La Comensala

Vilapert

La torta mil hojas estaba rica, a mi madre le gustó mucho. El manjar era como aquel que antiguamente preparábamos con los tarros de leche condensada en la olla a presión, y que uno sacaba cuando aún estaba blanquizco.

  • Pilar Hurtado

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Me encanta la hora del té, así que me gustó la idea de visitar un lugar que pudiera ser rico. Este Vilapert queda donde antes estuvo el tradicional Villarreal, sucursal Vitacura. Cambió no hace mucho, así que me dio curiosidad ver cuáles eran las diferencias. El look sigue siendo parecido: piso blanco y negro, vitrinas con la pastelería, papel mural con dibujos de jaulas y pájaros que evoca el anterior, que si mal no recuerdo estaba basado en los murales que hizo la pintora Cuca Burhard en el primer local de Providencia. El colorido actual es un poco más alegre. También tiene mesas afuera, que dan a la calle Luis Pasteur, y en carteles sobre ellas se promociona un sistema de purificación de agua sustentable que ofrece agua con y sin gas en botellas que se reutilizan (este sistema, de la empresa En Torno al Vino, se conecta directo a la cañería de agua potable y a través de un sistema de filtración interno entrega agua purificada con y sin gas sin límites; interesante noticia para el rubro).

Pero volvamos al tecito. Fui con mi madre y mis dos hijas un día de semana, y nos atendió una paciente y amorosa garzona. Íbamos con hambre, así que pedimos cafés, un mocaccino para mi hija, un capuccino para mi madre y un machiatto para mí. Recordábamos los tapaditos del Villarreal, así que pedimos cuatro porciones de estos minisándwiches. Son tres tapaditos por porción, y eran de pollo palta, pollo pimiento, jamón queso y pollo tomate. El pan de hoja, muy bueno, venía calentito, y mi madre comentó que le parecieron mejores que los últimos que había comido en el local anterior; estaban buenísimos.

Desde la vitrina, un par de pasteles nos guiñaban el ojo, así que pedimos una porción de torta mil hojas con manjar y crema pastelera que se veía increíble, y un eclair de vainilla. La torta mil hojas estaba rica, a mi madre le gustó mucho. El manjar era como aquel que antiguamente preparábamos con los tarros de leche condensada en la olla a presión, y que uno sacaba cuando aún estaba blanquizco. Y aunque la pastelera le baja un poco el dulzor, les juro que sentí como una cachetada de azúcar, pero parece que fui la única. El eclair no nos pareció de lo mejor, tenía además mucha cantidad de glaseado, lo que lo hacía demasiado dulce. Mientras escribo esto, busco un poco y recién descubro que Vilapert es una nueva marca para el antiguo Villarreal, y es una linda noticia que siga adelante y solo se esté modernizando. Consumo: $26.800 todo lo descrito.

Nota 6.4

Luis Pasteur 6500, local 1-A, Vitacura. Teléfono +56222185344.