Entrevistas

Bendito eres…

La paternidad de estos cuatro hombres ha estado rodeada de hormonas femeninas, pero todos lo agradecen y disfrutan convivir con puras mujeres. En este visual nos cuentan sus experiencias y cómo ha sido ser ‘papás chancleteros’.

  • Alejandra Villalobos

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Fotos Nicolás Abalo Maquillaje Marcela Athens Producción Giselle Sateler

Matías Lira

Decano Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo / 40 años
Papá de Dominga (11), Jacinta (9), Juana (5) y Antonia (11 meses)

Matías es honesto: “Nunca me planteé tener una niñita. No tengo hermanas, ni siquiera una prima cercana; tengo un hermano hombre y en mi casa éramos superbrutos, entonces nunca jamás me imaginé con hijas, de hecho tenía nombres de hombre hasta como el decimoquinto hijo”, recuerda entre risas el ingeniero comercial. Por eso cuando supo que su primogénita sería mujer quedó en shock, y así le sucedió hasta su tercera hija. “Con la Antonia (la cuarta, de 11 meses) ya me entregué, de hecho me asustaba la idea de que fuera hombre porque no hubiese sabido cómo hacerlo”, reconoce. ¿Lo más difícil de convivir con puras mujeres? “El ruido y los decibeles altos (ríe). No, para mí lo más difícil es, desde mi mentalidad de hombre, tratar de entender, de dialogar y resolver problemas de mujeres -que se potencian cuando son solo mujeres-. Yo, por ejemplo, soy una persona extremadamente práctica y muchas veces las cosas no se solucionan de manera práctica, es más, los problemas muchas veces no hay que solucionarlos, y eso lo he aprendido con mis niñitas; lo que se necesita muchas veces es escuchar y conversar, más que solucionar”. Por lo mismo hoy, con más de diez años criando mujeres, reconoce que se ha puesto tremendamente empático con el género. “En el fondo quiero que mis hijas tengan las mismas oportunidades que tuve yo, y me doy cuenta de que en Chile lamentablemente eso no es una realidad, por eso trato de transmitirles mucho a mis hijas y alumnas que tienen que buscar espacios laborales, profesionales y personales que les permitan desarrollarse en todo nivel, y que no vengan tarados a decirles qué es lo que pueden o no pueden hacer, y eso no hubiese sido posible si no hubiese tenido a mis hijas”, dice, y agrega: “Estoy totalmente feliz con mi mundo femenino, creo que me ha complementado muchísimo en mi ‘brutalidad’; hoy día lo veo como un regalo, creo de verdad que hoy soy mejor persona de lo que era hace 10 años, no solo por el hecho de ser papá, sino por ser papá de puras mujeres”.

Arturo Kutscher

Ingeniero civil / 60 años
Papá de Andrea (34), Erika (32), Constanza (31), Josefina (29), Bernardita (28), Alejandra (23) y Macarena (20)

Pasó más de la mitad de su vida criando, pero para Arturo nunca fue tema ni la cantidad ni el que fueran puras mujeres. “Todas eran muy bien portadas, buenas alumnas, así que fue bien tranquilo todo”, dice con voz calma rodeado de seis de sus hijas (la mayor vive en Francia). Con todas dice tener una relación especial y compartir el gusto por las actividades al aire libre, como trekking, navegar o acampar. “Era muy divertido cuando nos íbamos de camping los nueve en un auto, todos bien apretados, de ahí que una de las costumbres que adquirieron, hasta el día de hoy, es que si tienen que viajar lo hacen con una maleta bien chiquitita” (risas). ¿Si le hizo falta el hombre? Arturo dice que no. “La verdad es que ninguna de mis hijas era muy de muñecas, ni de pintarse, eran más de actividades neutras: legos, puzzles, paseos al aire libre, bicicleta, entonces teníamos hartas actividades en común”, cuenta. Y Erika, su segunda hija, agrega: “Vivimos harto tiempo en la parcela de mi abuela en Padre Hurtado, entonces andábamos siempre a pata pelada, cochinas, con tierra”, recuerdan entre risas, mientras Josefina agrega: “Nunca nos criaron como princesitas”. De Arturo, dicen que heredaron varias cosas, desde el gusto por las matemáticas y la ciencia -de las siete hijas, cuatro son ingenieras, una kinesióloga y las dos más chicas estudiantes de medicina-, la gimnasia, el canto y el amor por los deportes. Y aunque reconocen que no es muy de abrazos, sí dicen tener una relación de confianza absoluta con él y en él. “Si se va a acabar el mundo y está el papá, no importa porque él va a saber cómo arreglarlo (…) quizás para todos los niños el papá es como el superhéroe, pero para nosotras todavía lo es”, dicen.

