La Comensala

La Calma

Nos encantó, especialmente que primen la calidad y frescura del producto marino por sobre todo, y que las sencillas preparaciones basadas en los sabores de Chile solamente realcen esas características.

  • Pilar Hurtado

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Hace pocas semanas abrió este esperado restaurante marino. El chef Gabriel Layera, quien trabajó en varios buenos restaurantes, se dedicó después por años a distribuir pescados y mariscos frescos con su emprendimiento La Caleta Chile. Productos de excelente calidad que hoy son los mismos que se sirven en su nuevo restaurante. Hasta allá fuimos con una amiga y colega.

El local es muy sencillo pero bien ubicado, en calle Nueva Costanera: mesas y sillas de madera, sin cuadros ni flores, verdaderamente minimal, aunque el chef dice que poco a poco irá agregando más elementos. Lo importante sí está: una carta que va cambiando cada día según lo que el mar ofrezca fresco, ya que la consigna es no congelar nada. Y también hay una carta de vinos que podría crecer en variedad, pero que tiene algunas buenas etiquetas para acompañar los platos. El pan de la casa son unas ricas churrascas caseras.

De lo que se ofrecía ese miércoles, probamos las maravillosas chochas de Coquimbo con microtrocitos de salicornia que le daban un toque fresco y crujiente a estos carnosos mariscos nortinos. Un detalle remarcable: para servirnos, nos trajeron bols individuales recién salidos del refrigerador, de manera que los mariscos no perdieran su temperatura fría.

Pedimos también la sopa de almejas y papas, muy rica y esta sí caliente. El sánguche de pescado frito venía con unas lenguas de erizo y servido en un pan brioche, era realmente como comerse una nube de playa, por su sabor marino inigualable y una textura suave que se deshacía en la boca; simplemente maravilloso. Como plato de fondo compartimos una vieja (pescado de roca) al ajillo que acompañamos con puré con cebolla frita. El pescado estaba perfecto en su punto, carnoso y a buena temperatura interna. El puré resultó un delicioso acompañamiento al que la cebolla le otorgaba mucha gracia.

Nuestro vino fue un Corralillo sauvignon blanc de Matetic, cuyo precio ($12.000) nos pareció ideal para poder disfrutarlo. El servicio fue muy atento. Probamos los dos postres que ese día servían: cremoso helado casero de yogur con granada y una ensalada de pomelo con cáscaras de naranja, ambos ideales para cerrar una grata experiencia. Nos encantó, especialmente que primen la calidad y frescura del producto marino por sobre todo, y que las sencillas preparaciones basadas en los sabores de Chile solamente realcen esas características. Que siga así, excelente lugar para disfrutar nuestros productos marinos. Consumo: todo lo descrito $56.000.

Nota 7.0

Nueva Costanera 3832, local 2, Vitacura.
Teléfono +56 2 26674416.