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Fieltro

En las últimas décadas la recuperación de manualidades y prácticas artesanales ha impulsado la incorporación total o parcial del fieltro en abrigos, bolsos, bufandas, collares y zapatos

  • Pía Montalva

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Material textil elaborado a partir de fibras compactadas, principalmente lana pero también pelos de animales, seda, algodón y rayón. En el proceso, conocido como afieltrado, los filamentos son expuestos a una combinación de calor, humedad y presión mecánica con el objeto de aglutinarlos, movilizándolos en diferentes direcciones. El resultado es una estructura más o menos densa, difícil de deshilachar, repelente al polvo y humedad.

Origen

Los fieltros constituyen una de las manifestaciones textiles más antiguas de la historia. Elementos de uso cotidiano como los tapetes que cubren el suelo al momento de arrodillarse o que se ubican sobre el lomo del animal, se fabrican a partir de vellones de lana sin hilar. El uso constante, el roce y el sudor generan superficies naturalmente apelmazadas. La técnica se implementa. Entonces el fieltro se destina a la confección de carpas e indumentarias. Algunos ejemplares encontrados en Turquía y Mongolia han sido fechados entre los años 6500 y 5000 a. C. Sus usos se especializan coexistiendo con telas de urdimbre y trama, cueros y pieles. Hasta el siglo V, griegos y romanos lo tratan con vinagre para tornarlo resistente al fuego y la oxidación. Y emplean como forro en cascos y corazas militares, neutralizando la rigidez del metal. Alrededor del 1300, los cruzados que retornan a Europa desde Oriente reactivan la manufactura del fieltro, más barato que las pieles.

Tendencia

A partir de fines de la Edad Media el fieltro deviene crecientemente en el material predilecto para moldear tocados y sombreros en boga. Esta tendencia se mantiene en el tiempo, lo mismo que las distinciones respecto a su calidad, directamente relacionadas con el tipo de fibra trabajada en el proceso. Por otra parte, su presencia como elemento decorativo -discreta al comienzo ya que sirve de base a bordados muy disímiles-, adquiere una gran importancia en los años 50. La moda femenina propone faldas acampanadas, provistas de aplicaciones en fieltro que representan motivos muy variados. La misma idea se replica a comienzos de los 70. Las elegantes personalizan su indumentaria agregando parches de fieltro en forma de frutas, estrellas, corazones.

Fashion East – Runway, Londres 2017.