Moda

Al rescate de los pigmentos naturales

Están ahí, muy cerca y pocas veces lo sabemos. La experta en tintes de origen vegetal y animal Luciana Marrone visita Chile este mes para realizar talleres acerca de esto y, más puntualmente, de técnicas textiles para aplicar color en diferentes soportes. Todo lo que comparte es fruto de su propia investigación. El poco tiempo libre que le dejan las clases lo destina a indagar, y lo que descubre lo transmite a través de la edición de libros, ya lleva tres publicados y está trabajando en dos más.

  • Macarena Anrique

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Fotos: gentileza Luciana Marrone

Un día, Luciana Marrone (38) se manchó las manos cortando plantas del jardín de su casa en Necochea, ciudad costera de la provincia de Buenos Aires. Recién había egresado de la universidad como diseñadora industrial y ya era técnico superior en industrias textiles e indumentaria, tenía interés en lo ecológico y quería presentarse en un concurso destinado a revalorizar la lana; el premio era trabajar en un centro de investigación textil, actividad que le encantaba desde hacía tiempo. “Ese día que me manché las manos cortando las plantas en mi casa dije ‘voy a probar’, sobre todo porque estaba buscando algo natural con lo que trabajar”, cuenta. Pero conseguir información no fue fácil, se encontró con poca bibliografía y lo que hizo fue una tarea principalmente práctica. “Al principio comencé la investigación a partir de desechos, por ejemplo, cuando podaban los árboles salía a recolectar lo que estaba tirado en la calle. Después probé con muchísimas plantas que están al alcance de las manos y que dan un montón de colores; investigué cerca de 300, de las que unas 60 o 70 resultaron satisfactorias. Descubrí especies de las que no había bibliografía. Acá, la que existía era del sur, de los mapuches, o del norte, de la parte de las comunidades indígenas, pero no de plantas que se pudieran encontrar en la ciudad. Entonces mi investigación estuvo enfocada a eso”, recuerda.

Era el año 2004 y las pruebas de tintes las hacía en su casa, con una lata de duraznos porque no sabía qué tan tóxicas podían ser las mezclas. A medida que fue logrando resultados, surgió la oportunidad de instalarse en Buenos Aires, donde tiene su propio taller desde hace seis años. El traslado era necesario porque su investigación comenzaba a tomar importancia. A partir de su trabajo, en 2008, editó el libro Tintes Naturales al Alcance de Nuestras Manos (Editorial Parábola) y luego aparecieron dos más: Colores de la Tierra (Editorial Martin, 2010) y Tintes Naturales, Técnicas Ancestrales en un Mundo Moderno (Editorial Dunken, 2015).

Ya ha editado tres libros, uno de ellos es este, publicado en 2005.

Que se sepa

Actualmente Luciana está trabajando en un libro dedicado a cojines, y ahí habla de teñir sobre distintos soportes. Un segundo proyecto editorial en curso tiene el foco en el algodón y otras fibras de origen vegetal. “Son bastante difíciles de teñir con tintes naturales y estuve haciendo una investigación muy larga para desarrollar buenos colores”, adelanta.

A través de talleres la diseñadora también comparte información. Ha visitado ciudades de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Ecuador, Malasia e Italia, y durante mayo estará nuevamente en el país para diferentes actividades: un taller privado, otro en la Universidad del Pacífico y workshops en Espacio Taller de Anilinas Montblanc, enseñando acerca de nuevas técnicas y colorantes específicos llamados madder-logwood-weld y teñido medium-print, fórmula que combina el eco-print y técnicas de teñido con elementos ácidos, incorporando ambos procesos en un mismo diseño, apto para seda o fieltro.

La idea de contar lo que descubre y el empeño por enseñar no son temas antojadizos: “Cuando comencé la investigación busqué ayuda en las pocas personas que en Argentina sabían de tintes naturales, y me pasaba que nadie quería compartir la información. Era como un secreto que se guardaban para ellos y me acuerdo que yo me enojaba, me preguntaba ¿de qué les sirve?, si no lo comparten va a quedar ahí. Y había muy poca información realmente. Estoy hablando de trece años atrás. Así que ahí dije: ni bien sepa, voy a publicar un libro y voy a enseñar para que esto se conozca”.

