Belleza

Sin granos a la vista

Hay acciones que sin querer pueden ocasionar un brote de acné, incluso en personas con piel normal o que jamás hayan tenido un grano. Actividades tan cotidianas como hablar por teléfono o secarse el pelo pueden ser los detonantes. ¿Cómo? Sigue leyendo.

  • Francisca Colussa

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  • ¿Qué ingredientes tiene tu maquillaje?

Hay elementos que favorecen la aparición de granos por una reacción de la piel o por obstrucción de los poros. “Los maquillajes correctivos para cicatrices, manchas o los de mayor fijación (que duran más tiempo en la piel), tienen en general un contenido graso más alto y podrían obstruir la unidad pilosebácea (compuesta por un folículo de pelo con su correspondiente glándula sebácea) en pieles grasas y con predisposición al acné. Se recomienda usar maquillajes de base más acuosa en estos tipo de piel”, explica el dermatólogo de Clínica La Parva Sebastián Cardemil.

En general, evita cosméticos que posean ingredientes como los derivados del petróleo (también aparecen como mineral oil paraffinum), los antioxidantes sintéticos, parabenos y colorantes artificiales.

  • Ojo con la almohada y tu celular

Aunque ninguno de los dos debería inducir alguna lesión cutánea, las partículas que se depositan en ellos podría derivar en alguna irritación. Al dormir, la piel se regenera y se desprenden sobre la almohada células muertas. “Es importante sacudir la funda todos los días para evitar una acumulación de bacterias sobre el rostro y producir brotes de acné. Cambiar dos veces a la semana la almohada en caso de acné y darla vueltas todas las noches”, aconseja la cosmetóloga y dueña de Medsthetik, Mónica Böhmer. Es fundamental mantener la limpieza de los objetos que están en contacto con el rostro, la fricción crónica sobre la piel podría provocar reacciones tipo acné como se ha visto en violinistas en la zona de contacto con el instrumento.

Lo mismo podría ocurrir con personas que usen el teléfono celular en exceso y tengan la costumbre de presionarlo contra la piel al conversar”, agrega el dermatólogo Sebastián Cardemil. Limpiar la pantalla con un gel o toallita antibacterial antes de acostarse es una buena medida para irse a la segura.

  • Abuso de limpiadores faciales

Los limpiadores y tónicos actúan removiendo la capa más superficial, eliminando el manto graso natural de la piel que la protege de los factores externos.  “En pieles secas estos productos podrían provocar irritación con aparición de lesiones inflamatorias cutáneas, pero no predisponer al acné. Hay que privilegiar el uso de jabones o limpiadores que mantengan el manto ácido de la epidermis (pH cercano a 5) y evitar los  jabones, que en general son alcalinos y alteran la flora natural de la piel”, explica el doctor Cardemil.

  • El factor estrés

Cuesta identificarlo, pero los nervios a veces juegan una mala pasada con la salud de la piel. Una teoría es que se activan las hormonas del cuerpo, por factores emocionales en el cerebro. “Secundariamente, en la glándula suprarrenal aumenta la liberación de andrógenos y glucocorticoides que estimularían la aparición de acné. El factor emocional ha sido especialmente relevante en la aparición de acné tardío, especialmente en pacientes mujeres mayores de 25 años”, dice el dermatólogo. En fácil, con el estrés se desequilibran las hormonas y se activan las glándulas sebáceas, la piel se pone más grasa y se obstruyen más los poros.

  • ¡¿Mis productos de styling?!

El pelo está en contacto con el rostro constantemente y también con la almohada al dormir, por eso no es tan loco que haya productos que favorezcan la aparición de granos. “El gel, fijador, sustancias como lanolina (grasa) o sus derivados, siliconas o tratamientos con aceite pueden causar reacciones en la piel ya que son absorbidos por los poros, y como son comedogénicos tapan esos poros”, aclara Mónica Böhmer.

  • El secador antes, no después

Así como se lee, si vas a usar esta herramienta debe ser antes del maquillaje, el calor directo puede producir un aumento de sudoración local, aumentando las probabilidades de obstruir los poros si  se lleva maquillaje en la piel.

  • ¡Lava tus brochas!

Parece demasiado obvio, pero muchas veces por flojera o despreocupación pasan meses sin limpiar tus herramientas de maquillaje. ¡Error! “Las brochas, al igual que las afeitadoras y cepillos de dientes, pueden colonizarse por bacterias. El aumento de la flora bacteriana y la fricción pueden inducir en inflamación e infección de los folículos pilosos. Se sugiere una limpieza periódica, o cambio de estos instrumentos, especialmente en caso de existir lesiones en la piel. El uso debe ser de preferencia personal, por el riesgo de contagio con infecciones virales, como las verrugas, que no se eliminan fácilmente con el lavado de las brochas”, advierte Sebastián Cardemil, dermatólogo de Clínica La Parva.

¿Con qué frecuencia lavarlas? Mónica Böhmer recomienda hacerlo una vez por semana las que se usan utilizan para polvos y a diario las que se usan con cremas o maquillaje líquido. “Usa agua tibia con jabón neutro y se deja secar en forma horizontal. Nunca uses secador de pelo”, aconseja.