Vida Sana

Errores que cuestan kilos

Hay veces que, sin querer, cometemos ciertos errores en nuestra alimentación o hábitos que nos impiden bajar esos kilos de más, o simplemente mantenernos en el peso ideal. Aquí te entregamos una lista de 10 faltas que puedes revertir fácilmente.

  • Alejandra Villalobos

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1. No comer proteínas al desayuno

“El desayuno es fundamental en cualquier plan de baja de peso, lo importante es que contenga distintos nutrientes como lácteos, carbohidratos integrales, frutas y ojalá proteínas; estas últimas porque aumentan el nivel de saciedad del momento, así como también a mediano plazo”, explica la nutricionista Rocío Suárez (nutricionistarociosuarez.cl). Por lo tanto, un desayuno alto en proteínas nos permitirá que a media mañana, al almuerzo e incluso a media tarde se esté más satisfecho. Rocío recomienda el huevo. “Puede ser revuelto, a la copa o utilizándolo en preparaciones como pancakes de avena. Otras proteínas pueden ser el jamón de pechuga de pavo, tofu o el hummus de garbanzos, que con tostadas queda riquísimo”, dice.

2. Engañarse con las ensaladas

Son las reinas en un plan de baja de peso, pero hay que tener cuidado, porque si a esas ensaladas les sumamos aliños altos en grasas y calorías, de poco nos servirá. “Evita los aderezos envasados y mayonesas. Es mejor pedir la ensalada con el aliño aparte y solo untar un poco el tenedor, o mejor aun, alíñala con aceite de oliva, sal de mar y limón. Una salsa de yogur (bajo en calorías) también puede ser una buena opción frente a aderezos envasados”, dice Pilar Caviedes, experta en nutrición y comida saludable.

3. Confundir hambre con sed

Este es un clásico error que varias cometemos sin saber. “A medida que pasan los años, los adultos vamos perdiendo la sensación de sed debido a que dejamos de consumir agua”, dice Rocío Suárez. El problema es que cuando nuestro cuerpo siente sed envía señales de malestar, boca seca, dolor de cabeza, y que por lo general las solemos asociar al hambre, cuando lo que realmente necesitamos es hidratarnos. “Como los alimentos aportan agua (algunos en mayor cantidad que otros) muchas veces estos síntomas disminuyen y quedamos tranquilos, pero lo cierto es que un vaso de agua habría logrado un mejor efecto”, asegura la experta.

4. Abusar de productos light

No nos engañemos. Muchas veces por el solo hecho de leer ‘light’ creemos que tenemos el camino libre para comer o beber todo lo que queramos. Pero la verdad es que estos igual pueden tener azúcares, grasas saturadas o ser altos en sodio. “Quienes los eligen muchas veces se dejan llevar por estas palabras, y comen grandes cantidades, confiando además que son alimentos saludables cuando no necesariamente es así”, dice la nutricionista Rocío Suárez. Y agrega: “Es muy importante aclarar que cuando en un alimento vemos las palabras light, diet o zero son solo de fantasía, ya que nuestro Reglamento Sanitario de los Alimentos no las contempla como descriptores para destacar las características nutricionales de ningún alimento”.

5. No comer grasas (saludables)

Cuando estamos en plan de bajar esos kilos de más, es muy común dejar fuera de la dieta las grasas, buenas y malas. Pero ¡ojo!, esto es un gran error. “Las grasas saludables son indispensables en una dieta sana. Producen mayor saciedad y evitan comer a deshoras. Además hay estudios que confirman la reducción de centímetros de cintura en una dieta rica en grasas saludables”, dice la experta en alimentación Pilar Caviedes. Estos pueden ser: aceite de oliva, frutos secos como almendras y maní, pescado, palta, semillas, etc.

6. Comer en contenedores

Los contenedores plásticos son una buena opción para quienes almuerzan fuera de su casa, el gran problema que puede traer esto es, en primer lugar, no conocer bien la cantidad de la porción que se está llevando. La nutricionista Rocío Suárez recomienda que para el almuerzo utilicemos un contenedor grande para la ensalada y luego uno más pequeño para el plato de fondo (proteína + carbohidrato). “La mayoría lo hace al revés, lleva en contenedores grandes el plato principal, dejando la ensalada disminuida a un envase pequeño o simplemente no las lleva”, dice. Y lo otro que hay que tener en cuenta es que utilizar estos contenedores no significa comer en un mal ambiente. “Tenemos que hacernos el tiempo para tener una comida tranquila y evitar, por ejemplo, quedarse al frente del computador mientras comemos”, recomienda la experta.

7. Saltarse comidas

Una de las recomendaciones más comunes cuando se quiere perder kilos es justamente no dejar pasar mucho tiempo sin comer, algo saludable y liviano en calorías, claro. “Muchas personas olvidan hacer sus colaciones o snacks sobre todo de mitad de tarde, y eso hace que lleguen con mucha hambre en la noche a sus casas, y lamentablemente cuando tenemos hambre el cuerpo pide alimentos más calóricos y de rápida absorción, por ejemplo carbohidratos o azúcares refinados (pan, galletas, chocolates)”, explica Rocío Suárez. Pilar Caviedes agrega: “Luego de muchas horas sin comer, los jugos gástricos del estómago, al ver que no hay comida, empiezan a liberar ácidos, se inflaman las paredes del estómago y empieza la gastritis. También, al tener hambre el cuerpo trata de obtener energía de los músculos, lo que puede generar flacidez, problemas de circulación o celulitis.

8. No masticar bien y distraerse

¿Eres de los que comen en la oficina mirando el computador, o que no puede dejar el celular? Pues bueno, es mejor que empieces a dejar de lado esas malas prácticas, ya que las personas que comen distraídas, viendo televisión, leyendo o navegando por Internet, no solo comen más sin darse cuenta, sino que además consumen alimentos más calóricos. “Lo mismo ocurre cuando comemos demasiado rápido o no masticamos bien; podemos ingerir gran cantidad de calorías en poco tiempo. Hay que tener en cuenta que la saciedad en nuestro estómago se da después de los 20 minutos”, explica la nutricionista Pilar Caviedes.

9. No beber suficiente agua

Sabemos la recomendación: beber mínimo dos litros de agua al día para mantener nuestro cuerpo sano e hidratado. Y aunque no nos hará subir de peso beber la cantidad recomendada, sí nos ayudará a sentirnos más saciados e ingerir menos alimentos. “Es recomendable tomar un vaso de agua antes de las comidas si queremos reducir nuestras porciones. Recuerda que el cerebro es capaz de confundir la sensación de sed por hambre”, dice Pilar Caviedes.

10. No hacer ejercicios

Suena casi obvio, pero a muchas personas se les olvida que para lograr perder peso es fundamental hacer ejercicio. “No solo porque quemamos calorías durante el entrenamiento, sino porque cuando el cuerpo aumenta masa muscular también crece su tasa metabólica basal, es decir, las calorías que gasta en reposo, y eso significa que bajamos más de peso y también permite que la persona puede aumentar un poco sus porciones o darse gustitos sin subir lo que ha bajado”, explica la nutricionista Rocío Suárez.