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Las 6 verdades de Polo Ramírez

Hace casi 9 meses se enteró -a través de un llamado telefónico de su señora- que sería abuelo por primera vez, una noticia que lo hizo revivir el momento en que fue padre y que lo tiene soñando con guaguas casi todos los días. “No tengo ningún interés en criar, solo malcriar”, confiesa.

  • Patricia Morales

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Foto Rodrigo Cisterna

1. “Ser padre a los 20 años obviamente no era algo que tenía planificado. Con Loreto (su esposa), pese a que no llevábamos mucho tiempo pololeando cuando nos enteramos que estaba embarazada, teníamos la convicción de que nos íbamos a casar y que queríamos tener hijos, así que de alguna manera adelantamos los plazos, pero no cambiamos el proyecto”.

2. “Recuerdo la sensación que tenía cuando Sebastián (su hijo mayor) era guagua; me tiraba en el suelo a jugar a los autitos con él y sentía que estaba ejerciendo un rol que no me correspondía. Veía a mis amigos con otro estilo de vida, completamente distinto, y me angustiaba porque sentía la paternidad como una especie de presidio. Ahora lo miro en retrospectiva y creo que fue uno de los momentos más maravillosos de mi vida, en el que le entregué a mi hijo, quien más me necesitaba en ese momento, lo mejor que tenía para darle. El tiempo ha transformado mi visión sobre lo que fue ese período que pasó de ser ese presidio que sentía, al pequeño paraíso que construimos entre los tres”.

3. “Mi papá es muy cercano y querendón, y he tratado, de alguna manera, de repetir lo que él fue para mí con mis hijos: un buen ejemplo de padre, de hombre, de ser humano, una persona leal, honesta, comprometida y valiente”.

4. “Con cada uno de mis 4 hijos he podido construir una relación particular, nunca los hemos tratado como lote. Uno intenta ser padre de una determinada manera pero son finalmente los hijos los que te convierten en un determinado tipo de papá, en la medida en que haya cercanía y uno esté dispuesto a escucharlos y aceptar que lo que ellos dicen tiene valor, que es probablemente una de las cosas que más cuestan”.

5. “He escuchado que ser abuelo es la sensación más maravillosa que existe, infinitamente más reconfortante que ser papá, así que estoy esperando con ansias ese momento, tanto que he soñado mucho con guaguas el último tiempo (…) Espero vivir ese momento con la tranquilidad de que la responsabilidad es de otro (de mi hijo) y, por lo mismo, con plena conciencia de entregarle lo mejor que tengo, sin la exigencia de tener que criar y poner reglas, solo malcriar”.

6. “Con mi nieto me pasa lo mismo que cuando nació mi hijo Sebastián. Esa noche, después del parto, cuando llegué a la casa pensé que es tan milagroso el nacimiento de un hijo, que él iba a ser invencible. Así que si tuviera que decirle algo a este niño que está por nacer le diría que no hay nada ni nadie en el mundo que lo podrá derrotar, que será invencible”.

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“Cuando nace un hijo, en ese momento, la vida y uno se transforman; el ser papá a uno lo convierte en una mejor persona”, dice Polo Ramírez.