Marcelo Mora

Gerente de fragancias de Mane Chile / 58 años
Papá de Pía (34), Josefina (33), Camila (30), Sofía (27) y Magdalena (19)

La madre de Marcelo murió cuando él tenía 8 años, pero él es un convencido de que la vida no te quita sin darte nada a cambio. “Así fue como después me regaló a mis cinco hijas, pese a que nunca pensé en ser padre”, dice, y agrega que para él nunca fue tema que fueran puras mujeres: “No me gusta el fútbol, no soy mucho de ‘club de Toby’, entonces lo he pasado muy bien con ellas, me he dedicado a disfrutarlas”. Hoy, pese a no vivir con ninguna, siguen siendo muy cercanos y tratan de juntarse a almorzar los domingos. También comparten el gusto por el arte, la música, la comida y el buen vivir. “El papá siempre nos ha transmitido muchas cosas a través de los sentidos; a través del olfato, porque trabaja con aromas; a través de los oídos, desde chicas que siempre nos pone música, para despertarnos, para comer, para bailar, para todo; también a través del gusto, le encanta cocinar, prepararnos cosas exóticas, y que disfrutemos alrededor de la mesa. Y le gustan la fiesta, la alegría, que haya harta vida. Y también a través de la vista, porque es recolector y coleccionista y le encanta el arte”, cuenta Pía, la mayor. Y aunque no es un papá ‘de piel’, ni de conversar de los sentimientos, sí concuerdan en que es muy cariñoso y demostrativo con hechos. “Al papá le carga vernos llorar, no sabe qué hacer”, comenta una, y otra agrega: “Sí, siempre trata de buscar una solución, es más práctico”, y otra recuerda: “Cuando le comenté que estaba angustiada porque iba a dar el examen de grado, su respuesta fue ‘te preparo un sándwich’ (ríen). Entonces, sí, es de demostrar el cariño a través de hechos más que de palabras”, sentencian. Por su parte, Marcelo reconoce que todas son bien diferentes, y su relación con cada una es distinta. “Son cinco ‘frentes’, bueno, en realidad son más, porque hay que sumar a mi exmujer, más mi actual mujer, más las dos hijas de mi mujer, más la nana de mi mujer que tiene 94 años y que la crió… entonces mi círculo más inmediato son 10 mujeres, ¡así que estoy rodeado de ellas! A veces miro para atrás y digo ¿cómo lo hice? No sé (ríe)”.

Hernán Errázuriz

Administrador de empresas / 55 años /
Papá de Carolina (24), Antonia (22) y Sofía (19)

De Hernán, Antonia dice haber heredado el gusto por los deportes; Sofía, el humor y la alegría, y Carola reconoce tener muchos parecidos con él, en especial su lado más estructurado y programado. “Ser papá de puras mujeres ha sido fantástico, mucho mejor de lo que esperaba (ríe). Es que hay que ser honestos, en algún momento pensé que con puras niñitas no iba a poder hacer todo lo que quería, que iba a hacer falta el hombre, pero en realidad me han acompañado a todas, incluso van conmigo al estadio a ver los partidos de fútbol”, cuenta Hernán orgulloso de ser papá chancletero. Reconoce que lo que más le ha costado son los horarios para poder salir… “Siempre las tengo que estar esperando, es un tema en mi vida”, dice entre risas. También ha tenido que adecuarse a ciertas conversaciones. “Ahora, por ejemplo, que las tres son adolescentes, hablan de los ‘minos’, de las fiestas, de lo que me dijo, de lo que no me dijo…, y la verdad es que ahí no tengo mucho que opinar, así que más que nada me siento en la mesa a escuchar” (ríen). Pero también reconoce que ha aprendido muchísimo de ellas. “La verdad es que son muy distintas a nosotros los hombres. Por lo mismo he tenido que explotar más mi lado femenino, para ser más empático con ellas, pero no es fácil”. Como papá trata de ser justo y también trata de que resuelvan sus problemas entre ellas. “Creo que es fundamental. Es muy importante que utilicen sus propias herramientas para poder desarrollarse en el futuro, porque esta es una sociedad machista, y quiero que ellas tengan la capacidad de defenderse”, sentencia.