Moda

El arte de Rei Kawakubo

Las exposiciones del Costume Institute del Museo Metropolitano de Nueva York siempre dan que hablar. Esta vez celebra a Rei Kawakubo, la icónica diseñadora japonesa de avant-garde, fundadora de la marca Comme des Garçons. Es la segunda vez que el museo rinde homenaje a un creador en vida desde Yves Saint Laurent, en 1983.

  • Florencia Sañudo

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Fotos cortesía de Commes de Garcons

“Desde su primer desfile en 1981, Kawakubo sorprendió y perturbó nuestras expectativas”,dice Andrew Bolton, curador del Costume Institute.

Body Meets Dress/Dress Meets Body, de la colección Primavera-Verano 1997. Cortesía Comme des Garçons.

Hace veinticuatro años el Costume Institute ofreció la primera exposición de un creador viviente, Yves Saint Laurent. Universalmente reconocido, el modisto francés gozaba entonces de un enorme éxito y de la alta consideración de los medios, el público y la industria de la moda. Irónicamente, la segunda creadora en ser objeto de tal honor -Rei Kawakubo- era en esa misma época objeto de sorna y críticas virulentas y su moda era desdeñosamente calificada de “trapos sofisticados” o “Hiroshima chic”, por la mayoría de los cronistas especializados que habían elevado a YSL a la cima.

La organización de la muestra tiene lugar en una suerte de laberinto minimalista con arcos, podios y galerías elevadas, diseñado por Kawakubo.

Corrían los años 80 y la silueta que caracterizaba la década era la mujer con traje de grandes hombreras, encarnada por Melanie Griffith en el filme Secretaria Ejecutiva. El ‘power suit’ era una imitación del traje masculino que se justificaba en la importancia de la imagen en el lugar de trabajo, cada vez más ‘corporizado’, y quedaría para siempre asociado con la política neoliberal de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Si bien este estilo era el predominante, coexistía con otro, que exaltaba la figura atlética (era el comienzo de la mundialización del fitness), con el uso de materiales stretch, como los vestidos de bandas elastizadas de Azzedine Alaïa y Roland Mouret. Uno intentaba representar el triunfo profesional, el otro, la perfección del cuerpo.

El trabajo de Rei Kawakubo estaba en completo contraste con ambos. Sus creaciones deconstruidas eran diametralmente diferentes a lo que se veía entonces y se alejaban completamente de los estereotipos de femineidad de la época. No es de extrañar que fueran recibidas con escepticismo, cuando no burla. Por ejemplo, su suéter con agujero, incluido en la muestra y hoy en día icónico, tenía como inspiración la exploración del concepto budista que celebra la belleza en la imperfección, pero cuando fue dado a conocer en 1983 se lo comparó a un trapo sin forma, comido por las polillas. Sus chaquetas asimétricas, sin la más mínima sombra de hombreras, aparecían como ovnis cuando reinaba la silueta femenina/masculina.

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En efecto, su ropa, que parecía sumergir el cuerpo en su interior, resultaba incomprensible para la gran mayoría. Eso, además de su uso de materiales más ‘humildes’ como el algodón o la felpa, hacía que la moda de Kawakubo fuera como un dedo en el ojo en la opulencia hipersexualizada propuesta entonces por estilistas como Gianni Versace, Thierry Mugler y el propio YSL, con su paleta ultrasaturada (¡fucsia, rojo, verde manzana!) y sus terciopelos y brocados. La prensa japonesa se burlaba de sus seguidores, en negro total, que comenzaban a surgir tímidamente, y los apodaba karasu (cuervos).

Cabe recordar que si para la gran mayoría eran objeto de incomprensión, sus primeras colecciones, a principios de los 80, tuvieron un gran impacto en la vanguardia intelectual y artística parisina. Conceptual y chocante como puede serlo el arte, su moda ponía en cuestión los valores considerados ‘bellos’, reinventando las nociones de buen gusto y género y subvertiendo las normas del cuerpo y el diseño. Al adoptar la imperfección y la irregularidad y eventualmente crear piezas que se sitúan entre la escultura, la ropa y la performance, Kawakubo comenzó a adquirir una base de fans que iría creciendo con el tiempo y que finalmente daría a la diseñadora el status icónico que goza hoy en día y gracias al cual ha entrado en el sanctasanctórum de los museos de moda.

