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Aves: el placer de observarlas

Chile es conocido como un paraíso natural por la variedad de especies de aves que habitan o visitan regularmente el territorio. Cada año, personas de distintos lugares del mundo, también muchos chilenos, se organizan para observarlas, un tipo de turismo de interés especial y respetuoso de la naturaleza que cobra especial importancia en 2017, Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

  • Macarena Anrique

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Producción: María Eugenia Ibarra Foto: Nicolás Abalo Maquillaje y pelo: Pati Calfio Asistente de producción: Belén San Martín

15 mil observadores

A esa cifra llegaron en la empresa BirdWatching Chile tras un sondeo propio; el número corresponde a Chile en 2016 y estiman que ha ido creciendo anualmente. Calculan, además, que en el mundo hay unos 100 millones de observadores, y de ellos, casi 8 millones lo hacen viajando a otros países cada año.

Facebook: BirdWatching Chile (talleres y fechas de excursiones) www.birdwatchingchile.com

Tiempos para pajarear

En el norte y centro de Chile se puede todo el año, pero en la zona sur y austral son más apropiados la primavera y el verano. Lo ideal es salir temprano en la mañana, también por la tarde, pero siempre caminando pausadamente, sin hacer movimientos bruscos, en silencio y por senderos marcados. El principio máximo de cada salida es respetar las especies y su hábitat, nunca acercarse a nidos.

Dónde ir

Parques y reservas nacionales, monumentos naturales y humedales, entre otros, componen una lista con decenas de lugares ideales para el birdwatching en Chile. En el extremo norte destaca la desembocadura del río Lluta y en el sur más profundo, el Parque Etnobotánico Omora, ubicado en la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, donde habitan carpinteros negros.

En el centro, aprovechando las aguas de la corriente de Humboldt -uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad- se puede partir desde Quintero en una excursión que lleva a conocer aves pelágicas o de altamar, por ejemplo, albatros real, petrel, fardela y pingüino.

Cerca de Santiago, lugares ideales son Parque Mahuida, Farellones, Valle Nevado, Valle del Yeso, la Reserva Nacional Río Clarillo y el Parque San Carlos, en Las Condes, donde habita el chorlito cordillerano.

Qué llevar

Para observar aves se recomienda vestir ropa cómoda de colores opacos, usar zapatos o zapatillas de trekking, aplicar bloqueador solar, portar agua y preparar una colación. Además es conveniente tener a mano binoculares o prismáticos, cámara de fotos y una guía de campo.

¿Cómo elegir binoculares? Son clasificados según dos números dispuestos así: a x b. El primero es el factor de aumento y el segundo, el diámetro del lente. Rodrigo Reyes, miembro de BirdWatching Chile, sugiere: “El primero deberá estar entre 7 y 10; el segundo, entre 30 y 50. Además conviene que los prismáticos sean livianos y resistentes a la lluvia. La correa que va alrededor del cuello que sea gruesa y cómoda”.

¿Cualquier cámara fotográfica sirve? El fotógrafo Ronny Belmar ha hecho observación de aves en diferentes partes de Chile y según su experiencia, si queremos hacer buenas fotos, se necesita una cámara con teleobjetivo de, por lo menos, 200 mm.

¿Qué guía de campo elegir? Entre las más recomendadas están Aves de Chile, de Álvaro Jaramillo; Las Aves de Chile, Nueva Guía de Campo, de Gonzalo González y Daniel Martínez, y Aves de Chile – Una Guía de Campo Ilustrada, de Enrique Couve, Claudio Vidal y Jorge Ruiz.