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Canasto

En su colección Otoño-Invierno 2017, la italiana Daniela Gregis incorpora como accesorio el emblemático canasto chilote en forma de gallina para complementar un conjunto azul a cuadros.

  • Pía Montalva

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Foto: Gucci, Otoño 2017

Recipiente tejido con fibras vegetales, plásticas o metálicas destinado a contener y/o transportar diversos objetos. Abierto en la parte superior, incluye una o dos asas que permiten sostenerlo con la mano.

Origen

La fabricación y utilización de elementos de cestería es una de las primeras manifestaciones culturales de la historia, anterior a la cerámica y los textiles. Emerge cuando los diferentes grupos humanos requieren almacenar los alimentos que han recolectado (mariscos, granos, frutos), ya sea para trasladarlos consigo, en el caso de los pueblos nómades, o bien para conservarlos durante un tiempo en los lugares donde han decidido asentarse. La disponibilidad de materiales provenientes de árboles y plantas del entorno inmediato y la simpleza de los procesos involucrados en su tratamiento facilitan este desarrollo. Los vestigios más antiguos de canastos se remontan al Neolítico Medio. Pertenecen al yacimiento arqueológico de Fayum (Egipto) y ha sido fechados alrededor del 6000 a. C. Por otra parte, en la Península Ibérica, hacia el siglo V a. C. se elaboran cestos con fibra de esparto, estructurados a partir de un entrelazado simple. En Chile, los de mayor data son anteriores a la Era Cristiana. Remiten a ciertas poblaciones atacameñas.

Tendencia

El ingreso de los canastos al guardarropas femenino se produce durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la escasez de cuero para la manufactura de bolsos obliga a algunos fabricantes italianos a experimentar con otras materias primas. Asimismo, las elegantes recuperan los tradicionales cestos que llevan habitualmente al mercado y los transforman en accesorios de moda. Para 1950, en Estados Unidos marcan tendencia. Proliferan exuberantes modelos de color natural diseñados por Wickley, provistos de una cinta que los rodea y remata en un gran rosetón emplazado en el frente. Sobre la tapa que opera como cierre se incorporan escenas en miniatura, en tres dimensiones, confeccionadas en tela y protagonizadas por diferentes animalitos.