En cuarenta y siete años de moda su posición radical no se movió un pelo, como el corte del suyo, un ‘carré’ tan severo como su uniforme negro. Esta pequeña mujer de infatigable energía solamente sigue las reglas que ella misma se ha fijado y se concentra a cien por cien en su trabajo, en el cuartel general de la marca en el barrio de Aoyama, en Tokio, que algunos comparan con el Fuerte Knox.

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Arte, moda, performance… y comercio

La muestra, titulada Rei Kawakubo/Comme des Garçons: The Art of In Between (El arte de entremedio), recientemente inaugurada, presenta alrededor de ciento cincuenta prendas y las más antiguas provienen de aquellas colecciones que habían provocado tantas reacciones negativas. Treinta años después, estas prendas deconstruidas, que desafiaron la ortodoxia tradicional con su asimetría y proporciones inéditas, confirman el impacto que la diseñadora tuvo sobre la estética de la moda. “Desde su primer desfile en 1981, Kawakubo sorprendió y perturbó nuestras expectativas -dice Andrew Bolton, curador del Custom Institute-, y desde entonces, temporada tras temporada, ella ha ido cambiando nuestra mirada, desafiando nuestras nociones sobre la belleza convencional”.

En la presentación de la muestra, Bolton debió asumir el papel de portavoz de la creadora, notoriamente reservada, que ni siquiera en esta ocasión se plegó al ejercicio de ‘explicar’ su ropa, que, según ella, debe hablar por sí misma. “A diferencia de los títulos que muchos artistas dan a su trabajo, generalmente para clarificar su sentido, los que Rei propone parecen ofuscarlo, son como un código a descifrar, distraer y finalmente asombrar”, afirmó Bolton. Algunos de ellos: Cuerpo Encuentra Vestido/Vestido Encuentra Cuerpo, Novia Rota, Ceremonia de Separación, Drama Blanco, Shock Óptico…

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A fin de ‘aclarar’ su visión al visitante neófito, Bolton dividió la muestra en nueve temas que se oponen entre sí, entre ellos Moda/Antimoda, que se concentra en sus primeras colecciones con sus formas oversize y su paleta negro total; Modelo/Múltiple, que explora el concepto de repetición con treinta y cuatro faldas de su colección Excelencia Abstracta de 2004; Objeto/Sujeto, que presenta prendas de la colección Cuerpo Encuentra Vestido/Vestido Encuentra Cuerpo de 1997, cuyas formas evocan monstruosos tumores, o Ropa/No Ropa, enfocada en sus últimas ocho colecciones, en las cuales la ropa parece haberse divorciado de la función utilitaria para entrar en la esfera del arte. Evidentemente, la organización de la muestra, tan moderna y vanguardista como la ropa que exhibe, tiene lugar en una suerte de laberinto minimalista con arcos, podios y galerías elevadas, diseñado por Kawakubo, y los maniquíes están casi al alcance de la mano, sin vidrio o barrera que los separe del visitante. “Me sería imposible ver mi ropa en un espacio diseñado por otro -señaló-; mi ropa y el espacio que ocupan son inseparables.”

Pero además de crear cosas estilísticamente nuevas, Kawakubo también fue innovadora desde el punto de vista comercial. Ella fue la primera, en los años 90, en inventar el concepto de tiendas -Dover Street Market- que funcionan también como galería, instaladas en áreas alejadas de las clásicas calles comerciales de Londres, Nueva York, Beijing o Tokio, y que albergan a otros diseñadores y artistas de vanguardia. Pues si su ropa puede parecer más para ver que para usar, Kawakubo supo transitar con éxito el camino entre moda y comercio y sus prendas -particularmente sus piezas más asequibles- en realidad se venden, y muy bien.

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¿Cómo equilibra creación y business? “Comme des Garçons es una compañía fundada en la creación, pero no se puede ignorar su relación con el aspecto comercial. Como diseñadora y directora asumo la última responsabilidad sobre las cosas que hago, y sigo cada producto hasta el final”, dijo en 2015 en una excepcional entrevista concedida al diario inglés The Guardian. O como Bolton señala, “si, como decía Andy Warhol, ‘el negocio del arte es el paso siguiente del arte’, Rei es su perfecta manifestación en el ámbito de la moda”.