Columnas

Macramé

En 1972, la publicación del libro Vogue Guide to Macramé oficializa la inclusión de esta práctica artesanal en las propuestas de moda.

  • Pía Montalva

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Técnica textil basada en el trenzado y anudado de hilos, cordones o cordeles cuya resultante es una superficie similar al encaje, más gruesa y voluminosa, u otra muy tupida y rígida, que no deja espacio a las transparencias. La diferencia radica en el tipo de punto empleado (nudo plano o festón) y la utilización de uno de los filamentos de la urdimbre a modo de trama, es decir en sentido horizontal.

El macramé se aplica a diferentes objetos y detalles decorativos. Para su ejecución, dependiendo del resultado que se desee obtener, se recurre a materiales más o menos flexibles: lana, seda, lino, algodón, cuero, plástico, fibras sintéticas.

ORIGEN. Las primeras referencias al macramé se remontan a los antiguos pueblos mesopotámicos. Hacia el siglo XII a. C, asirios y babilonios usan galones y trenzas confeccionados con esta labor para ornamentar los bordes de las sencillas túnicas y de los paños que enrollan alrededor del cuerpo. Por otra parte, existen indicios que señalan su presencia en China, alrededor del siglo V a. C. Durante la Edad Media, los árabes invaden la Península Ibérica e introducen el macramé en España. Desde allí se propaga hacia Francia (siglo XV) e Italia (siglo XVII). En la ciudad de Génova alcanza un importante desarrollo gracias a la incorporación de ciertos nudos como el denominado ‘a groppo’, estructurado completamente a mano, prescindiendo de cualquier tipo de utensilio auxiliar (bobinas y pesos para separar los hilos).

TENDENCIA. El macramé se populariza en Europa, desde mediados del XIX, especialmente en el reinado de Victoria de Inglaterra. Considerado el pasatiempo ideal de las damas y un elemento clave en su formación como abnegadas esposas, se difunde por medio de libros especializados que contienen instrucciones para su manufactura. Deviene en el detalle perfecto para realzar textiles y vestimentas integrándolos a la tendencia dominante en moda femenina y diseño de interiores, donde predomina la exageración. La ola perdura con variada intensidad hasta la Primera Guerra Mundial. En la década del 70, una nueva mirada sobre el trabajo artesanal impulsa su aparición en bolsos, cinturones, collares, brazaletes, chales, ponchos, túnicas y huinchas para adornar vestidos. Los motivos multicolores y las cuentas de madera, plástico o cerámica, entrelazadas en medio del tejido, definen el gusto del momento.

Creatures of Comfort, invierno 2017