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La nueva tendencia: ¡aparenta y serás!

Se sostiene que el cambio en el destino de tu vida se produce desde afuera hacia adentro. Suena mucho más fácil que ir por años al sicólogo. Sin embargo, a mí me produce una gigantesca suspicacia.

  • Carla Guelfenbein

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En una época en que la credibilidad en las instituciones se ha desmoronado -gobiernos, empresariado, política e Iglesia por igual-, no es sorprendente que florezcan fórmulas para encontrar la felicidad por nuestros propios medios. Afuera está la jungla y adentro estamos nosotros con nuestro destino. Depende de cada uno qué suceda con él. Muchas de estas fórmulas son recetas de gurús del autoayuda que prometen cambiarte la vida de una manera relativamente sencilla.

Hay otras que están planteadas por científicos y sicólogos serios, y sustentadas, según ellos, por experimentos. Una que ha provocado eco de forma meteórica es la fórmula de que si cambias tu lenguaje corporal puedes cambiar tu vida. La teoría va más o menos así: es de conocimiento común que el lenguaje corporal puede ser tan poderoso como el verbal. Si entras a una entrevista de trabajo con los hombros caídos y la mirada hacia el suelo, es evidente que la imagen que proyectarás será la de alguien frágil, inseguro y más bien gris. Por el contrario, si apareces con una sonrisa amable, te sientas con cautela pero con seguridad frente a tu entrevistador, y lo miras de frente, ya has dejado en claro que eres alguien respetuoso y seguro de ti mismo(a). Toda la entrevista estará teñida por esa primera impresión.

Pero esta teoría va más allá. Sostiene que el cambio de expresión corporal hacia lo positivo no solo produce un cambio de percepción de los otros, sino también de nosotros con respecto a nosotros mismos. Hay dos hormonas que son claves en este proceso. Las testosterona, llamada ‘la hormona del poder’ y el cortisol, que es la hormona del estrés. Una persona poderosa tiene altos índices de testosterona y bajos de cortisol. Según los estudios de quienes sostienen esta teoría, si ‘pretendes’ ser poderoso, y seguro, los niveles de estas hormonas se ajustarán, y te sentirás realmente poderoso y seguro. Si en lugar de sentarte en el último rincón de la clase lo haces en la primera fila y miras de frente a tu profesor, si en lugar de rondar como perro hambriento a la mujer u hombre que deseas le hablas y le invitas a tomarse un café, paulatinamente, tu ser más profundo cambiará. En suma, lo que sostienen es que el cambio en el destino de tu vida se produce desde afuera hacia adentro. ¡Aparenta y serás! Suena fácil, mucho más fácil que ir por años al sicólogo.

Es impresionante la cantidad de adeptos que ha generado esta teoría. Se ajusta como un guante a los instrumentos sociales, como FB, Instagram, etc…, donde puedes decidir quién ser. Sin embargo, a mí me produce una gigantesca suspicacia. En mi experiencia como escritora -sustentada por la experiencia de cientos de artistas de diversas disciplinas-, la verdad solo surge desde adentro hacia afuera. El gran maestro de teatro, Stanislavski, justamente cambió para siempre la forma de actuar cuando descubrió que si un actor quería expresar una verdadera tristeza, tenía que ir a buscar ese sentimiento en su interior, y no hacer la mímica de la tristeza (hombros caídos, andar lento, etc.) que le habían enseñado hasta entonces en la escuela. Con este método logró que las actuaciones fueran infinitamente más verdaderas y poderosas, logró que el público sintiera, se emocionara, que la experiencia de los actores traspasara los límites de la ficción, para transformarse en una experiencia real que podía ser compartida por todos. La verdadera empatía, la verdadera confianza en el otro, se produce cuando la empatía, la seguridad y la lealtad del otro son verdaderas. No podemos olvidar que los seres humanos nos hemos entrenado por siglos para detectar la diferencia.