descomprime por completo. Yo lo hago al menos una vez a la semana para terminar alguno de los entrenamientos de pilates o también cuando quiero despertar, tener una mente más clara, más energía y seguir con la rutina del día.

Desaparecen dolores de espalda, se abre el pecho, la columna pareciera alargarse y la sangre se aleja de los pies para llenar la cara y rejuvenecer la piel.

Yoga

La instructora de yoga Sofía Boettiger (contacto@theplacechile.com/+56992711177) explica que cambiar el sentido de la gravedad en el cuerpo tiene múltiples beneficios: -fortalece los pulmones, ya que cambia la distribución del peso de los órganos y estos quedan exigidos a ser más eficientes en su trabajo

  • se irriga y oxigena el cerebro
  • estimula las glándulas pineal y pituitaria, ayudando a controlar el estrés y la depresión
  • mejora la digestión
  • deja descansar el corazón

¿Cuándo hacerlo? Ojalá 5 minutos todos los días y el momento ideal es la mañana, ya que genera mayor actividad cerebral.

¿Cuándo evitarlo? Durante el período menstrual, el embarazo (excepto si tienes una práctica regular de yoga) y si se sufre de presión alta o alguna lesión corporal.