En Chile ha tenido oportunidad de viajar varias veces al sur y al norte. “Fui a dar clases cerca de Valdivia y en el norte estuve con aimaras. Me llevaron para perfeccionar sus técnicas. Lo que les pasaba en el norte era que lo que exportaban a Europa era devuelto porque encontraban pequeñas manchitas. Entonces me invitaron para que los artesanos aprendieran a teñir sin que se dañaran las piezas, que lo hicieran de una manera más profesional, que su artesanía tuviera un valor adicional.

Mi visita de mayo en Chile es para los talleres periódicos que doy en Santiago; algunas alumnas son artesanas, otras son docentes que ya transmiten algunas técnicas y también hay estudiantes. Existe muchísimo interés en el país, siempre buena convocatoria y varias alumnas trabajan haciendo sus propios productos. Pueden asistir personas sin conocimientos, son cursos que duran todo el día y en ellos muestro distintas técnicas, desde cero”. La invitación de Luciana es a atreverse a teñir y conocer el poder de los recursos naturales: “La complejidad mayor es cómo manejar las fibras, las temperaturas, los fijadores. De acuerdo a lo que se usa varía el color, la paleta de tonalidades. Pero es bastante simple, cualquiera, teniendo el conocimiento básico lo puede hacer. Después es mucha experimentación”.

Una de las técnicas que enseña la argentina es el eco-print. ¿De qué trata? Se aplica la forma de la hoja por un método de cocción a vapor, se enrollan la tela y la hoja, y luego se sumerge en un soporte metálico. Generalmente, se ‘cocina’ durante dos horas y cuando se abre se estampa el pigmento de la hoja y también su forma. “Es una técnica de moda y la hago sobre algodón, seda, fieltro, también en telar”, cuenta Luciana Marrone.

Cochinillas, eucaliptos, nogales…

Los tintes naturales tienen origen mineral, vegetal y animal. Los primeros, generalmente, son los barros, y en los vegetales se ocupan varias partes de la planta, pero si no se les quiere hacer daño, lo mejor es tomar algunas de sus hojas. En el caso de los animales, se emplean insectos, como la cochinilla. “Yo me especialicé en el uso de este parásito de las tunas. Con él se logran colores que no se consiguen usando ninguna planta, y en Chile se encuentra una de las mejores cochinillas del mundo, está en la parte de La Serena y Coquimbo, te da rojo, negro, burdeos, rosa, fucsia, violeta, obispo… Un montón de colores, dependiendo del agregado que le sumes. Se trata de un parásito que no daña la planta y se cultiva a propósito, se infecta la tuna y luego de un período de tres meses se cosecha para usarla en teñido, en cosmética o en alimentos”, explica Luciana Marrone.

En el caso de los colores de origen vegetal, muchos tintes se obtienen de plantas que vemos a diario. “Trabajo con plantas que están en la calle, en el jardín, en los árboles. Por ejemplo, gravileas, nogales, ciruelos, liquidámbar, castaños, eucaliptos, etc. También cáscara de cebolla”.

La idea de ocupar tintes naturales va de la mano con hacer una labor lo más ecológica posible, sin verter líquidos contaminantes o crear vapores tóxicos. Es un camino valorado, sobre todo en países desarrollados, según la experiencia de la argentina. ¿No hay problema con la durabilidad del color? En absoluto. Luciana Marrone cuenta: “Si se aplica el fijador correcto, en la proporción exacta, que es lo que se ve en los talleres, eso genera una unión química que hace que colorante y fibra no se separen. Siempre pongo como ejemplo los textiles andinos, que conservan el color impresionantemente bien y están tinturados con productos naturales”.

Talleres de Luciana Marrone en Chile

Teñidos Naturales, Nuevas Técnicas y Colorantes: madder-logwood-weld

19 de mayo, de 10 a 17:30 horas.

Precio: $65.000

Teñido Medium Print

20 de mayo, de 100 a 17:30 horas.

Precio: $65.000

Dónde: Espacio Taller de Anilinas Montblanc

(www.montblanc.cl)