La Comensala

Lima 17

La carta, entonces, es cortita, y sus platos son sandía calada y no requieren, como en la cocina al paso, casi explicación pues son conocidos por los clientes: ceviches, arroces, lomo saltado, chaufas, empanadas y anticuchos están entre la oferta.

  • Pilar Hurtado

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Cuando entramos con mi amiga a este nuevo restaurante peruano, no sabíamos que en realidad era un micro local, enano, de comida prácticamente al paso. Pero el olor de su cocina ahí mismo resulta tan tentador, junto a su animada música, que dan ganas de quedarse. Es sencillo pero armónico, con su barra de ocho asientos, paredes pintadas y una carta que juega con el concepto de la comida de carretilla; platos sabrosos y aliñados que se sirven al paso a los transeúntes en las calles peruanas. La carta, entonces, es cortita, y sus platos son sandía calada y no requieren, como en la cocina al paso, casi explicación pues son conocidos por los clientes: ceviches, arroces, lomo saltado, chaufas, empanadas y anticuchos están entre la oferta. Partimos probando con el pescado fresco del día, un tiradito de corvina preparado ahí mismo, que estaba delicioso, bien aliñado, con aroma y gusto a limón y rico picante. También pedimos un chicharrón mixto, con pescado y mariscos fritos crujientes, servidos sobre yuca frita, con sarsa criolla (cebolla morada, ají y limón) y salsa tártara, con buena fritura y sabroso. Luego un anticucho de corazón cuyo corte no me gustó, ya que por lo delgado quedó recocido. El pulpo anticuchero, en cambio, estaba muy bien logrado, servido con granos de choclo peruano y más sarsa criolla. Ojo, se pueden pedir medias porciones, qué bueno que esta buena iniciativa se esté difundiendo. Lo otro es que, tal como en las carretillas, se le puede pedir al chef que prepare alguna cosa fuera de la carta; hay más flexibilidad. Seguimos probando -los platos alcanzados al mesón por el propio cocinero- un arroz pituco, con crema de ají y queso rallado, servido con lomo saltado, donde el arroz nos pareció muy soso en comparación con los demás platos. Y el último fue un arroz chaufa especial, con todos sus sabores asiáticos y algo de jugo de limón. Lo que más me gustó fue encontrar un local con la comida peruana más cargada al aliño, potente, con ají y limón, como era la cocina peruana cuando llegó a Chile, antes del natural mestizaje que ha ocurrido con los años. Nada que hacer, soy muy picante….Consumo: $17.500 (chicharrón + chaufa especial)

NOTA: 6.7 / Bellavista 0868, Providencia. +56 2 3229 1571