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Prêt-à-porter

El francés Jacques Heim es el primer modisto de alta costura en abrir, el año 1946, una tienda de prêt-à-porter.

  • Pía Montalva

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Concepto francés que designa un tipo de producción seriada de piezas de vestir, dirigidas a un público estándar, caracterizada por un fuerte vínculo con las tendencias de moda y el valor asignado a la etiqueta. El término es una traducción de la expresión inglesa ‘ready to wear’. Mencionado por primera vez en Francia, en 1947, se populariza desde 1950 cuando irrumpe en los anuncios publicitarios.

Origen. La existencia de la indumentaria en serie se remonta a la antigua Babilonia. Alrededor del 1400 a. C., dichas mercancías son comercializadas en lugares especializados. En Occidente, a fines de la Edad Media, la fabricación se orienta hacia aquellos artículos, principalmente accesorios, cuya ubicación sobre el cuerpo permite una mayor adaptabilidad a diversos tipos de usuario: volantes, cuellos, redecillas para el pelo, tocados, sombreros y guantes.

Más adelante se agregan capas, mangas desmontables y medias de seda. Desde el XVIII, el empleo de un uniforme distintivo de parte de los ejércitos nacionales obliga a estos últimos a proveer a los soldados de indumentaria acorde a sus necesidades. Emerge una incipiente industria cuyos métodos serán replicados durante el XIX, en el vestuario civil. El aura de la naciente alta costura y la confección artesanal en casa retardarán el proceso, en el caso de la vestimenta femenina. Sin embargo, la proliferación de tiendas por departamentos en el último cuarto del siglo modificará hábitos de consumo de las elegantes incrementando la disponibilidad de ropa lista para llevar.

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1966. La apertura de la boutique Saint Laurent Rive Gauche potencia el desarrollo del prêt-à-porter de los costureros como una segunda línea creativa.

1973. Una nueva generación de estilistas, Sonia Rykiel, Agnès b., Claude Montana, entre otros, fundan de manera independiente sus propias marcas de prêt-à-porter

Tendencia. El prêt-à-porter se desarrolla ligado a la industria de la confección mayorista. A partir de 1950 instala la posibilidad de generar una moda propia que conjugue modernidad y elegancia. Bajo la conducción del industrial Albert Lempereur, los franceses se apropian de las estrategias de venta estadounidenses estableciendo alianzas con la prensa especializada.

Por otra parte, en los 60, nuevas figuras lideran sus procesos creativos. Michèle Rosier, Emmanuelle Khan, Anne-Marie Beretta, Dorothée Bis configuran estilos y tendencias inéditos a la fecha que rompen con la hegemonía de la alta costura en materia de cánones vestimentarios.

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